El ego y el oportunismo de Parisi y MEO es lo que les permite adaptarse a las circunstancias políticas del momento, sin un compromiso real con principios o valores. Su comportamiento revela un desprecio por el electorado al cual ven como medio para perpetuar su presencia, antes que como ciudadanos a quienes deben rendir cuentas.
El profesor Artés y José A. Kast son candidatos presidenciales por tercera vez; Parisi por cuarta vez y Enríquez Ominami va por la quinta.
¿Qué impulsa a una persona a insistir en una candidatura, cuando la ciudadanía lo ha rechazado en repetidas oportunidades? ¿Qué clase de psiquis hace persistir en una carrera presidencial, cuando se han cerrado las puertas reiteradamente?
En estas elecciones habría que diferenciar dos casos. Por una parte, están Artés y Kast, cuya perseverancia obedece a la defensa y promoción de sus ideologías. El profesor Artes aprovecha la tribuna presidencial para sostener a su pequeño círculo de convencidos que creen posible instalar un régimen político basado en una inflexible ortodoxia marxista leninista.
A su turno, el candidato Kast tiene el convencimiento que es preciso terminar con algunas flexibilizaciones que se han introducido al neoliberalismo económico en años recientes; pero, lo que más le importa es volver atrás en las libertades culturales que la sociedad ha conquistado en las últimas décadas: divorcio, matrimonio igualitario, derechos de las diversidades sexuales e igualdad para las mujeres.
Aunque sus ideas conservadoras fueron instaladas en la propuesta constitucional hegemonizada por los republicanos, y rechazadas por la ciudadanía, el candidato Kast persevera en su concepción ideológica ultramontana.
Tanto en Artes como en Kast las convicciones ideológicas están muy presentes. No sucede lo mismo con MEO y Parisi. En ellos no existen convicciones ni ejes ideológicos que los guíen y sus discursos son manifiestamente populistas.
Ambos atacan a la izquierda y a la derecha, al gobierno actual y a la oposición. Acusan a “la elite”, que identifican sin excepciones con todos los políticos en actividad (sin mencionar al gran empresariado).
Parisi lo hace de forma vulgar (“ni comunachos ni fachos”, o “se han enriquecido a costa del pueblo”) y MEO, con su retórica rebuscada, y de escasa credibilidad repite, en entrevista con Pedro Carcuro “no estar con la izquierda ni con la derecha te sale difícil“. Es el mismo discurso contra las elites que hacen Milei y Bolsonaro; pero, cuando estos personajes se instalan en el gobierno se desentienden de las demandas de los sectores populares y defienden a los poderosos.
Columna publicada por El Desconcierto el 17 de septiembre de 2025
Roberto Pizarro Hofer, Economista, ex decano de la Facultad de Economía Política de la U. de Chile, ex Ministro de Desarrollo Social y Familia, colaborador permanente de elmaipo.cl
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