Sábado, Mayo 23, 2026

Rompiendo con el orden centrado en el dólar

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Si bien es improbable que el dominio del dólar desaparezca a corto plazo, la expansión gradual de sistemas alternativos sugiere que el futuro orden monetario internacional será más fragmentado, más competitivo y estará cada vez más definido por la elección estratégica en lugar de la dependencia por defecto.

Por Kashif Hasan Khan

La decisión de la India de pagar el petróleo iraní en yuanes chinos marca un cambio sutil pero potencialmente trascendental en la arquitectura en evolución del comercio y la financiación energética mundial. Si bien la transacción puede parecer técnica, sus implicaciones van mucho más allá del comercio bilateral, afectando a los regímenes de sanciones, la política cambiaria y la trayectoria a largo plazo del sistema internacional centrado en el dólar. En un mundo cada vez más marcado por las tensiones geopolíticas y la fragmentación económica, estas medidas se comprenden mejor como parte de una transición estructural más amplia que como hechos aislados.

Durante décadas, el comercio mundial de petróleo se ha realizado mayoritariamente en dólares estadounidenses, sentando las bases de lo que comúnmente se conoce como el sistema del petrodólar. Este sistema ha garantizado una demanda global sostenida del dólar, al tiempo que ha reforzado el dominio financiero de Estados Unidos a través de instituciones como SWIFT y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Asimismo, ha proporcionado a Washington una poderosa herramienta geopolítica: la capacidad de imponer sanciones que restringen el acceso a las redes financieras basadas en el dólar.

En este contexto, la decisión de la India de pagar el petróleo iraní en yuanes representa una notable desviación de las normas establecidas. Lo que hace que esta medida sea particularmente significativa es que no era estrictamente necesaria. Una exención temporal de 30 días de las sanciones estadounidenses permitió que las transacciones con Irán se realizaran en dólares sin consecuencias legales inmediatas. Por lo tanto, la elección del yuan parece deliberada más que forzada, lo que indica un intento prudente de diversificar los canales financieros.

Este cambio refleja una creciente preocupación entre los países por la excesiva dependencia de un sistema que puede utilizarse como arma. Si bien el dólar ofrece una liquidez y estabilidad sin igual, también expone a los usuarios a riesgos políticos. La decisión de India sugiere que incluso las principales economías con fuertes vínculos con Estados Unidos están explorando maneras de reducir su vulnerabilidad sin abandonar por completo el sistema actual.

Factores estratégicos detrás del cambio del yuan

Varios factores ayudan a explicar por qué India optó por liquidar sus transacciones en yuanes. Un factor clave es el deseo de evitar la vigilancia financiera estadounidense y la incertidumbre asociada con la aplicación de sanciones. Incluso cuando se otorgan exenciones, las transacciones canalizadas a través de sistemas de compensación en dólares siguen estando sujetas a supervisión y posibles interrupciones. En un entorno geopolítico incierto, reducir dicha exposición se convierte en una necesidad estratégica.

La reorientación económica de Irán también desempeña un papel crucial. Debido a las prolongadas sanciones, Teherán ha quedado prácticamente excluido del sistema del dólar y ha recurrido cada vez más a China como socio económico principal. China no solo es un importante comprador de crudo iraní, sino también una fuente clave de bienes e inversión. Como resultado, el yuan se ha convertido en un medio de intercambio práctico para Irán, lo que le permite reinvertir sus ganancias en importaciones procedentes de China. Esto crea un ciclo comercial autosostenible que reduce la dependencia de los sistemas financieros occidentales.

La estrategia geoeconómica más amplia de China refuerza aún más este cambio. Pekín lleva tiempo buscando internacionalizar el yuan y reducir la dependencia del dólar, especialmente en sectores estratégicos como el energético. La expansión del comercio de petróleo en yuanes —a menudo descrita como el surgimiento de un sistema de «petroyuan»— es fundamental para esta ambición. Al facilitar estas transacciones, China no solo incrementa el uso global de su moneda, sino que también fortalece su influencia en la configuración del futuro de las finanzas internacionales. La participación de India en este acuerdo puede no reflejar una alineación con los objetivos a largo plazo de China, pero contribuye, no obstante, a la normalización gradual del comercio basado en el yuan. Esto pone de relieve la compleja interacción entre los intereses nacionales y el cambio sistémico en el mundo multipolar actual.

El pragmatismo de la India y sus canales financieros paralelos

A pesar de las implicaciones geopolíticas, la decisión de la India se comprende mejor desde una perspectiva pragmática. Como uno de los mayores importadores de energía del mundo, que depende de fuentes externas para casi el 85-90% de su petróleo crudo, la India debe priorizar la seguridad energética por encima de todo. El petróleo iraní ofrece claras ventajas, como precios competitivos y acuerdos contractuales flexibles, especialmente durante períodos de precios globales elevados.

Al mismo tiempo, India continúa con su estrategia de alineación múltiple, manteniendo relaciones con una amplia gama de actores globales, incluidos Estados Unidos, Rusia, Irán y China. En lugar de alinearse exclusivamente con un solo bloque, Nueva Delhi busca preservar su autonomía estratégica mediante la colaboración con múltiples socios. El uso del yuan en este contexto refleja una adaptación práctica más que un cambio geopolítico.

La mecánica de la transacción también ilustra el surgimiento de infraestructuras financieras alternativas. Al canalizar los pagos a través de un banco con sede en Shanghái, India ha eludido eficazmente los sistemas tradicionales de compensación en dólares. Esto demuestra cómo se están desarrollando gradualmente redes financieras paralelas, que permiten a los países comerciar fuera de las instituciones dominadas por Occidente. Si bien su alcance aún es limitado, estos sistemas están ganando terreno a medida que las tensiones geopolíticas fomentan la diversificación.

Implicaciones globales y riesgos emergentes

La importancia de los pagos petroleros de la India en yuanes radica en su potencial acumulativo. Por sí solas, estas transacciones no representan un desafío inmediato para el dominio del dólar. Este sigue beneficiándose de la solidez de sus mercados de capitales, su credibilidad institucional y la confianza global. Sin embargo, los cambios graduales, repetidos en distintos países y sectores, podrían erosionar progresivamente los fundamentos estructurales del sistema del petrodólar. Este proceso, a menudo denominado desdolarización, sigue siendo lento y desigual. No obstante, los factores subyacentes se están haciendo más evidentes. El creciente uso de sanciones como herramienta política ha impulsado a muchos países a buscar alternativas, mientras que el auge económico de China ofrece un contrapeso viable, aunque aún imperfecto. Junto con el comercio en yuanes, los debates sobre las liquidaciones en moneda local y los posibles mecanismos financieros de los BRICS reflejan una búsqueda más amplia de diversificación dentro del sistema global.

Al mismo tiempo, la transición hacia un orden financiero más multipolar conlleva ciertos riesgos. El yuan no es totalmente convertible y sigue sujeto al control estatal, lo que limita su atractivo en comparación con el dólar. Para la India, un mayor uso del yuan también podría traducirse en una mayor dependencia indirecta de China, lo que suscita preocupaciones estratégicas, dadas las tensiones geopolíticas existentes. Además, es probable que tales medidas atraigan la atención de Estados Unidos, especialmente si se extienden más allá de casos aislados. El carácter temporal de las exenciones de sanciones complica aún más la sostenibilidad de estos acuerdos.

En definitiva, la decisión de la India de pagar el petróleo iraní en yuanes debe interpretarse como una señal, no como una ruptura. Refleja un mundo en transición, donde el pragmatismo económico, la rivalidad geopolítica y el cambio institucional están reconfigurando el panorama financiero global. Si bien es improbable que el dominio del dólar desaparezca a corto plazo, la expansión gradual de sistemas alternativos sugiere que el futuro orden monetario internacional será más fragmentado, más competitivo y estará cada vez más definido por decisiones estratégicas que por la dependencia de la moneda predeterminada.

*Kashif Hasan Khan es el jefe del Departamento de Economía y decano de la Escuela de Posgrado de la Universidad Internacional Paragon en Phnom Penh, Camboya.

El Maipo/BRICS

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