Las condiciones climáticas previstas para esta primavera —marcadas por el Fenómeno del Niño, con precipitaciones y temperaturas por sobre lo normal— plantean un complejo escenario para el sector cerecero nacional. Frente a este panorama, el especialista en fitotecnia de frutales de INIA Quilamapu, Cristian Balbontín, advirtió sobre los riesgos que el exceso de agua genera en las raíces, la brotación, la floración y la calidad final de la fruta.
Anegamiento y daño radicular
Uno de los principales problemas en invierno e inicios de primavera es el anegamiento de los suelos. Aunque el fin del receso del cerezo depende del frío acumulado en las yemas, el desarrollo de la brotación y floración requiere del soporte metabólico y hormonal del sistema radicular.
“En un suelo saturado el oxígeno se agota en cuestión de horas”, explicó Balbontín. En este entorno, las raíces pasan a un metabolismo fermentativo que acidifica sus tejidos y provoca su muerte, reduciendo la absorción de agua y nutrientes. Además, se consumen las reservas de carbohidratos y cae la síntesis de citoquininas, lo que impacta directamente en la floración y en el crecimiento inicial del fruto.
Entre las consecuencias directas de la falta de oxigenación en el suelo destacan:
- Brotación irregular: Afecta la sincronización de la floración y la efectividad de la polinización.
- Menor absorción de micronutrientes: Compromete el ingreso de boro y zinc.
- Pérdida de nitrógeno: El exceso de agua acelera su lixiviación, perjudicando el desarrollo del fruto.
- Riesgo fitosanitario: La mezcla de suelos saturados y altas temperaturas favorece el desarrollo de Phytophthora spp., oomiceto del suelo que destruye las raíces.
Recomendaciones de manejo y nutrición
Para mitigar los efectos del exceso de agua y proteger los huertos, el especialista sugiere adoptar medidas preventivas inmediatas:
- Gestión del agua y suelo: Identificar zonas críticas en los cuarteles y asegurar la evacuación de agua mediante drenes superficiales, además de limpiar canales, zanjas y alcantarillas. Realizar subsolados en suelos compactados solo cuando la tierra esté seca.
- Nutrición foliar: Aplicar boro y zinc vía foliar antes de la prefloración para suplir la baja absorción radicular.
Lluvias en precosecha y control de partiduras
Las precipitaciones registradas entre octubre y enero representan un alto riesgo de partiduras (cracking) y pudriciones en los frutos. Balbontín aclaró que la resistencia a este daño se define tempranamente, durante la división celular posterior al cuaje, etapa en que se forma el grosor y calidad de la cutícula.
Para fortalecer la fruta ante el estrés hídrico y ambiental, el INIA mantiene una línea de investigación enfocada en la conservación y calidad en poscosecha:
- Inductores hormonales: La aplicación de jasmonatos ha demostrado resultados positivos en la impermeabilidad de la cutícula.
- Evaluación tecnológica: El Laboratorio de Calidad de Frutos de INIA Quilamapu testea bioestimulantes, reguladores hormonales y mejores sistemas de almacenamiento para reducir las pérdidas causadas por eventos climáticos adversos.
El Maipo




