El reconocido activista ambiental estadounidense sostiene que la expansión de la energía solar, eólica y las baterías puede ayudar a enfrentar la crisis climática, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir los conflictos asociados al petróleo. Sus declaraciones fueron entregadas en una entrevista publicada por El País.
La transición hacia las energías renovables no solo sería una respuesta frente al cambio climático, sino también una forma de reducir la dependencia mundial del petróleo y, con ello, algunas de las tensiones geopolíticas asociadas a los combustibles fósiles. Esa es una de las principales ideas planteadas por el activista ambiental estadounidense Bill McKibben, quien acaba de publicar en España su libro Here Comes the Sun.
En una entrevista concedida a El País, McKibben sostiene que la energía solar, la eólica y las baterías ofrecen por primera vez en décadas herramientas concretas para enfrentar el avance del calentamiento global. A su juicio, aunque ya no es posible revertir todo el daño provocado al planeta, todavía existe margen para evitar que las temperaturas continúen aumentando a un ritmo mayor.
El activista, fundador de organizaciones ambientales como 350.org y Third Act, plantea además que la transición energética puede tener efectos que van más allá de la protección ambiental: mejorar la salud, reducir la exposición a los combustibles fósiles y disminuir algunas de las razones económicas que alimentan conflictos internacionales.
La energía solar frente a la geopolítica del petróleo
Una de las frases más llamativas de la entrevista aparece cuando McKibben relaciona directamente la transición energética con la actual tensión en Medio Oriente.
El activista apunta a que buena parte de la economía mundial todavía depende del petróleo que circula por rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, paso fundamental para el comercio internacional de hidrocarburos.
En ese contexto, plantea una imagen tan sencilla como provocadora: “La luz solar debe recorrer 150 millones de kilómetros hasta la Tierra, pero no tiene que pasar por el estrecho de Ormuz”.
Su argumento es que mientras el petróleo requiere una extensa infraestructura de extracción, transporte y rutas marítimas estratégicas, la generación solar puede producir electricidad directamente en los territorios donde será utilizada, reduciendo la dependencia de los mercados internacionales de combustibles.
Para McKibben, un mundo menos dependiente del petróleo también podría ser un mundo con menos incentivos para disputar el control de reservas y rutas energéticas.
El cambio climático ya no se puede detener, pero sí limitar
El ambientalista no plantea un escenario optimista respecto del estado actual del planeta.
Por el contrario, reconoce que el cambio climático ya está provocando transformaciones que no pueden revertirse completamente. Sin embargo, considera que todavía existe una diferencia fundamental entre permitir que el calentamiento continúe acelerándose y adoptar medidas capaces de limitar su magnitud.
Su apuesta está en acelerar la incorporación de paneles solares, turbinas eólicas y sistemas de almacenamiento mediante baterías.
Según explicó a El País, hace aproximadamente cinco o seis años se produjo un cambio relevante: en distintos mercados, generar electricidad mediante energía solar y eólica pasó a ser más barato que hacerlo mediante combustibles fósiles.
Para McKibben, ese cambio económico puede terminar siendo tan importante como las decisiones políticas, porque hace que la expansión de las energías renovables resulte cada vez más atractiva incluso desde una perspectiva estrictamente económica.
China tomó la delantera en tecnologías limpias
Otro de los puntos abordados por el activista es la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
McKibben cuestiona que China haya conseguido asumir un papel dominante en la producción de paneles solares y baterías, mientras Estados Unidos ha reducido su impulso a las energías renovables.
De acuerdo con sus declaraciones, aproximadamente la mitad de la nueva capacidad de energía limpia instalada durante esta década se ha construido en China, país que además se ha convertido en un actor central en la fabricación masiva de tecnologías asociadas a la transición energética.
El ambientalista considera que Estados Unidos está desperdiciando una oportunidad económica al mantener una política favorable a los combustibles fósiles.
La energía solar también crece desde abajo
McKibben también destaca experiencias donde el avance de la energía solar no necesariamente ha sido impulsado por grandes políticas estatales.
Uno de los ejemplos que menciona es Pakistán, donde el alto costo y la inestabilidad del suministro eléctrico han llevado a muchas personas a instalar paneles solares por cuenta propia.
El caso resulta especialmente llamativo porque, según explica el activista, la disponibilidad de paneles provenientes de China y el acceso a información en internet han permitido que comunidades y particulares incorporen estas tecnologías sin esperar necesariamente grandes programas gubernamentales.
California es otro de los ejemplos utilizados en la entrevista. Allí, la expansión de las baterías permite almacenar parte de la electricidad generada durante las horas de mayor producción solar para utilizarla posteriormente cuando disminuye la generación.
Una oportunidad frente a una crisis que sigue avanzando
La propuesta de McKibben no desconoce la gravedad de la emergencia climática. Por el contrario, su argumento parte precisamente de reconocer que el planeta ya ha sufrido cambios importantes y que los incendios, las temperaturas extremas y otros impactos seguirán formando parte de un escenario climático cada vez más complejo.
Pero su mensaje apunta a evitar que esa constatación se transforme en resignación.
El activista considera que las tecnologías renovables disponibles actualmente ofrecen una oportunidad que no existía con la misma magnitud cuando comenzó su lucha ambiental hace cuatro décadas.
En ese sentido, la discusión energética deja de ser solamente una cuestión climática. También involucra economía, salud, seguridad energética y relaciones internacionales.
Y ahí aparece la metáfora que resume su planteamiento: mientras el petróleo necesita atravesar rutas estratégicas y zonas de conflicto para llegar a los mercados, el sol está disponible prácticamente en todas partes y no necesita pasar por ningún estrecho para producir energía.
El Maipo




