La definición presidencial en Perú continúa abierta. Con el 95% de las actas contabilizadas, el candidato de izquierda, Roberto Sánchez, mantiene una estrecha ventaja sobre la aspirante conservadora Keiko Fujimori en una de las elecciones más reñidas de los últimos años.
Según los resultados preliminares, Sánchez alcanza el 50,86% de los votos válidamente emitidos, mientras que Fujimori registra el 49,91%, una diferencia que ronda los 30 mil sufragios y que mantiene la expectativa hasta el cierre definitivo del conteo.
La jornada electoral comenzó con una ligera ventaja para Fujimori, impulsada principalmente por los votos provenientes de Lima y otras grandes ciudades. Sin embargo, a medida que avanzó el escrutinio y se incorporaron los resultados de zonas rurales y alejadas del país, Sánchez logró revertir la tendencia y tomar la delantera.
Hasta ahora, ninguno de los dos postulantes ha proclamado una victoria definitiva, conscientes de que la estrechez de los resultados obliga a esperar el cómputo final antes de cualquier celebración.
Jornada transcurrió con normalidad
Más de 27 millones de peruanos fueron convocados a las urnas para elegir al mandatario que conducirá el país durante el período 2026-2031, en medio de un escenario marcado por la inestabilidad política que ha caracterizado a Perú durante la última década.
En paralelo, la misión de observación electoral de la Unión Europea evaluó positivamente el desarrollo de la segunda vuelta presidencial.
La jefa de la misión, Annalisa Corrado, señaló que el proceso se desarrolló con normalidad pese a algunos retrasos puntuales en la apertura de mesas.
“Las votaciones se han desarrollado con tranquilidad. En algunos sitios ha habido retrasos, pero no retrasos grandes. Una vez que han abierto las mesas, todo ha fluido con bastante tranquilidad”, indicó la observadora.
La evaluación contrasta con las dificultades registradas durante la primera vuelta de abril, cuando problemas logísticos provocaron demoras significativas en diversos centros de votación, especialmente en Lima.
Con miles de votos aún por contabilizar y una diferencia mínima entre ambos candidatos, Perú sigue atento a un resultado que podría definirse por un margen muy estrecho y que marcará el rumbo político del país para los próximos cinco años.




