Por John Cannon
Los elefantes y las ballenas cumplen funciones importantes en el ciclo del carbono y su recuperación podría tener beneficios para el clima. Sin embargo, todavía existe incertidumbre sobre cuánto carbono pueden almacenar, dónde lo hacen y en qué periodos. Así lo advierte un estudio publicado el 19 de octubre en la revista Current Biology, que alerta sobre los riesgos de presentar la restauración de grandes animales como una estrategia para combatir el cambio climático.
La investigación, liderada por Andrew Abraham, de la Universidad del Norte de Arizona, en Estados Unidos, revisó los conocimientos científicos sobre la relación entre estos animales y el almacenamiento de carbono. Los elefantes, por ejemplo, dispersan semillas y favorecen la recuperación de los bosques. Además, al controlar el crecimiento de la vegetación, podrían reducir el riesgo de incendios que liberan carbono. Sin embargo, también pueden destruir árboles con su alimentación.
En el caso de las ballenas, sus cuerpos almacenan carbono durante su vida y sus excrementos aportan nutrientes que favorecen el crecimiento del fitoplancton, organismos que absorben dióxido de carbono. Cuando mueren, sus cuerpos pueden hundirse en el océano y mantener parte de ese carbono fuera de la atmósfera.
Los autores consideran que recuperar las poblaciones de estas especies es fundamental para frenar la pérdida de biodiversidad y evitar extinciones. Sin embargo, advierten que promover estas iniciativas exclusivamente por sus beneficios climáticos es una estrategia de «alto riesgo».

Uno de los principales problemas es que los efectos de la recuperación de grandes animales podrían tardar entre 50 y 100 años en manifestarse. Además, vincular su conservación con créditos de carbono podría llevar a priorizar los beneficios climáticos sobre la salud de los ecosistemas.
Los investigadores insisten en que se necesitan más estudios y monitoreos a largo plazo para determinar cuánto carbono pueden capturar y almacenar los animales. Su recuperación puede contribuir a enfrentar las crisis de biodiversidad y clima, pero no sustituye la reducción urgente de las emisiones ni el abandono de los combustibles fósiles.
Imagen principal: Rorcual aliblanco (Balaenoptera acutorostrata). Foto: corteasía de © Wayne y Pam Osborn vía iNaturalist (CC BY-NC 4.0).
El Maipo/Mongabay



