Un monitoreo de más de 400 días permitió conocer cómo este pequeño ciervo utiliza el bosque patagónico para evitar a sus depredadores y documentó una inusual interacción con un ave que le extrae pelo para construir su nido.
El pudú, uno de los animales más pequeños y emblemáticos de la fauna chilena, pasa buena parte de su vida lejos de la mirada humana. Su comportamiento en los bosques de la Patagonia, sin embargo, comenzó a quedar al descubierto gracias a un estudio que durante más de un año siguió sus movimientos mediante cámaras trampa en el Parque Nacional Pumalín Douglas Tompkins, en la Región de Los Lagos.
La investigación, realizada por el ingeniero forestal de la Universidad de Chile Sebastián Poblete con apoyo de Fundación Rewilding Chile, CONAF y Panthera, utilizó 92 cámaras trampa durante 455 días. En ese período se registraron 888 eventos independientes de pudú, entregando nuevos antecedentes sobre sus horarios de actividad, hábitat y relación con otras especies.
Uno de los principales resultados fue la confirmación de que, en esta zona de la provincia de Palena, el pudú presenta una actividad principalmente nocturna, con su mayor nivel de registros alrededor de la medianoche.
La noche como refugio frente al puma
El comportamiento podría estar relacionado con la presencia de su principal depredador natural: el puma. Mientras el gran felino presenta una actividad más marcada durante el día en esta zona, el pudú concentraría buena parte de sus desplazamientos durante la noche, reduciendo así las posibilidades de encontrarse con él.
El estudio también identificó una marcada preferencia por los bosques de ciprés de las guaitecas, donde encuentra cobertura vegetal y alimento.
Otro resultado llamó la atención de los investigadores: los registros mostraron una mayor presencia de pudús cerca de los caminos. La explicación estaría en las condiciones particulares que se generan en los bordes de estas rutas, donde el microclima favorece el crecimiento de vegetación más tierna y fácil de consumir.
La inesperada relación entre un pudú y un chucao
Pero uno de los registros más llamativos apareció cuando las cámaras captaron a un chucao posado sobre el lomo de un pudú.
El ave estaba extrayendo pelos del animal, un comportamiento conocido como cleptotriquia. El material puede ser utilizado posteriormente para construir el nido, especialmente durante la época en que el pudú muda su pelaje.
La escena apunta a una interacción poco habitual entre ambas especies: el chucao consigue un material útil para reproducirse mientras el pudú, aparentemente, no resulta perjudicado por la extracción de pelo.
Carretera Austral, perros y ganado: las amenazas que persisten
Aunque el parque ofrece un espacio de protección para la especie, el estudio también identificó factores que pueden afectar al pudú. Entre ellos aparecen el ingreso de ganado doméstico, los perros sin control, la extracción ilegal de nalca —un recurso alimenticio importante— y los atropellos en la Carretera Austral.
Este último problema resulta especialmente preocupante debido a que los pudús pueden desplazarse cerca de las rutas, precisamente uno de los sectores donde la investigación detectó una mayor cantidad de registros.
Entre las medidas propuestas se encuentra reforzar la señalización y las acciones de prevención de atropellos, además de mejorar los cercos para impedir el ingreso de animales domésticos y fortalecer la educación ambiental en las comunidades cercanas.
Más allá de los datos obtenidos, el monitoreo muestra cómo incluso en ecosistemas que conservan un alto grado de naturalidad todavía existen comportamientos de la fauna que permanecen prácticamente desconocidos. En el caso del pudú, las cámaras no solo permitieron seguir sus movimientos durante la noche, sino también registrar una inesperada relación con una de las aves características de los bosques del sur de Chile.
El Maipo




