Por Adrián Villellas
En los humedales del sur de Tailandia ha vuelto a aparecer un fantasma de los bosques pantanosos. El esquivo gato de cabeza plana, que se daba por «posiblemente extinto» en el país desde los años noventa, ha sido fotografiado de nuevo por cámaras trampa en el Santuario de Vida Silvestre Princesa Sirindhorn. Son los primeros registros confirmados desde 1995 y suman 29 detecciones entre 2024 y 2025, según el Departamento de Parques Nacionales de Tailandia y la organización conservacionista Panthera.
A escala global se calcula que sobreviven menos de 2 500 adultos en libertad y la especie está catalogada como En Peligro en la Lista Roja de la UICN. No es un detalle menor. Hablamos de uno de los felinos salvajes más raros y desconocidos del mundo.
Un redescubrimiento que alegra y preocupa a la vez
La nota oficial habla de un «momento histórico para Tailandia» y de una prueba del trabajo paciente de guardas, científicos y comunidades locales. Después de casi tres décadas sin noticias, el simple hecho de confirmar que la especie sigue viva en el país ya es una buena noticia.
Pero el propio equipo insiste en que no hay que lanzar las campanas al vuelo. El veterinario e investigador Kaset Sotasha resume bien la sensación compartida entre los expertos cuando señala que el redescubrimiento resulta emocionante y al mismo tiempo inquietante. El gato ha sobrevivido, sí, aunque lo ha hecho refugiado en fragmentos de bosque pantanoso cada vez más presionados por la expansión agrícola y la conversión de tierras.
Dentro del santuario las cámaras han registrado también a una hembra con una cría, algo poco común en una especie que suele tener camadas de un solo cachorro. Es una señal de que la población todavía se reproduce en la zona. Y eso importa.
Cómo se le ha vuelto a encontrar
Para localizar a este pequeño felino no ha bastado con un par de cámaras en un sendero. El hallazgo forma parte del mayor estudio por cámaras trampa realizado hasta ahora sobre el gato de cabeza plana. En el Santuario de Vida Silvestre Princesa Sirindhorn se instalaron decenas de dispositivos entre 2024 y 2025, dentro de un proyecto conjunto del Departamento de Parques Nacionales y Panthera Thailand.
El resultado ha sido una serie de 13 detecciones en 2024 y 16 en 2025, todas en bosques de turberas y zonas encharcadas de difícil acceso. Son lugares donde a los investigadores les cuesta moverse pero donde este felino se encuentra en casa. Su actividad principalmente nocturna complica aún más la tarea, de ahí que las cámaras trampa se hayan convertido en una herramienta clave.
Detrás de las imágenes hay un trabajo menos vistoso pero fundamental. Analizar patrones de presencia, estimar densidades, cruzar los datos con mapas de amenazas o de uso del suelo. En la práctica, todo esto sirve para responder a una pregunta muy sencilla para cualquier autoridad ambiental. ¿Dónde hay que proteger primero para que esta especie no desaparezca de verdad?
Quién es el gato de cabeza plana
Si imaginabas que los gatos salvajes eran sobre todo tigres y leopardos, toca ampliar el catálogo mental. El gato de cabeza plana (Prionailurus planiceps) es el felino salvaje más pequeño del sudeste asiático, con un peso inferior al de un gato doméstico. Tiene el cráneo aplanado, un cuerpo alargado, patas finas y una cola corta. Destacan sus dedos parcialmente palmeados, una adaptación muy útil para moverse y cazar en zonas inundadas.
Su vida gira alrededor del agua. Prefiere turberas, manglares de agua dulce, riberas y bosques pantanosos donde captura peces, anfibios y otros pequeños animales. Es un especialista de hábitats que, por desgracia, son precisamente algunos de los más degradados del planeta.
Humedales bajo presión y próximos pasos
La misma nota de Panthera recuerda que las principales amenazas para esta especie son la pérdida de hábitat por conversión de tierras, la pesca intensiva, la expansión agrícola, la caza, la contaminación del agua y las enfermedades que pueden transmitir los animales domésticos. Cuando se rellenan turberas, se drenan marismas o se incendian los bosques pantanosos, el gato de cabeza plana se queda sin refugios ni alimento.
¿Quiere decir este redescubrimiento que la especie está salvada en Tailandia? No todavía. Lo que sí indica es que queda tiempo para actuar si se refuerza la protección de los humedales, se controlan los incendios y se limita la presión humana en los últimos bosques pantanosos del sur del país. El objetivo ahora es pasar de la foto puntual a un plan de conservación con datos sólidos sobre territorio, densidad y amenazas reales.
La información recogida servirá también para actualizar la evaluación de la especie en la Lista Roja de la UICN, un proceso liderado por investigadores de Panthera que se espera para comienzos de 2026. Es un paso técnico, pero de él dependen decisiones de financiación, prioridades de conservación y, en definitiva, el futuro de este pequeño felino.
Mientras tanto, el gato de cabeza plana seguirá moviéndose en silencio entre raíces y charcos, ajeno al revuelo mediático. Su regreso recuerda algo incómodo. A veces las especies no se extinguen de golpe, simplemente se esconden en los rincones que aún no hemos destruido.
El Maipo/Ecoticias



