(Madrid) El delegado del Gobierno español en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, afirmó hoy que son 72 los migrantes fallecidos durante el ingreso ilegal de 50 mil personas el pasado jueves a la ciudad autónoma.
Los migrantes, que en avalancha forzaron el ingreso a Ceuta desde Marruecos, fueron en su mayoría retornados, después de horas de tensión entre Rabat y Madrid, y críticas de Estados Unidos y algunos miembros de la Unión Europea (UE).
Pérez Triano dijo que poco a poco la urbe vuelve a la normalidad, algo que rechazaron los conservadores del Partido Popular (PP) y la extrema derecha de Vox.
De hecho, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que visitó Ceuta, exigió al Gobierno central terminar con la expulsión total de las personas que entraron irregularmente en la urbe enclavada en el continente africano.
El funcionario afirmó que se elevó la presencia militar de Cuerpos de Seguridad y de las Fuerzas Armadas hasta alcanzar casi tres mil agentes y efectivos, que permanecerán en Ceuta «el tiempo que sea necesario» .
Según Pérez Triano, está bajo control la situación actualmente, aunque persisten focos de alteraciones que tratan de neutralizar los militares encargados.
La víspera, el grupo Sumar, aliado del Gobierno español, envió una carta al Relator Especial de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos de los Migrantes, en la que implícitamente señaló a Marruecos ante la crisis de Ceuta.
Sumar pidió al Relator Gehad Madi que examine la responsabilidad de Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta.
Argumentó que la llegada de 50 mil personas procedentes de Marruecos, no es «compatible» con el flujo migratorio «ordinario» y podría indicar «una facilitación activa por parte de las autoridades marroquíes».
El presidente estadounidense, Donald Trump, se mofó del caso, al indicar que si los demócratas asumen el poder, en tres años el gigante norteño estará igual que España, “invadido por decenas de miles de inmigrantes”.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, al igual que Dinamarca, pidió el cierre de la zona Schengen para España, ante lo cual Sánchez demandó respeto y ética.
El jefe del Ejecutivo español, sin embargo, recibió muestras de respaldo de Alemania, Francia y Reino Unido, aunque de todas formas solicitó a la Comisión Europea una reunión urgente de ministros del Interior, que se efectuará el próximo martes en Bruselas.
Sánchez condenó la invasión migratoria en Ceuta desde Marruecos y en una comparecencia pública consideró la llegada masiva personas de forma irregular, como un ataque y «una violación de la integridad territorial de España».
España se vio obliga también a cerrar las fronteras con Melilla, la ciudad autónoma contigua, a donde según distintas versiones, llegaron unas 500 personas. Ya fueron reabiertas.
Marruecos repitió una acción similar a la de 2021. Entonces, ante la decisión española de atender clínicamente en Logroño a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, ante lo cual, Rabat abrió sus controles para permitir que 10 mil personas desbordaran los límites territoriales con Ceuta.
Como telón de fondo ahora, según expertos, puede estar la reciente visita de Sánchez a Argelia, un país con el cual Marruecos tiene una permanente rivalidad.
De acuerdo con la óptica española, Ceuta y Melilla son ciudades autónomas pertenecientes al país ibérico desde hace más de 500 años. Sin embargo, Rabat las reclama por motivos geoestratégicos, económicos y nacionalistas.
El Estado marroquí considera que son «presidios ocupados» o reliquias coloniales.
El Maipo/PL




