Una nueva jornada de alta tensión se vivió este jueves en Bolivia, luego de que un grupo de manifestantes intentara superar el cerco policial instalado en torno a la Plaza Murillo, sector donde se ubican el palacio presidencial de Palo Quemado y la sede del Poder Legislativo.
La movilización fue reprimida por fuerzas policiales mediante el uso de gases lacrimógenos, generando escenas de caos en el centro de La Paz. Entre nubes de gas, comerciantes, transeúntes y automovilistas debieron resguardarse mientras los enfrentamientos se desarrollaban en las inmediaciones del casco político del país.
La protesta fue convocada por la Central Obrera Boliviana, organización sindical ligada políticamente al expresidente Evo Morales, y forma parte de una ola de movilizaciones que ya suma más de tres semanas contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz.
Los bloqueos de carreteras iniciados el pasado 6 de mayo continúan afectando seriamente la conectividad nacional, mientras distintos sectores —entre ellos mineros, campesinos, transportistas, maestros y dirigentes indígenas— mantienen diversas demandas sociales y políticas.
En paralelo, el Ministerio de Defensa boliviano emitió un comunicado manifestando preocupación por la supuesta presencia de “grupos irregulares que ostentan armamento bélico de alto calibre”. Las autoridades señalaron que actuarán “en el marco de la ley” para resguardar la estabilidad institucional, aunque no entregaron detalles sobre el tipo de armamento detectado ni sobre eventuales investigaciones.
La crisis también comienza a impactar con fuerza al sistema sanitario. El Ministerio de Salud confirmó una cuarta muerte asociada a las dificultades provocadas por los cortes de rutas. Se trata de un niño de 12 años que falleció mientras era trasladado en ambulancia hacia un centro asistencial especializado.
Según informó la cartera, el menor presentaba un grave trauma abdominal y debía ser operado con urgencia. Sin embargo, los bloqueos obligaron a modificar el trayecto del vehículo de emergencia, retrasando la atención médica.
Además, hospitales públicos de La Paz han advertido sobre problemas de abastecimiento de oxígeno medicinal e insumos clínicos, situación que incluso ha llevado a reprogramar cirugías por temor al agotamiento de recursos.
El conflicto también comenzó a afectar actividades deportivas internacionales. Club Bolívar anunció que disputará en Santa Cruz de la Sierra su próximo partido de Copa Libertadores ante Independiente Rivadavia, debido a las complicaciones logísticas derivadas de las protestas en La Paz.
El Maipo




