(Washington) El Senado de Estados Unidos rechazó hoy, con una votación 51 a 47 una iniciativa demócrata que buscaba frenar el uso de fuerzas militares por parte del presidente Donald Trump contra Cuba sin autorización del Congreso.
La propuesta S.J 124, patrocinada por el senador demócrata de Virginia Tim Kaine y sus colegas de bancada Ruben Gallego, de Arizona, y Adam Schiff, de California, es similar a otros intentos de las últimas semanas que cuestionan la autoridad de Trump para llevar a Estados Unidos a la guerra sin el visto bueno del Legislativo.
El resultado fue por estrecho margen y en línea partidista. Los republicanos, que controlan la Cámara Alta, votaron en bloque contra la propuesta demócrata, aunque tuvieron la deserción de Susan Collins, de Maine, y Rand Paul, de Kentucky, quienes se unieron en el sufragio al bando contrario.
Por los demócratas se deslindó John Fetterman, de Pensilvania, que votó junto a los republicanos.
Durante el debate este martes, previo al sufragio, más de uno habló sobre las incoherencias de las políticas de Estados Unidos hacia Cuba, pidió la eliminación de Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo y dijo que Cuba no representa una amenaza alguna para la seguridad nacional del norteño país.
“Estados Unidos ha tenido una larga, larguísima historia con Cuba que no hace falta que relate aquí. Pero baste decir que, como miembro de los Comités de Servicios Armados y de Relaciones Exteriores, nunca he oído la sugerencia de que Cuba represente una amenaza inminente para la seguridad de los Estados Unidos”, afirmó Kaine al argumentar el proyecto de resolución.
Y creo -dijo- que es un hecho aceptado que actualmente no existe ninguna autorización de guerra aprobada por el Congreso que autorice acciones militares contra Cuba.
“Por lo tanto, haciendo uso de la disposición privilegiada de la Resolución sobre Poderes de Guerra, he presentado esto junto con mis colegas para afirmar que no deberíamos estar en guerra, que no deberíamos estar involucrados en hostilidades con Cuba, a menos que haya un debate y una votación en el Congreso”, señaló.
Según Kaine, bajo los términos de la resolución, “ya estamos involucrados en hostilidades con Cuba, porque estamos utilizando la fuerza estadounidense, principalmente la Guardia Costera, pero también otros activos, para participar en un bloqueo económico muy devastador contra la nación” insular.
“Si alguien le estuviera haciendo a Estados Unidos lo que nosotros le estamos haciendo a Cuba, definitivamente lo consideraríamos un acto de guerra”, subrayó.
El senador describió lo que significan para el pueblo cubano las actuales medidas coercitivas de Estados Unidos contra la isla, en especial el impacto del bloqueo energético que de enero a marzo ha provocado que cerca de 100 mil intervenciones quirúrgicas programadas no pudieron realizarse en los hospitales del país. “Más de 11 mil de estos procedimientos estaban programados para niños”, recordó.
El senador Peter Welch, de Vermont, al respaldar la resolución para prohibir el uso no autorizado de las fuerzas armadas estadounidenses en hostilidades contra Cuba, planteó su preocupación sobre lo expresado por el presidente Trump.
“Nuestro comandante en jefe, cito: «Cuba es la siguiente». Esto es urgente y requiere la atención inmediata del Senado de los Estados Unidos», advirtió al señalar que Trump ha amenazado repetidamente con usar la fuerza contra la isla sin ninguna justificación legal.
Ningún presidente estadounidense, bajo ninguna circunstancia —amistoso o no—, debería amenazar con tomar el control de otra nación soberana, recalcó Welch.
Por su parte, Gallego señaló que esta administración lo único que sigue ofreciendo es un conflicto tras otro. “Justo después de Año Nuevo, Trump invadió ilegalmente Venezuela (…) menos de dos meses después, nos llevó a la guerra con Irán, sin justificación ni explicación alguna”.
El senador Christopher Van Hollen, demócrata de Maryland, dio su apoyo a la resolución. “Hemos visto una retórica y unas acciones profundamente alarmantes por parte de la administración en lo que respecta a Cuba. Lo que comenzó como una guerra económica ha derivado ahora en debates abiertos sobre una intervención militar”, enfatizó.
“El propio presidente Trump ha dicho, y cito: «Tomar Cuba. Quiero decir, ya sea que la libere, tomarla» (…) Pero todos sabemos que Cuba no es una propiedad que Donald Trump pueda adquirir”.
Mientras el senador republicano Rick Scott, de Florida, consideró que “el presidente Trump nunca ha sugerido que enviemos tropas a Cuba. Por lo tanto, todo este esfuerzo es irrelevante” y en la práctica -tecnicismos más o menos- hubo un apoyo mayoritario de que Estados Unidos no está en guerra con Cuba.
Durante su intervención en una conferencia en Miami el pasado mes de marzo, el presidente Trump declaró que «el siguiente es Cuba».
El Senado tuvo este martes la oportunidad de decir ‘no’ a otra eventual guerra costosa e innecesaria, pero la resolución la mataron los republicanos.
El Maipo/PL




