Recientemente este día lunes 23 de marzo del presente 2026 nos ha dejado José Bengoa Cabello, Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2025. Sin duda, estuvimos frente a uno que trasciende la izquierda política, agrupa multitudes y enarbola la bandera de la búsqueda incesante por el cuidado de los Derechos Humanos, justicia social y diálogo sistemático con las comunidades indígenas en el territorio nacional. Para muchos, ha partido un referente de la historia y pensamiento social de Latinoamérica, para otros, el último pensador que intentó reflexionar y pensar la sociedad civil a partir de las ciencias sociales por convicción.
En primer lugar, José Antonio Bengoa Cabello es Licenciado en Filosofía, humanista por excelencia y fue conocido por sus ensayos sobre el pueblo mapuche en Chile. Fundó la Escuela de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, donde ejerció como académico de pregrado y en el Doctorado en Estudios Latinoamericanos. Profesor de la Escuela Superior Campesina de Curaco de Vélez, Chiloé. Sus investigaciones están reunidas en 15 libros y cientos de artículos en revistas especializadas. Fue miembro del Centro de Estudios Socioeconómicos (CESO) de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile y rector en dos oportunidades de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, dicho sea de paso, espacio académico que lo presentó como candidato al Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2025. Por otro lado, hemos de recordar que Ricardo Lagos Escobar lo convocó el año 2000 para conformar la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato con los Pueblos Indígenas, organización encargada de propiciar el diálogo y mejorar el vínculo de Chile con los pueblos indígenas. Sin duda, Bengoa alberga eso que en más de una ocasión ha estado tensionado en nuestro país, el territorio indígena, su cultura, su historia e importancia para la historia de Chile; bandera de conflicto, coyunturas y profundos desacuerdos en cierta parte de la historiografía nacional hasta la fecha. Cabe señalar que Bengoa participó en procesos de paz, especialmente en contextos indígenas y territorios con conflictos étnico-políticos. Sus misiones abarcaron África, Europa, América Latina y el Ártico, destacando su rol en mediación y asesoría en derechos territoriales.
En segundo lugar, a lo largo de su carrera académica e intelectual Bengoa fue presentado como candidato al Premio Nacional de Literatura, Premio Nacional de Humanidades, Premio Nacional de Ciencias Sociales, Premio Nacional Historia e irónicamente por segunda vez al Premio Nacional de Humanidades 2025, año en el que por fin consigue el galardón. Para muchos Bengoa fue un candidato muy a fin con la ideología política del gobierno precedente, “defensor de las banderas” y preceptos propios de la izquierda nacional, lo cual, lo convirtió en una atractiva carta pública con el fin de fortalecer lazos con el mundo mapuche, indígena y minorías poco abrazadas en el territorio nacional, aspiraciones que el gobierno de izquierda siempre quiso conciliar, equilibrar y suturar. En septiembre del año pasado, cuando recibió el Premio Nacional, José Bengoa señaló que “me honra este premio; quiero dedicarlo a mis amigos mapuche, que me han enseñado mucho en la vida. Quisiera agradecer mucho a la gente campesina con los cuales hemos estado una vida juntos, a la escuela de Curaco de Vélez, la Escuela Superior Campesina, que me honra en ser profesor; es una experiencia única en educación campesina que estamos desarrollando. Tengo que agradecer a Jimena, mi mujer, que ha sido clave en este proceso”.
Por último, el legado del profesor Bengoa trasciende su alma mater académica, la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, ya que sus obras y trabajos investigativos serán consultados obligatoriamente durante los próximos años. Tras su muerte quedan grandes desafíos en lo público, intelectual e historiográfico. Por ejemplo: ¿Es Chile un país sesgado con la militancia política de un referente público? ¿Qué áreas de la historia nacional se han descuidado o despreciado en pro de una historiografía imperialista? ¿Fue José Bengoa un pensador valorado y apreciado por la academia universitaria chilena al margen de sus posturas definidas e inamovibles, o bien, en más de una oportunidad se “manchó” su trabajo y obra por “correr” fuera del relato oficial? ¿Cuál es la memoria histórica que alberga Chile? Tal vez, estamos frente al último nostálgico de la historia y pensamiento social de Latinoamérica, esa que según Bengoa buscó incesantemente reconocer los Derechos Humanos, historia del pueblo mapuche y compromiso permanente con la justicia social de la región. Por ahora el diálogo se vuelve cómplice y la escritura testigo de sus ideas. Hasta siempre “Don Pepe”, hasta siempre estimado profesor José Bengoa.
Benjamín Escobedo Araneda, Estudios de Doctorado en Historia, Licenciado en Historia, Licenciado en Teología, Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias Protestantes y Evangélicas de Chile.
Miembro de la Sociedad de Historia de la Iglesia de Chile. Columnista-Escritor-Docente.
El Maipo/Le Monde Diplomatique




