Expansión de los BRICS+: Cómo las alianzas chino-africanas están transformando la gobernanza financiera global

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Para África, la mayor importancia reside no solo en los beneficios económicos a corto plazo, sino en el derecho recién asegurado al desarrollo autónomo y a la participación equitativa en la gobernanza mundial, lo que sienta una base institucional sostenible para la industrialización continental y la revitalización estratégica a largo plazo.

Por Kudzayi Murombedzi

Durante décadas, la financiación del desarrollo mundial ha estado monopolizada por las instituciones de Bretton Woods.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han actuado durante mucho tiempo como los únicos guardianes del capital internacional, imponiendo condiciones rígidas a los países prestatarios.

Sus programas de ajuste estructural imponen sistemáticamente recortes de austeridad, privatizaciones masivas y reformas institucionales al estilo occidental, lo que obliga a las economías del Sur Global a reducir el gasto público y a renunciar a la autonomía industrial.

Este marco rígido ha atrapado a innumerables estados africanos y en desarrollo en un círculo vicioso de financiación limitada y desarrollo estancado.

Este monopolio financiero occidental, que ha durado décadas, está sufriendo ahora una erosión estructural irreversible.

Con su constante expansión, que incluye a Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el bloque BRICS ha construido un ecosistema financiero multilateral alternativo basado en la igualdad soberana, la cooperación inclusiva y la no injerencia.

En lugar de formar bloques enfrentados, esta arquitectura emergente ofrece opciones institucionales diversificadas, remedia las deficiencias sistémicas del sistema de Bretton Woods y abre un camino viable para que las naciones africanas persigan un crecimiento económico autodeterminado.

Reestructuración monetaria: desdolarización y diversificación de riesgos

Los datos más recientes sobre pagos transfronterizos ponen de manifiesto una aceleración en la transición hacia un orden monetario multipolar.

Para mediados de 2026, el dólar estadounidense y el euro representarán conjuntamente menos del 30 por ciento de las liquidaciones de transacciones entre los miembros de los BRICS, mientras que las transacciones en moneda local habrán aumentado al 65%.

Esto no es un gesto político simbólico, sino una transformación institucional a gran escala y plenamente operativa.

El comercio bilateral entre Rusia y China, valorado en aproximadamente 240.000 millones de dólares anuales, constituye el caso de estudio más convincente.

Actualmente, casi todas las transacciones comerciales entre ambos estados se realizan en yuanes y rublos.

Tal como confirmó Yuri Ushakov, asesor de política exterior del Kremlin, el sistema integral de liquidación en moneda local ha protegido eficazmente el comercio bilateral de las sanciones unilaterales occidentales y de las volátiles fluctuaciones del dólar, reforzando la estabilidad económica y la autonomía estratégica.

La infraestructura de apoyo para la desdolarización continúa madurando.

El Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS) funciona como una alternativa sólida y complementaria a SWIFT.

India ha establecido acuerdos de liquidación en rupias con más de 20 países.

La próxima plataforma BRICS Pay está diseñada para interconectar las infraestructuras de pago nacionales e integrar las monedas digitales de los bancos centrales, lo que permitirá la compensación transfronteriza directa independientemente de las cámaras de compensación denominadas en dólares.

Para las economías africanas, este cambio financiero global ofrece beneficios económicos tangibles a nivel local.

A finales de 2024, Egipto firmó un acuerdo de intercambio de divisas con China por valor de 2.500 millones de dólares, utilizando pagos en yuanes para las importaciones chinas con el fin de conservar las reservas de divisas, que se encontraban bajo presión, y mitigar la depreciación de la moneda local.

Etiopía está explorando el comercio bilateral en moneda local con India, mientras que los bancos sudafricanos están poniendo a prueba mecanismos de liquidación en el marco de pagos de los BRICS para diversificar las transacciones transfronterizas.

La búsqueda de la diversificación monetaria por parte de las naciones africanas se debe a los costos prohibitivos de la dependencia del dólar.

Más del 60% de la deuda externa de África está denominada en dólares.

En 2024, los estados africanos gastaron aproximadamente 70.000 millones de dólares estadounidenses en el servicio de la deuda, una carga que se vio drásticamente incrementada por el endurecimiento de la política monetaria estadounidense y la apreciación del dólar.

Inmensos recursos fiscales que podrían financiar la atención médica, la educación, las infraestructuras y la expansión industrial se desvían al pago de la deuda, lo que frena el potencial de desarrollo a largo plazo.

Es fundamental reconocer que la presión de la deuda en África surge de una confluencia de la hegemonía externa del dólar y los desafíos de la gobernanza fiscal interna, en lugar de un único factor externo.

El modelo NDB: Un nuevo paradigma para la financiación del desarrollo

Creado por los países BRICS en 2015, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) se erige como la piedra angular institucional de la emergente arquitectura financiera multipolar.

Ahora, con 11 Estados miembros —entre ellos los Emiratos Árabes Unidos, Bangladesh, Egipto, Argelia, Colombia y Uzbekistán—, el banco ha aprobado 122 proyectos por un valor total de 40.000 millones de dólares, de los cuales ya se han desembolsado 22.400 millones para apoyar el desarrollo industrial y sostenible en todo el Sur Global.

El modelo operativo del NDB se diferencia fundamentalmente de la financiación del desarrollo occidental convencional.

Garantiza la igualdad de derechos de voto para todos los miembros fundadores, sin poder de veto unilateral, eliminando así la estructura de gobernanza hegemónica que domina el Banco Mundial y el FMI.

No impone condiciones políticas ni institucionales a los préstamos, respetando plenamente la soberanía nacional de los Estados receptores y sus prioridades de desarrollo independientes.

Al adoptar un marco basado en la demanda, el banco permite a los países miembros definir sus propias agendas de desarrollo.

Además, es pionera en los préstamos en moneda local, con un 31 % de los proyectos en curso liquidados en monedas de los Estados miembros para mitigar los riesgos del tipo de cambio.

Los procedimientos de aprobación simplificados aceleran la ejecución de los proyectos, mientras que su enfoque de inversión prioriza la infraestructura, la logística, la transformación digital y la transición a la energía verde, sectores que se alinean precisamente con las necesidades de modernización industrial de África.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó en la Reunión Anual del NDB de 2025 que las políticas de austeridad impuestas desde el exterior no han logrado fomentar un crecimiento inclusivo, sino que, por el contrario, han exacerbado la pobreza y la desigualdad estructural en todo el mundo en desarrollo.

La presidenta del NDB, Dilma Rousseff, explicó además la misión fundamental del banco: construir una alternativa de desarrollo inclusiva, soberana y resiliente que defienda una gobernanza económica global equitativa.

Fundamentalmente, el NDB no funciona como una organización benéfica ni como un mecanismo exclusivo de un bloque, sino como un bien público mundial basado en la igualdad multilateral y el beneficio mutuo.

Su valor fundamental reside en complementar y optimizar el sistema financiero global existente, subsanando las deficiencias institucionales en la financiación del desarrollo liderada por Occidente.

Realidad multipolar: la elección estratégica pragmática de África

El auge de los mecanismos financieros de los BRICS no implica el colapso inmediato del dólar estadounidense.

El dólar aún representa entre el 58% y el 60% de las reservas mundiales de divisas, y ninguna moneda alternativa es todavía capaz de sustituirla sistémicamente a gran escala.

Las monedas de liquidación emergentes siguen perfeccionando sus mecanismos institucionales y acumulando credibilidad en el mercado global.

Sin embargo, la trayectoria hacia la multipolaridad financiera es irreversible.

Las economías BRICS contribuyen actualmente con el 20,4% del volumen del comercio mundial y representaron el 36,8% del PIB mundial por paridad de poder adquisitivo en 2024.

Como actores clave en la gobernanza económica mundial, los estados BRICS han construido una infraestructura financiera independiente pero compatible, que incluye sistemas de pago diversificados, marcos de intercambio de divisas y bancos multilaterales de desarrollo, impulsando así el orden mundial hacia una mayor equidad y equilibrio.

La participación de África en los BRICS se basa enteramente en el criterio soberano y en intereses pragmáticos de desarrollo.

A pesar de la presión diplomática externa, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa ha mantenido la cooperación con los BRICS, reconociendo que el bloque proporciona mercados alternativos y vías de colaboración para preservar la independencia estratégica de África y su autonomía en la formulación de políticas económicas.

La sinergia entre la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) y la arquitectura financiera de los BRICS amplifica aún más el potencial de desarrollo de África.

Lanzado en 2022 por el Banco Africano de Exportación e Importación, el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación (PAPSS) se integra a la perfección con la infraestructura financiera transfronteriza de los BRICS, reduciendo sustancialmente la dependencia del dólar y los costes de transacción para el comercio intraafricano y acelerando la integración económica continental.

Perspectiva equilibrada: Oportunidades y limitaciones estructurales

Como mecanismo multilateral en constante evolución, el sistema financiero de los BRICS se encuentra aún en una fase de mejora iterativa, que conlleva tanto un potencial transformador como limitaciones estructurales que exigen una evaluación objetiva y calibrada.

A nivel interno, la mayoría de las monedas africanas sufren de estabilidad y liquidez limitadas.

La volatilidad de monedas como el naira nigeriano y el birr etíope limita la popularización a gran escala de los sistemas de pago regionales en moneda local.

En el plano externo, la hegemonía financiera occidental vigente podría responder con barreras arancelarias, sanciones financieras y fricciones diplomáticas, creando obstáculos externos para los mecanismos financieros multipolares emergentes.

Las naciones africanas reconocen en general la necesidad de una reforma de la gobernanza financiera mundial, pero varían drásticamente en cuanto a la preparación institucional y la capacidad de adaptación.

Como observan los responsables políticos y analistas nigerianos, la integración efectiva de los BRICS requiere una preparación interna sistemática, que incluya la estabilización de la moneda, la reforma institucional, la creación de consenso nacional y una política exterior equilibrada.

El objetivo final de África es romper la dependencia a largo plazo de los sistemas dominados por Occidente y lograr una auténtica autonomía estratégica, en lugar de simplemente sustituir una influencia externa por otra.

Las tensiones geopolíticas que involucran a estados miembros individuales tienen un impacto sistémico limitado en las operaciones del NDB.

Gracias a su estructura de gobernanza multilateral, independiente y equilibrada, el banco se adhiere a la toma de decisiones basada en el consenso, mantiene estándares operativos profesionales neutrales y garantiza la ejecución estable de proyectos en todo el mundo.

El surgimiento de la arquitectura financiera de los BRICS está diseñado para complementar, no para reemplazar, el sistema de Bretton Woods.

No busca una nueva hegemonía ni una confrontación de suma cero, sino que ofrece opciones institucionales diversificadas, mayor poder de negociación y alternativas de desarrollo inclusivas para las naciones del Sur Global.

Esta transición multipolar en curso ya no es una predicción futura, sino una realidad consolidada.

Cada acuerdo de intercambio de divisas, cada transacción comercial en moneda local y cada proyecto de infraestructura del NDB (Banco Nacional de Desarrollo) continúa transformando las reglas de las finanzas globales.

Para África, la mayor importancia de este cambio reside no solo en los beneficios económicos a corto plazo, sino en el derecho recién asegurado al desarrollo autónomo y a la participación equitativa en la gobernanza mundial, lo que sienta una base institucional sostenible para la industrialización continental y la revitalización estratégica a largo plazo. /NewsDay Zimbabwe

El Maipo/BRICS

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