El Reino Unido enfrenta una salida récord de ciudadanos británicos, particularmente entre los jóvenes, mientras la migración neta total cayó a su nivel más bajo desde la pandemia de COVID-19, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONS).
Las cifras oficiales estiman que, en 2025, alrededor de 136.000 ciudadanos británicos más abandonaron el país que los que regresaron, una tendencia que afecta principalmente a personas de entre 16 y 34 años.
Según la ONS, en ese grupo unas 75.000 personas más dejaron Reino Unido respecto a quienes retornaron, el mayor saldo negativo desde que el organismo adquirió nuevos métodos de cálculo migratorio en 2021.
El reporte también señala que la migración neta total se redujo hasta 171.000 personas, prácticamente la mitad respecto al año previo y el nivel más bajo registrado desde las restricciones sanitarias aplicadas durante la pandemia.
De acuerdo con The Telegraph, el descenso de la migración neta responde principalmente a una reducción en la llegada de trabajadores procedentes de países fuera de la Unión Europea, tras las reformas migratorias implementadas primero por los conservadores y posteriormente reforzadas por el Gobierno laborista.
El diario británico destacó que las autoridades endurecieron los requisitos para trabajadores extranjeros, elevaron los umbrales salariales y limitaron la reunificación familiar, medidas que redujeron la inmigración total en aproximadamente 20%.
Según datos citados por The Telegraph, el número de jóvenes británicos que regresan al país cayó de 65.000 en 2024 a cerca de 50.000 en 2025, mientras que la emigración juvenil se mantuvo relativamente estable.
“Esta brecha ha aumentado cada año desde 2022. Esto podría indicar que los jóvenes británicos que se mudan al extranjero por trabajo se quedan durante períodos más largos”, indicó un portavoz de la ONS.
El informe también apunta a un incremento en los visados de vacaciones y trabajo, especialmente hacia Australia. Entre 2022 y 2025, el número de británicos que utilizaron este esquema migratorio pasó de poco más de 38.000 a cerca de 79.000 personas.
El fenómeno ocurre en medio de crecientes cuestionamientos a las políticas fiscales del Gobierno de Keir Starmer, acusado por sectores conservadores y empresariales de impulsar una de las mayores alzas tributarias previstas para las próximas décadas.
Proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que los ingresos fiscales del Gobierno británico podrían alcanzar el equivalente al 42,1% del producto interno bruto al inicio de la próxima década.
La ministra del Interior británica, Shabana Mahmood, defendió las medidas migratorias y aseguró que el Ejecutivo busca “restablecer el orden y el control en las fronteras”.
“Siempre daremos la bienvenida a quienes contribuyen a este país y desean construir una vida mejor aquí”, afirmó la funcionaria.
Las cifras oficiales también muestran una reducción en el número de solicitantes de asilo alojados temporalmente en hoteles del Reino Unido, que descendió más de un tercio en comparación con el año anterior, en línea con la estrategia del Gobierno laborista de disminuir ese tipo de alojamiento antes de las próximas elecciones.
El Maipo/Sputnik




