Por Daniel Aguirre.
La reducción de recursos para la Atención Primaria de Salud (APS) encendió las alarmas entre los trabajadores del sector.
Desde la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (Fenats), su dirigente Ricardo Ruiz advirtió que “el ajuste presupuestario podría traducirse en menos prestaciones, dificultades en el acceso a medicamentos y un aumento de la presión sobre hospitales y consultorios ya afectados por la alta demanda” señaló en exclusiva a elmaipo.cl
La preocupación surge luego de que el Gobierno anunciara medidas de ajuste fiscal que incluyen restricciones presupuestarias en distintas áreas del Estado. Para los gremios de la salud, sin embargo, la situación resulta especialmente delicada debido a que el sistema público arrastra problemas de financiamiento desde hace años.
“Existe un déficit estructural en salud. Todos los años se requieren recursos adicionales para terminar funcionando. Si el presupuesto ya es insuficiente, cualquier recorte inevitablemente termina afectando las prestaciones”, sostuvo Ruiz.
El dirigente aseguró que esta situación también se refleja en la comparación internacional. Según indicó, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) recomienda que los países destinen cerca del 8% de su Producto Interno Bruto (PIB) a salud, mientras que Chile se mantiene entre el 4% y el 5%, diferencia que termina siendo cubierta en parte por el gasto directo de los usuarios.
Según explicó, las consecuencias podrían reflejarse en áreas sensibles como salud mental, atención odontológica, programas preventivos, visitas domiciliarias y entrega de medicamentos, especialmente en la Atención Primaria, puerta de entrada al sistema para la mayoría de la población.
Además, cuestionó los planteamientos que apuntan a compensar la reducción presupuestaria mediante una mayor eficiencia en la gestión.
“No es lo mismo mejorar la eficiencia que verse obligado a funcionar con menos presupuesto cuando las necesidades siguen creciendo”, afirmó.

Problemas que ya se sienten en regiones
Desde Fenats aseguran que los efectos del ajuste ya comienzan a observarse en distintos establecimientos del país. La organización, que representa a cerca de 20 mil trabajadores desde Chiloé hasta Iquique, se encuentra recopilando reportes de sus bases para documentar la situación.
Entre los antecedentes recibidos figuran advertencias sobre falta de medicamentos, dificultades para realizar reemplazos de personal y restricciones en algunos procedimientos médicos.
Ruiz señaló que durante recientes visitas a establecimientos de salud en regiones recibió testimonios de funcionarios preocupados por la escasez de insumos y la incertidumbre sobre la continuidad de diversas prestaciones.
“No estamos hablando de una amenaza futura. Hay lugares donde ya se están reportando problemas para responder adecuadamente a las necesidades de la población”, afirmó.
Entre los casos mencionados por el dirigente figuran establecimientos de ciudades como Constitución e Iquique, donde funcionarios han advertido dificultades para garantizar el abastecimiento de medicamentos y responder a las necesidades asistenciales con los recursos disponibles.
Una red que atiende a ocho de cada diez chilenos
Para el dirigente, la principal preocupación radica en el impacto que los recortes pueden tener sobre la red pública, responsable de atender a más del 80% de la población afiliada a Fonasa y a miles de personas que dependen exclusivamente del sistema estatal.
Ruiz cifró esa cobertura en cerca del 82% de la población, argumentando que cualquier disminución de recursos termina repercutiendo directamente en millones de usuarios que no cuentan con alternativas privadas de atención.

Fenats sostiene que la APS opera desde hace años con un financiamiento per cápita que no refleja la realidad sanitaria actual. Mientras décadas atrás el foco estaba puesto en combatir la desnutrición y reducir la mortalidad infantil, hoy los consultorios enfrentan el desafío de atender enfermedades crónicas, salud mental y una población cada vez más envejecida.
“Las necesidades cambiaron. Hoy se requieren más profesionales, más tecnología y tratamientos más complejos. No se puede responder a esa realidad con menos recursos”, indicó Ruiz.
El dirigente agregó que el cambio epidemiológico experimentado por el país durante las últimas décadas ha elevado la complejidad de las prestaciones y los costos asociados a la atención de los pacientes.
Críticas al Gobierno
El dirigente cuestionó además el planteamiento de que el sistema puede alcanzar mayores niveles de eficiencia con un presupuesto reducido.
A su juicio, el debate no debería centrarse únicamente en la optimización del gasto, sino en la necesidad de fortalecer una red que enfrenta listas de espera históricas, déficit de especialistas y una demanda creciente de atención.
En ese contexto, hizo un llamado al Ejecutivo a reconsiderar las medidas de ajuste y abrir una discusión de fondo sobre el financiamiento de la salud pública.
“Si la seguridad es una prioridad nacional y no se le han aplicado recortes, la salud debe recibir el mismo trato. Estamos hablando de un derecho fundamental para millones de personas”, afirmó.
Estado de alerta
Aunque Fenats mantiene un estado de alerta frente al escenario presupuestario, Ruiz señaló que por ahora el gremio busca privilegiar el diálogo antes que las movilizaciones.
El dirigente adelantó que la organización expondrá sus planteamientos en las próximas instancias de discusión parlamentaria, donde insistirán en la necesidad de aumentar y no reducir los recursos destinados al sistema público.
Asimismo, pidió a la ciudadanía comprender que las dificultades que enfrentan hospitales y consultorios no responden al trabajo de los funcionarios.
“Los trabajadores no son responsables de las listas de espera ni de la falta de medicamentos. Lo que estamos defendiendo es que la salud pública tenga las condiciones necesarias para atender dignamente a la población”, afirmó.
Ruiz enfatizó además que las advertencias realizadas por el gremio no buscan obtener beneficios económicos para los funcionarios, sino llamar la atención sobre las consecuencias que podrían enfrentar los usuarios del sistema público.
“No estamos pidiendo bonos ni reajustes. Estamos pidiendo mayores recursos para atender mejor a la población”, concluyó.
El Maipo




