La comuna se convierte en el epicentro del rescate vitivinícola regional tras la apertura de un espacio que busca difundir y valorizar la tradición de la chicha, el chacolí y el aguardiente.
Con la participación de autoridades regionales, investigadores y productores locales, se llevó a cabo la inauguración de la Galería Exposición Cultural y Patrimonial Vitivinícola en la comuna de Doñihue. El nuevo espacio, implementado en conjunto con la Asociación de Chacoliceros de la zona, nace con el objetivo de transformarse en un punto neurálgico para la difusión, el resguardo y la valorización de la rica tradición vitivinícola local.
La iniciativa se inserta dentro del proyecto “Transferencia tecnológica y revalorización de vides criollas y productos derivados con tradición patrimonial campesina”. Al evento asistieron beneficiarios directos provenientes no solo de Doñihue, sino también de las comunas de La Estrella y Chépica, en una jornada marcada por el reconocimiento al patrimonio genético, cultural y productivo de la Región de O’Higgins.
Un patrimonio genético único
El investigador de INIA La Platina, Patricio Hinrichsen, relevó la importancia de este hito y el rol fundamental que juegan los pequeños productores vitivinícolas de la zona en la conservación de la historia líquida de Chile.
“Contamos con representantes de cada una de las comunas, pequeños productores viticultores que tienen en sus manos la hermosa tarea de producir chacolí, chicha y aguardiente, y además conservar un patrimonio genético de vides criollas que son únicas de esta región”, destacó Hinrichsen.
Historia y viñedos vivos
Durante el recorrido inaugural, los asistentes pudieron conocer una serie de láminas informativas que detallan la trayectoria histórica de la vid tanto a nivel global como nacional, subrayando la urgencia de conservar estas variedades presentes en los viñedos campesinos más antiguos.
Uno de los mayores atractivos de la exposición es su carácter vivo:
- Colección de parras: Incorpora una muestra de variedades criollas de la región, recolectadas durante las últimas temporadas desde viñedos patrimoniales.
- Infraestructura comunitaria: El espacio cuenta con una pérgola diseñada para el encuentro. “Es un lugar donde se pueden reunir los chacoliceros y el público en general para realizar actividades abiertas a la comunidad”, explicó el investigador de INIA.
La actividad concluyó con una degustación de productos elaborados por los propios beneficiarios del proyecto. El encuentro se consolidó como una instancia clave para el intercambio de experiencias y para poner en valor el esfuerzo de los productores locales por mantener vigentes las tradiciones e identidades del campo chileno.
El Maipo
Imagen: INIA




