La energía fotovoltaica se consolida como alternativa para garantizar la producción tabacalera en la provincia más afectada por las interrupciones eléctricas
(Pinar del Río) En el occidente de Cuba, los productores tabacaleros de Pinar del Río han encontrado en las energías renovables una vía para sortear las limitaciones impuestas por el bloqueo económico que Estados Unidos mantiene sobre la isla. Una alternativa que, aunque no es nueva, ha cobrado un impulso significativo en los últimos tiempos, reporteo Lizeth Marquez para el Canal Cubano de Noticias.
Pinar del Río concentra más del 70% de la producción nacional de tabaco, un rubro estratégico para la economía cubana. Sin embargo, las interrupciones eléctricas representan un desafío constante para este sector productivo, afectando tanto el riego de más de 5 mil hectáreas de cultivo como la iluminación necesaria durante el minucioso proceso de selección de la hoja.
En este contexto, productores como Julián Fernández Abreu decidieron transformar su matriz energética para garantizar la calidad de sus cosechas y el sustento familiar. “La corriente eléctrica es fundamental para garantizar la calidad del trabajo. La oscuridad significa la paralización, quedarse sin salario y hacer quebrar uno de los principales productos de exportación cubana”, explica Fernández.
De la dependencia a la autonomía energética
El camino hacia la independencia energética comenzó para Fernández Abreu con el apoyo del Grupo Tabacú: “Nos ha dado la posibilidad de ir poco a poco incrementando el sistema de riego fotovoltaico y yo he ido aprovechando esas oportunidades. Ya casi todo mi riego es fotovoltaico”.
Actualmente, unas 2.000 hectáreas de tabaco en la provincia se encuentran bajo riego fotovoltaico, y se estima que más de un centenar de productores a nivel nacional ya procesan su cosecha con energía solar.
Aunque la inversión inicial para implementar estos sistemas es elevada, los beneficios a largo plazo resultan innegables. “El precio al iniciar el sistema es un poco alto, pero al final las condiciones del préstamo y el plazo de pago de hasta 10 años, sumado al ahorro de combustible y electricidad, hacen que sea mucho más rentable la energía solar”, señala el productor.
Una producción que no depende de barcos ni combustible
La experiencia de estos agricultores evidencia un cambio de paradigma en la producción tabacalera cubana. “Ya no dependemos de un barco que traiga petróleo, no dependemos de nada. Es que Dios ponga su mano y salga el sol, y ya trabajo”, resume con satisfacción Julián Fernández.
De esta manera, la energía fotovoltaica no solo está electrificando rincones apartados de Vueltas Abajo —la región tabacalera por excelencia—, sino que está garantizando empleo, calidad y la sostenibilidad de un cultivo que representa tradición y pilar económico para Cuba.
El Maipo




