(Ciudad Real) Un fragmento craneal hallado en el yacimiento de Ruidera, en la provincia de Ciudad Real, ha sido descrito por primera vez en una revista científica revisada por pares, un hito que consolida este enclave manchego como un escenario relevante para el estudio de la evolución humana durante el Pleistoceno Medio.
El hallazgo
El fósil, bautizado como RVH-1 y apodado cariñosamente “Rui” por el equipo de investigación, consiste principalmente en un fragmento de hueso parietal izquierdo de unos 14 centímetros, con una pequeña porción de hueso frontal. Se trata del primer resto craneal humano de este yacimiento que se publica acompañado de una datación precisa, según el estudio recogido en la revista Journal of Human Evolution.
Las excavaciones en Ruidera comenzaron en 2023 y, desde entonces, han sacado a la luz restos humanos, fauna e industria lítica. El proyecto está dirigido por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), con la colaboración del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, la Universidad Autónoma de Madrid y el grupo Patricia de la Universidad de Córdoba, entre otras instituciones.
Cómo se dató el fósil
Para establecer la antigüedad del hallazgo, el equipo combinó dos métodos de datación de vanguardia: la técnica de series de uranio, que mide la desintegración de este elemento para calcular el paso del tiempo, y la luminiscencia estimulada ópticamente, empleada para fechar sedimentos. El resultado sitúa el fósil en más de 200.000 años de antigüedad.
¿A quién perteneció?
Los investigadores estiman que el resto pudo pertenecer a un individuo adolescente o adulto joven, y destacan un rasgo llamativo: el grosor inusual del hueso. Mientras el cráneo de un neandertal ronda los 8 milímetros de espesor, el de RVH-1 alcanza casi los 12.
Esta característica sugiere que el fósil se encuentra más próximo a los homínidos arcaicos que a los neandertales propiamente dichos, ya que durante el proceso evolutivo europeo el cráneo fue adelgazándose progresivamente hasta llegar a la morfología neandertal. Por sus rasgos, todo apunta a una posible cercanía con el Homo heidelbergensis, aunque los científicos son cautos: determinar la especie exacta requerirá analizar también restos dentales, tarea en la que el equipo ya trabaja como segunda fase de la investigación.
Un yacimiento con mucho más por contar
El hallazgo de “Rui” no es un caso aislado. Desde el inicio de las excavaciones se han recuperado al menos 72 restos fósiles humanos adicionales y más de 120 piezas líticas —aunque solo entre 4 y 5 han sido identificadas como herramientas, siendo el resto lascas—. A esto se suman más de 6.000 restos animales, principalmente de herbívoros como una cabra de tamaño medio conocida como hemitragus, además de carnívoros como el león de las cavernas, el lobo y el lince.
Para los responsables del proyecto, el verdadero valor del descubrimiento va más allá de una sola pieza. Según los investigadores, se trata de un conjunto mucho más amplio de evidencias que permitirá reconstruir con mayor detalle la evolución humana en esta región del centro peninsular, una zona históricamente poco explorada desde el punto de vista paleoantropológico pese a su potencial.
Los científicos coinciden en que este fósil es solo el comienzo, y confían en que Ruidera siga aportando hallazgos de gran relevancia en los próximos años, ayudando a entender que la evolución humana en Europa no fue un camino lineal, sino un escenario complejo donde coexistieron distintas poblaciones con historias evolutivas propias.
El Maipo




