A pocos meses de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, el escenario político chileno continúa marcado por las consecuencias de una de las derrotas más profundas que ha sufrido la centroizquierda desde el retorno a la democracia. Para el periodista, dirigente y vocero del Partido Comunista de Chile, Juan Andrés Lagos, el desafío no pasa únicamente por enfrentar al nuevo gobierno, sino por realizar una profunda reflexión sobre las razones que llevaron a una parte importante de la ciudadanía a respaldar un proyecto político completamente opuesto al que gobernó el país durante los últimos años.
En conversación con elmaipo.cl, Lagos realiza una extensa revisión de la historia política chilena, desde el surgimiento del Frente Popular y la Unidad Popular hasta la transición democrática y el Chile actual. A su juicio, comprender el presente exige mirar el pasado sin simplificaciones y reconocer los cambios culturales, económicos y sociales que han transformado al país durante las últimas décadas.
“Yo sigo con la preocupación de cómo y por qué llegamos a esto en Chile, porque no creo en esos análisis que se pasan la historia por cierta parte. Uno puede tener convicciones políticas, pero también tiene que hacer el esfuerzo de analizar por qué una sociedad cambia y por qué millones de personas terminan votando de una determinada manera. No podemos explicar lo que está ocurriendo sin revisar nuestra propia historia”, afirma.
Durante la entrevista, el histórico dirigente comunista sostiene que el modelo político y económico consolidado durante la transición terminó modificando profundamente la relación entre la izquierda y el mundo popular. En ese contexto, plantea que las transformaciones impulsadas desde los años noventa no lograron revertir la lógica individualista instalada tras la dictadura y que ello terminó debilitando las bases sociales que históricamente habían sustentado al movimiento popular.
Uno de los momentos más autocríticos de la conversación surge cuando aborda la responsabilidad que, a su juicio, tienen las propias fuerzas progresistas en el escenario político actual. Según sostiene, la discusión no puede limitarse a responsabilizar únicamente al adversario político, sino que también exige revisar las decisiones adoptadas por quienes han gobernado durante las últimas décadas.
“¿Y esa responsabilidad dónde cae? En buena parte en la izquierda. En la izquierda que somos. Tenemos que preguntarnos con sentido crítico y autocrítico por qué y cómo llegamos a esto, porque hemos sido parte de dos gobiernos y hoy la ciudadanía también nos evalúa por lo que hicimos y por lo que dejamos de hacer”, sostiene.
Lagos también analiza el desempeño del gobierno de Gabriel Boric, las dificultades que enfrentó para concretar parte importante de su programa y la forma en que, según su visión, la ciudadanía percibió esas promesas incumplidas. Asimismo, cuestiona la alta concentración de los medios de comunicación en Chile, reflexiona sobre el debilitamiento del pluralismo informativo y sostiene que el desarrollo de medios independientes continúa siendo una tarea pendiente para fortalecer la democracia.
La conversación se extiende además hacia el debate interno que vive actualmente el Partido Comunista, proceso que, según explica, busca evaluar con sentido crítico la participación de la colectividad en los últimos gobiernos y proyectar una nueva etapa de fortalecimiento político y social. En ese contexto, plantea la necesidad de construir un partido con mayor presencia territorial y una relación más estrecha con los movimientos sociales, el mundo sindical, la cultura y las organizaciones comunitarias.
Durante la entrevista también entrega su visión sobre figuras como Daniel Jadue y Jeannette Jara, analiza el resultado de la última elección presidencial y reflexiona sobre los desafíos que enfrentará la oposición durante los próximos años, en un escenario marcado por la polarización política y un complejo contexto económico y social.
Al cierre, Juan Andrés Lagos proyecta una reflexión que trasciende la coyuntura nacional y sitúa el debate en un plano más amplio. “Si queremos realmente cambiar Chile, nos tenemos que atrever a cambiarlo de verdad”, señala, convencido de que las transformaciones futuras deberán construirse desde una mayor participación ciudadana, una profunda autocrítica de las fuerzas progresistas y una recuperación del sentido colectivo que, a su juicio, marcó algunos de los momentos más relevantes de la historia política del país.
El Maipo




