Especialistas alertan que autorizar una caza selectiva del lobo marino podría alterar el equilibrio de los ecosistemas marinos, generar riesgos sanitarios y afectar las exportaciones pesqueras del país.
El posible levantamiento de la veda del lobo marino común (Otaria flavescens) abrió un nuevo debate entre autoridades, pescadores y científicos. Mientras el Gobierno manifestó su disposición a evaluar una caza selectiva de la especie, expertos advirtieron que la medida podría provocar consecuencias ecológicas, sanitarias y económicas.
La discusión surgió luego de que el subsecretario de Pesca, Osvaldo Urrutia, señalara ante la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados que el Ejecutivo está dispuesto a revisar la veda administrativa vigente desde 1995 para analizar eventuales cuotas de captura.
La propuesta responde a las inquietudes planteadas por pescadores artesanales de la macrozona sur, quienes sostienen que el aumento de la población de lobos marinos afecta la disponibilidad de merluza del sur y provoca daños en sus redes de pesca.
Científicos llaman a basar las decisiones en evidencia
Especialistas en biodiversidad cuestionaron la posibilidad de levantar la veda y señalaron que la disminución de recursos pesqueros no puede atribuirse únicamente al lobo marino.
Óscar Acevedo Valdivia, médico veterinario y experto en Conservación de la Biodiversidad de la Universidad Mayor, explicó que especies como la merluza del sur presentan problemas de sobreexplotación que responden principalmente a la actividad pesquera.
“Sus declaraciones invierten el orden correcto de cómo debemos tomar decisiones basadas en evidencias científicas”, afirmó.
El académico agregó que el lobo marino cumple un papel fundamental como depredador tope dentro del ecosistema marino. Por ello, su disminución podría alterar las cadenas alimentarias y generar efectos difíciles de prever.
Un depredador clave para el equilibrio marino
Felipe Hernández, académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Austral de Chile, coincidió en que la presencia de esta especie refleja el estado de salud de los ecosistemas costeros.
Según explicó, eliminar parte de la población podría desencadenar un efecto en cascada que afecte no solo a otras especies animales, sino también a componentes del ecosistema marino.
“Si los sacamos del sistema, se puede generar un efecto en cascada con consecuencias sin precedentes a mediano y largo plazo”, sostuvo.
Influenza aviar aumenta las preocupaciones
Los especialistas también advirtieron sobre el escenario sanitario que enfrenta la especie tras los recientes brotes de influenza aviar altamente patógena.
Indicaron que todavía no existen censos actualizados que permitan conocer el impacto real de la enfermedad sobre las poblaciones de lobos marinos.
Además, señalaron que permitir su captura implicaría riesgos para quienes manipulen los animales.
“La captura y manipulación de lobos marinos implica riesgos de exposición a agentes infecciosos. Serían necesarios protocolos veterinarios y equipos de protección especializados”, explicó Acevedo.
Expertos cuestionan la efectividad de la medida
Los investigadores sostienen que eliminar ejemplares no garantiza un aumento en la productividad pesquera. Diversos estudios muestran que otros individuos suelen ocupar rápidamente los territorios disponibles, por lo que el conflicto con la pesca podría mantenerse.
En ese contexto, plantean que resulta más efectivo desarrollar soluciones tecnológicas y mejorar el manejo de las faenas pesqueras para reducir los daños sobre las redes.
Asimismo, advirtieron que una eventual autorización para cazar lobos marinos podría afectar certificaciones ambientales y dificultar el acceso de productos pesqueros chilenos a mercados internacionales.
Para los especialistas, cualquier modificación a la normativa debe sustentarse en información científica actualizada y considerar tanto los impactos ecológicos como las consecuencias económicas para el sector pesquero.
El Maipo




