¿Están los BRICS cambiando el mundo o solo el debate?. Por Abdulaziz Ahmed Alshehhi

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El bloque ha impulsado al Sur Global, pero el sistema internacional permanece en gran medida intacto.

El objetivo de la estrategia de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) es establecer un orden internacional más equitativo y reducir el predominio de las instituciones internacionales lideradas actualmente por países occidentales. El bloque nació de la convicción de que las potencias emergentes, como estas economías, deberían desempeñar un papel más importante en la gobernanza global, el sistema de comercio mundial y el sistema financiero global. En los últimos 15 años, los BRICS han ganado prominencia a nivel mundial, especialmente con la creación de instituciones como el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el Acuerdo de Reservas Contingentes (ARC). A pesar de ello, no está claro si el grupo ha transformado el sistema o si simplemente ha creado un eslogan político. Los BRICS han logrado algunos avances aceptables, pero gran parte de sus objetivos aún no se han alcanzado.

El cambio en los BRICS no indica un cambio en el sistema.

Los BRICS han logrado reorientar el debate sobre el poder, la representación y la gobernanza económica. El bloque exige regularmente reformas a las instituciones en las que los países en desarrollo están subrepresentados, especialmente aquellas controladas por Occidente, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Los BRICS han permitido que el Sur Global tenga mayor peso e influencia en los procesos políticos y han desafiado la estructura unipolar predominante en las relaciones internacionales. Cabe destacar que el NDB se creó en 2015. El objetivo del banco era financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible sin imponer los requisitos políticos que a veces conlleva la financiación por parte de las instituciones occidentales.

El auge del Sur Global: Nuevos bloques desafían décadas de dominio occidental. Desde su creación, el banco ha desembolsado miles de millones de dólares para diversos proyectos en sus países miembros y socios. Hasta la fecha, el financiamiento del NDB ha sido aprobado para más de 120 proyectos, por un total aproximado de 40 mil millones de dólares, según el propio NDB.

Sin embargo, los BRICS no pueden sustituir ni han modificado los órganos rectores esenciales del sistema global. El dólar estadounidense sigue siendo la moneda de reserva global necesaria, y las instituciones financieras globales continúan influyendo en la gobernanza financiera mundial. En este sentido, los BRICS han logrado influir en el debate sobre el poder global, pero no han tenido tanto éxito en alterar el sistema.

Cooperación económica y expectativas

El BRICS se concibió como una plataforma útil para la cooperación económica entre economías emergentes. Los objetivos del bloque eran impulsar el comercio, eliminar la dependencia del dólar estadounidense y crear sistemas financieros alternativos. Si bien se han logrado algunos avances en el ámbito económico, no han alcanzado el nivel deseado. El volumen de comercio ha aumentado en el pasado y se han intensificado las negociaciones para adoptar una moneda común.

China y Rusia, entre otras naciones, han estado realizando comercio bilateral con mayor frecuencia que nunca en sus monedas locales en lugar de dólares estadounidenses. Esto forma parte del objetivo de los BRICS de reducir la dependencia del dólar. Los BRICS también han ideado instrumentos financieros, como el Acuerdo de Reserva de Contingencia (CRA), para respaldar la liquidez en emergencias financieras. El objetivo era restringir los préstamos de emergencia del FMI. Sin embargo, estas alternativas son de pequeña escala. El NDB sigue siendo mucho más pequeño que el Banco Mundial, y el CRA, en sus primeras etapas, aún no es un mecanismo de respuesta importante. Además, a pesar de los esfuerzos por identificar nuevos mecanismos de pago, no existen monedas comunes entre los BRICS. Por lo tanto, los BRICS ofrecen alternativas, pero no son lo suficientemente fuertes como para competir con el dominio actual. Esto refleja una de las principales deficiencias en la dimensión económica de la cooperación de los BRICS: sus objetivos se han inflado, sin que sus logros se correspondan con ellos.

Las divisiones internas limitan la influencia estratégica.

Uno de los problemas fundamentales de los BRICS es la falta de unidad entre sus miembros. Si bien todos coinciden en la necesidad de una mayor multipolaridad, sus puntos de vista difieren ampliamente en cuanto a prioridades geopolíticas e intereses estratégicos. Los miembros tienen opiniones distintas sobre cuestiones geopolíticas, como el conflicto de Ucrania y la guerra en Oriente Medio. Rusia se muestra más agresiva hacia las potencias occidentales que otros países en desarrollo como India y Brasil, que tienden a adoptar un enfoque diplomático basado en el equilibrio.

La imagen de Brasil se asocia más con un país en desarrollo con interés en el comercio y el desarrollo, mientras que China se relaciona con el posicionamiento estratégico y el liderazgo económico. Sin embargo, estas diferencias han mermado el potencial de los BRICS como bloque en el ámbito geopolítico global. Los BRICS también han ampliado su diversidad. Nuevos miembros como Irán, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos aportarán mayor peso a las negociaciones, lo que las hace aún más complejas. Como consecuencia de deficiencias internas, la eficacia estratégica de los BRICS se ha visto obstaculizada.

Los BRICS se encuentran en una coyuntura crucial. El bloque ha ganado mayor visibilidad e influencia desde su formación hace años. Ha establecido instituciones, en particular el Nuevo Banco de Desarrollo, y ha puesto de relieve las necesidades de las economías emergentes y la necesidad de reformar la gobernanza global. Sin embargo, los BRICS no sustituyen las normas internacionales lideradas por Occidente. El desarrollo de la cooperación económica ha sido lento y las disputas internas han mermado la influencia estratégica del bloque. El verdadero logro de los BRICS no reside en haber derrocado con éxito el sistema global existente; claramente no lo ha hecho. En cambio, los BRICS han demostrado que otras potencias emergentes buscan desempeñar un papel más significativo en la gobernanza global, creando sus propios organismos cuando es necesario. En definitiva, si bien los BRICS han ejercido cierta influencia, su promesa no se ha cumplido.

*Abdulaziz Ahmed Alshehhi es investigador senior y subdirector del sector de investigación en TRENDS Research & Advisory.

El Maipo/BRICS

Nota: El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de sus autores, y no refleja necesariamente la línea editorial El Maipo.

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