Nos robaron el fútbol, por Felipe Madrid Osorio.

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Por Felipe Madrid Osorio

La crisis del fútbol chileno no es una casualidad ni un simple bajón deportivo. Es el resultado de decisiones políticas—sí, políticas—tomadas por quienes han manejado el deporte más popular de nuestro país como si fuera una empresa privada, ajena a toda lógica de bien común. Y como toda mala política, hoy está dejando a millones de chilenos sin alegría, sin futuro y sin identidad en una de nuestras expresiones culturales más potentes.

Llevamos tres mundiales consecutivos sin clasificar. Desde que Juan Antonio Pizzi levantó la Copa América Centenario, han pasado entrenadores de distintas trayectorias y estilos: Reinaldo Rueda, Martín Lasarte, Eduardo Berizzo y ahora Ricardo Gareca. Y aunque cada uno carga con su cuota de responsabilidad, la raíz del problema está más arriba. Está en los 32 presidentes de clubes que conforman el directorio de la ANFP, quienes han optado por proteger sus intereses económicos y cuotas de poder, en lugar de construir un proyecto serio para el fútbol chileno.

Han desmantelado el fútbol formativo, reducido categorías, eliminado competencias juveniles, y convertido a nuestros clubes en vitrinas para el mercado, no en espacios de desarrollo deportivo. Esto no es ingenuidad, es negocio. Y es un negocio que excluye: hoy, si un jugador no es representado por los agentes que controlan la selección —muchas veces a través de “palos blancos” dueños de clubes—, simplemente no es considerado, por más méritos que tenga. No importa si es goleador en Europa. El talento dejó de importar. La camiseta nacional se volvió un bien transable.

Esto es más que fútbol. Es una forma de entender el país. Un país donde se privatiza lo colectivo, se marginan los talentos que no tienen “pituto” y se destruye todo lo que no genera ganancia inmediata. Donde los directorios se reparten el poder en silencio y sin rendirle cuentas a nadie. Donde ni siquiera el deporte, que debiera ser un espacio de encuentro y orgullo nacional, se salva de la captura corporativa.

Frente a esto, la respuesta no puede ser solo técnica. No basta con cambiar al entrenador. Necesitamos una refundación democrática del fútbol chileno. Que los clubes vuelvan a ser de sus socios y comunidades, que el fútbol joven sea prioridad de Estado, que se acabe el secuestro de la ANFP por parte de intereses particulares, y que el deporte sea gestionado con transparencia, participación y visión de largo plazo.
Hoy, más que nunca, debemos recuperar el fútbol para el pueblo. Porque cuando nos roban el deporte, también nos están robando una parte del país que queremos construir.

Felipe Madrid Osorio, Profesor de Educación Física

El Maipo.

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