(Buenos Aires) El acuerdo de libre comercio entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE), cuya firma está prevista para el próximo 17 de enero, vuelve a colocar en el centro del debate regional las oportunidades comerciales y los desafíos estructurales que plantea un entendimiento negociado durante más de dos décadas entre economías con distintos niveles de desarrollo y competitividad.
Tras 25 años de negociaciones, una mayoría de Estados europeos aprobó recientemente el acuerdo, aunque aún resta el aval del Parlamento Europeo, en un contexto marcado por expectativas comerciales, pero con advertencias también sobre las asimetrías.
Con el acuerdo se prevé que la UE elimine aranceles para el 92 por ciento de las exportaciones del Mercosur y otorgue acceso preferencial al otro 7,5 por ciento, de modo que el 99 por ciento de las exportaciones agrícolas del bloque sudamericano se verían beneficiadas.
Según el economista Jorge Marchini, vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA), el entendimiento tiene una dimensión significativa por el tamaño de los mercados involucrados y el potencial de complementariedad entre ambas regiones, aunque también existe una condición de asimetría que no se debe desdeñar.
El economista, que también es coordinador del Grupo de Investigación sobre Integración Regional del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), explicó a Xinhua que se trata de un acuerdo relevante por la magnitud de los actores involucrados y la posibilidad de articular dos áreas geográficas con perfiles productivos distintos, aunque advirtió que este entramado económico se construye sobre bases desiguales.
“En realidad, es un acuerdo importante porque si se suma población, las 700 millones de personas que incluyen las dos áreas, la europea y la del Mercosur, y también la significación de estas dos áreas con grandes condiciones de complementariedad, es obviamente una condición interesante de entramado de economías”, declaró.
No obstante, Marchini advirtió de que “son economías de proporción distinta, así que la economía europea en general tiene un grado de desarrollo mucho más alto de productividad, eficiencia, de escala tecnológica y por supuesto también de recursos humanos, recursos de capacidades de producción muy distintas a las del Mercosur en general”.
En ese marco, el economista sostuvo que los países del Mercosur mantienen una inserción internacional centrada principalmente en productos primarios, mientras que Europa ofrece bienes industriales con mayor valor agregado, un rasgo que reaviva debates históricos sobre el desarrollo productivo de América Latina.
“En el caso de las condiciones de los países del Mercosur, en líneas generales, hay excepciones. Por supuesto, se trata de la capacidad de ofrecer sobre todo productos primarios o semielaborados y en el caso de Europa el ofrecimiento de productos industriales”, indicó.
Desde el punto de vista sectorial, Marchini destacó que Argentina podría consolidar su participación en algunos rubros específicos, especialmente carnes, así como productos frutícolas contra estación y aceites vegetales vinculados a la producción de biocombustibles.
Por su parte, desde el sector agroexportador, fuentes de la Cámara de la Industria Aceitera de Argentina y el Centro Exportador de Cereales (Ciara-Cec) señalaron a Xinhua que recibieron con satisfacción la decisión del Consejo Europeo de avanzar con el acuerdo.
De todos modos, desde la entidad alertaron que, para el complejo de cereales y oleaginosas, los beneficios comerciales serán acotados en el corto plazo, si bien destacaron el valor regulatorio del acuerdo en términos de previsibilidad.
“El Acuerdo Mercosur-UE para el sector de cereales y oleaginosas tiene pocos beneficios, ya que recién a partir del séptimo año se eliminan los derechos de importación para el aceite de soja y de girasol en la UE, y en el décimo año para el biodiésel. De todas maneras, tiene valor regulatorio porque genera previsibilidad de reglas europeas ambientales, sociales y sanitarias”, afirmaron.
En otra mirada, el consultor y experto en comercio internacional Marcelo Elizondo, citado por el medio local Infobae, destacó el impacto potencial del acuerdo para la región.
Según Elizondo, la Unión Europea importa bienes por unos 2,8 billones de dólares y servicios por cerca de 950.000 millones de dólares desde fuera del bloque, lo que convierte el acuerdo con el Mercosur en una herramienta para facilitar el comercio y atraer inversiones, al mejorar el marco regulatorio y reducir aranceles en un contexto donde las empresas europeas concentran los mayores flujos de inversión externa y mantienen un rol central en América Latina.
Los expertos consultados coincidieron también en la necesidad de definir políticas que permitan a los países del bloque sudamericano capitalizar las oportunidades sin comprometer su desarrollo industrial e inserción futura en la economía global.
El Maipo/Xinhuanet



