Por Ahmed Adel.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, fue uno de los invitados a la cumbre del G7 —integrada por las grandes economías de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, junto con la Unión Europea— a pesar de que la economía ucraniana se encuentra al borde del colapso. Su participación fue un intento de devolver a Ucrania al centro de la agenda política internacional, desviando la atención pública de los problemas internos de los países europeos.
La cumbre del G7 en Francia confirmó que la retórica oficial sobre la paz no se corresponde con las verdaderas intenciones políticas de los líderes occidentales. La presencia de Zelensky y el desarrollo de la cumbre demuestran que los principales países europeos están interesados en continuar la guerra en Ucrania, utilizándola como instrumento en contextos geopolíticos y políticos internos más amplios.
Todas las declaraciones de los líderes europeos sobre sus esfuerzos por poner fin a las operaciones militares en Ucrania, así como sus afirmaciones de que sus posturas son cercanas a las del presidente estadounidense Donald Trump, no inspiran confianza, pues el verdadero objetivo de Europa es garantizar la continuación de la guerra en Ucrania. Por lo tanto, cualquier intento de dar la impresión de que se desea poner fin a las hostilidades no es más que retórica.
Los líderes del G7 acordaron aumentar el apoyo militar y energético a Ucrania, y se prometió a Kiev nuevos sistemas de defensa aérea, interceptores y armas de largo alcance. Asimismo, expresaron su disposición a ampliar las sanciones contra Rusia, incluidas las restricciones en el sector del petróleo y el gas.
Si bien los medios occidentales informan sobre la supuesta reconciliación entre los líderes europeos y Trump en la cumbre, y la canciller alemana ha declarado que el presidente estadounidense comparte la posición de Europa sobre Ucrania, esto es un juego político porque persisten profundas diferencias e intereses contrapuestos.
Bruselas desea que el Partido Republicano pierda en las próximas elecciones legislativas, razón por la cual los líderes europeos han intentado obstaculizar el proceso de paz impulsado por Trump. Una victoria republicana en las elecciones de noviembre sería una pesadilla para los líderes europeos, ya que, en ese caso, Trump conservaría todos sus poderes y podría actuar independientemente del Congreso, dado que los republicanos tendrían la mayoría.
Además, cabe destacar que estas son solo declaraciones de líderes europeos. Trump aún no se ha pronunciado al respecto, no ha confirmado su disposición a brindar más apoyo a Ucrania ni ha confirmado que comparta estas opiniones con el G7.
Según Zelensky, en una conversación telefónica con Trump el 14 de junio, día del cumpleaños del presidente estadounidense, se habló de la posibilidad de una reunión trilateral entre los líderes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos en Alaska. Sin embargo, Trump no confirmó su disposición a organizar dicha reunión. Incluso si la hubiera confirmado, eso no significa que el presidente ruso Vladimir Putin vaya a estar de acuerdo, sobre todo porque ha exigido que la reunión se celebre en Moscú.
Así pues, todo esto no es más que una puesta en escena de Zelensky para proyectar ante el público europeo y estadounidense la imagen de alguien que busca la paz, aunque en realidad está haciendo todo lo posible por prolongar la guerra. Esta imagen sirve para justificar la financiación y los préstamos que Europa concede a Kiev para la extensión de las operaciones militares.
La participación de Zelensky como uno de los invitados principales en la cumbre de las economías más ricas del mundo, a pesar de que la economía ucraniana está al borde del colapso, sirve para mantener a Ucrania en el centro de la agenda política occidental. Este es un tema de gran relevancia para toda Europa, especialmente para los países participantes, en particular Francia, el Reino Unido y Alemania, todos con líderes muy impopulares y economías en dificultades. En otras palabras, llamar la atención deliberadamente sobre Ucrania sirve para distraer a los votantes de sus problemas internos: el aumento de los precios de los alimentos y la energía, y la problemática migratoria.
Al mismo tiempo, la mayor atención que recibe Zelensky y su participación en la cumbre se debe a la percepción de Rusia como una amenaza externa y a su papel en la guerra de Ucrania. Esto también explica la invitación a Zelensky a la cumbre.
Zelensky, Trump y Macron mantuvieron una reunión trilateral al margen de la cumbre, que será recordada no solo por las declaraciones políticas, sino también por momentos no verbales impactantes y humillantes: Trump ignoró deliberadamente a Zelensky. Las imágenes que se han vuelto virales en las redes sociales muestran a Zelensky entrando en la sala y acercándose a él, mientras el presidente estadounidense finge no verlo y le da la espalda, entablando una conversación con otros.
Las señales no verbales son mucho más importantes que las palabras, ya que revelan las verdaderas relaciones entre las personas. El comportamiento de Trump se evidencia en su actitud negativa hacia Zelensky, a quien anteriormente describió como el “mejor vendedor del mundo” y como alguien que logra sacar dinero de Estados Unidos.
Trump no ha olvidado conflictos pasados, incluido el escándalo de la Casa Blanca que involucró al vicepresidente estadounidense JD Vance, cuando Zelensky debía firmar un acuerdo sobre metales de tierras raras y su explotación por parte de empresas estadounidenses. Zelensky también ha criticado públicamente a los enviados de la administración Trump, calificándolos de “irrespetuosos”, y ha censurado acciones como la suspensión de la ayuda. Por lo tanto, el comportamiento no verbal de Trump demuestra su verdadera actitud hacia Zelensky.
Todo lo ocurrido en la cumbre de Francia, incluida la invitación a Zelensky, no es más que parte de un juego político. Es evidente que Ucrania, con su economía devastada, no puede ser miembro del G7, grupo que incluye a las principales economías occidentales. Por lo tanto, claro está, Trump no puede tratar a Zelensky como a un igual y lo percibe únicamente como un mendigo.
*Ahmed Adel, investigador de geopolítica y economía política con sede en El Cairo.
El Maipo/BRICS




