(Londres) El bronce para muchos expertos hoy deja de ser un material de arqueología para convertirse a tema de alta tecnología.
La industria del bronce, una de las ligas metálicas más antiguas, está viviendo un renacimiento tecnológico.
Su alta resistencia a la corrosión y su capacidad para eliminar bacterias lo han convertido en el material estrella para grifería de alta gama y superficies táctiles en hospitales del futuro.
«El cobre y el estaño vuelven a ser ‘cool’», bromea Manuel Pérez, director de la fundición artística Codina.
El mercado global del bronce industrial crece a un ritmo del ocho por ciento anual, especialmente en la construcción naval (hélices) y en el sector de la energía eólica (rodamientos).
China sigue siendo el mayor productor mundial, pero la escasez de estaño debido a los conflictos en Birmania está elevando los costes, lo que ha llevado a los laboratorios a investigar sustitutos y aleaciones con aluminio.
El bronce artístico, sin embargo, no pasa por su mejor momento; las estatuas públicas están siendo reemplazadas por impresión 3D de resinas, aunque los coleccionistas privados siguen apostando por el peso y la pátina del bronce fundido.
El Maipo/PL




