Viernes, Febrero 6, 2026

¿Qué hay detrás del interés de Estados Unidos en las tierras raras de Argentina?

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Por Juan Lehmann

El Gobierno argentino confirmó el ingreso a la coalición global de tierras raras presentado por el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, quien afirmó que el país sudamericano “desempeñará un rol clave para el mundo”. Para el consultor Juan Carbajales, Washington “busca amortiguar el impacto del desarrollo que viene profundizando China”.

La nación sudamericana anunció su ingreso a la coalición global de tierras raras que impulsa Estados Unidos. Mediante la adhesión al Instrumento marco para el fortalecimiento del suministro en minería y procesamiento de minerales críticos, el Gobierno encabezado por el presidente Javier Milei se incorporó al grupo de 11 países dispuestos a proveer de potenciales de minerales considerados sensibles por la Casa Blanca.

En un comunicado, la Cancillería celebró que la rúbrica del entendimiento “representa una oportunidad de crecimiento económico y productivo”, y agregó que “en un contexto de estabilidad macroeconómica y de reglas claras y previsibles para la inversión, la minería se consolida, junto con la energía y la agroindustria, como uno de los pilares del proceso de transformación económica en curso”.

Según informó el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, “Argentina desempeñará un rol clave para el mundo” y para la Casa Blanca. Además de Buenos Aires, los otros firmantes fueron Perú, Paraguay, Ecuador, Guinea, Marruecos, Filipinas, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Uzbekistán.

El interés de Washington en los recursos naturales argentinos ha sido explicitado sin ambigüedades recurrentemente por funcionarios de alto rango, tanto del Gobierno de Donald Trump como de los anteriores.

En enero de 2023, la entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, afirmó que “el 60% del litio del mundo se encuentra en el triángulo conformado por Argentina, Bolivia y Chile”, y vinculó ese recurso con “la seguridad nacional de Estados Unidos”.

El énfasis estadounidense fue ratificado en febrero de 2024 por el exsecretario de Estado Anthony Blinken durante una visita a Buenos Aires. Ahí destacó el “rol clave” de Argentina en el suministro global de minerales críticos y alentó inversiones privadas estadounidenses, sin referencias explícitas a compromisos de industrialización local o transferencia tecnológica.

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos, Argentina concentra alrededor del 13% de las reservas mundiales de litio, mientras que el Triángulo del Litio —la región compartida con Bolivia y Chile— reúne más del 60% de las reservas globales conocidas. La magnitud de las cifras explica el creciente interés externo, en un contexto en el que la transición energética global intensifica la disputa por el control de insumos críticos.

Más allá del litio, el acuerdo también apunta a las tierras raras, el conjunto de 17 elementos químicos fundamentales tanto para el desarrollo de energías renovables como para los sistemas de defensa. En ese marco, ingresa en escena la guerra comercial con China, que hegemoniza el control del procesamiento del recurso, con un control superior al 80% de la capacidad global.

Si bien el instrumento firmado por Buenos Aires no es jurídicamente vinculante, sí fija prioridades políticas y habilita mecanismos de cooperación alineados con los intereses estadounidenses. No obstante, el acuerdo no contempla proyectos de desarrollo industrial de los países firmantes ni garantías sobre el control soberano de los recursos, lo que abre interrogantes sobre el lugar asignado a los países adheridos en la arquitectura diseñada por Washington.

De “patio trasero” a “actor de peso”

“Hoy el litio y otros minerales críticos entraron en la política exterior de primer nivel de Estados Unidos, que empieza a delinear una estrategia de cada vez mayor presencia en Sudamérica”, dijo a Sputnik Juan José Carbajales, especialista en minería y director de la consultora Paspartú.

Según el experto, el Gobierno de Trump busca “crear un mercado exclusivo entre países amigos” que permita fijar precios de referencia y “amortiguar el impacto del desarrollo que viene profundizando China”.

El especialista precisó que el objetivo de la Casa Blanca “no es tanto la eficiencia económica, sino asegurar las cadenas globales de suministro”, considerando que Pekín “es el primer refinador mundial de minerales críticos y de tierras raras”.

En ese marco, el consultor remarcó que el Cono Sur “constituye hoy un actor de peso en el tablero global de recursos estratégicos”. Desde esa perspectiva, Carbajales interpretó el acuerdo como parte de una estrategia defensiva de Estados Unidos.

“La prioridad de Washington hoy es garantizar el aprovisionamiento de minerales críticos, incluso aceptando redundancias y costos mayores”, afirmó.

Para Carbajales, la Casa Blanca “está chocando con un crecimiento insoslayable de China en las tierras raras y que hasta ahora Estados Unidos no ha logrado alcanzar, entonces se ve forzado a apostar a frenar ese desarrollo aunque sea con los Gobiernos potencialmente aliados”.

El denominador común

El diagnóstico sobre el interés de Washington en recursos como las tierras raras trasciende las fronteras.
En diálogo con Sputnik, el ingeniero y consultor boliviano Miguel Callahuara sostuvo que el interés externo responde tanto a razones energéticas como económicas. “Las tierras raras son hoy uno de los principales ejes de disputa entre Estados Unidos y China. Dentro de la minería, además, el capital está virando hacia el litio no solo por la transición energética, sino también por los crecientes precios internacionales”, explicó.

Desde su perspectiva, la región ocupa hoy un lugar insoslayable. “Para la Casa Blanca, Latinoamérica es la arena central”, afirmó, y agregó que “la puja por minerales críticos se volvió un factor determinante de la política exterior estadounidense: Trump sabe que perdiendo la carrera económica con China, que logró completar una gran parte de la cadena ligada a la explotación de tierras raras”, indicó.

Sin embargo, Callahuara advirtió que el potencial de los países sudamericanos aún no se tradujo en una posición negociadora fuerte dado que “nunca lograron aliarse de manera tal que pudieran tener un papel determinante en el escenario mundial”, señaló, lo que —a su entender— facilitó una “inserción fragmentada y dependiente”.

“A EEUU no le interesa ver un desarrollo tecnológico o industrial en la región: solo busca comprar los recursos para extraerlos, sin una visión estratégica como la que tiene China en una variedad de áreas, que alcanzan también a la energía hidroeléctrica o a la minería tradicional“, remarcó el consultor.

El Maipo/Sputnik

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