Domingo, Febrero 22, 2026

Prohibir los celulares en el aula… una ingenua bala de plata. Por Fabián Tello.

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Para nadie es un secreto de que la educación chilena pasa por uno de los momentos más complejos de su historia, esta crisis va más allá del financiamiento, administración, admisión, etc. Discusiones que hemos visto en la palestra pública, la crisis se encuentra al interior de la sala de clases. Allí donde debería ocurrir el acto educativo, algo no está funcionando.

En los últimos meses hemos sido testigos de noticias aberrantes sobre violencia escolar entre los estudiantes y hacia profesores. Estos últimos han visto progresivamente como su autoridad dentro de la sala de clases ha ido en caída libre, haciendo cada vez más desgastante y difícil ejercer la labor de docentes y educar a las nuevas generaciones, sobre todo con un enemigo implacable que atrae la atención de los estudiantes estimulándolos al punto de atrofiar su capacidad de atención al mundo externo: los celulares.

Explicar las conductas disruptivas de los estudiantes y de su conducta viciosa hacia el teléfono celular escapa de las intenciones de esta humilde columna, es un tema bastante complejo y multidimensional. Sin embargo, lo evidente, es que se nos está presentando un problema en la manera en que se ejerce la educación en nuestro país, el cual ha visto como los avances de la tecnología son más rápidos e innovadores que el propio sistema educacional, dejando a nuestro humilde sistema obsoleto.

Estos problemas  nos obligan a repensar nuestro modelo, como por ejemplo el rol del profesor, el cual ha sido concebido como una figura de autoridad llena de contenidos que deben ser traspasados a unos alumnos que no saben nada, esta lógica del siglo XIX se desmorona con el celular, que en la práctica es una pequeña computadora cargada de datos, datos que incluso el profesor puede ignorar.

Por otra parte, esta lógica decimonónica de la educación plantea que el alumno va a recibir pasivamente los contenidos por una hora y media en la mayoría de los casos, sentado y en silencio. El uso constante del teléfono celular ha abierto las puertas para cualquier tipo de interés del alumno, desde juegos, series, música, información, entre otros. De esta manera se hace bastante difícil lograr que un alumno preste total atención a una materia que no le despierta ningún interés ni placer, sobre todo a través de una exposición tediosa de un profesor.

¿Cómo afronta este problema nuestro país? la porfiada realidad señala que el desafío, en paralelo a la disciplina en el aula, son las herramientas con las cuales se puede trabajar, ¿y cuáles serían las herramientas?  La infraestructura, tecnología en el aula, cantidad de alumnos por sala, etc. Las cuales, cualquier profesor o profesora de escuela pública o particular-subvencionada estarán de acuerdo qué son escasas para no decir nulas.

El ministro de educación Nicolás Cataldo en conjunto con el Congreso, dieron luz a una ley que prohibirá el uso del celular en los establecimientos, salvo en ciertas situaciones, y demostrando su total desconexión con el trabajo en aula menciona de que los profesores y profesoras deberán seguir el ejemplo, lo cual es bastante irónico, porque en muchas ocasiones  para aminorar los problemas didácticos del aula, recurren a su propio internet, ya que, el del establecimiento no funciona.

El problema de esta ley no tiene que ver con la prohibición del celular, que puede ser útil en mejorar “algo” la atención de los estudiantes. Lo preocupante, es que no se esté ni siquiera discutiendo sobre un nuevo modelo de educación que dé respuesta a las necesidades de nuestro país para los tiempos que vienen:

¿Valdrá la pena tener 45 alumnos por sala? ¿Valdrá la pena una exposición de una hora y media? ¿Cómo se van a evaluar los rendimientos si la inteligencia artificial resuelve todo? ¿Qué tipo de ciudadano vamos a educar para los tiempos que vienen? Estas preguntas dejan al descubierto que la reforma pendiente no es tecnológica, es pedagógica, si no se atienden estas preguntas, la prohibición del uso del celular solo será una bala de plata simbólica, tranquilizadora, pero insuficiente, en total sincronía con la gestión de la educación del presente gobierno.

*Fabián Tello. Profesor de Estado en HIstoria y Geografía. Dirigente Social. colaborador de elmaipo.cl

El Maipo

Nota: El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de sus autores, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.

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