Un monitoreo realizado en el extremo sur de Chile permitió identificar por primera vez en detalle los desplazamientos de estos grandes mamíferos marinos. Uno de los ejemplares recorrió más de 16 mil kilómetros durante casi un año y utilizó zonas que están fuera de las áreas marinas protegidas.
Un estudio científico realizado en el extremo sur de Chile permitió conocer por primera vez con detalle las rutas migratorias de los elefantes marinos del sur (Mirounga leonina) que se desplazan por el Mar Patagónico.
La investigación utilizó monitoreo satelital para seguir los movimientos de ocho machos juveniles desde Tierra del Fuego. Los datos revelaron el uso de fiordos, canales y sectores profundos del océano como zonas de alimentación, además de corredores que conectan los océanos Pacífico y Atlántico.
Entre las rutas identificadas aparecen el Estrecho de Magallanes y el Paso Drake, espacios que cumplen un papel relevante para el desplazamiento de estos animales entre distintos ecosistemas marinos australes.
Un recorrido de más de 16 mil kilómetros
Los investigadores instalaron transmisores satelitales en ocho machos juveniles durante su período de muda, en Bahía Jackson, ubicada en el Área Marina Costera Protegida Seno Almirantazgo y cercana al Parque Karukinka, en Tierra del Fuego.
De los ocho dispositivos, cuatro entregaron información durante casi un año. Uno de los ejemplares monitoreados llegó a recorrer más de 16 mil kilómetros, utilizando distintos ecosistemas marinos para alimentarse. Parte de esos desplazamientos se produjo fuera de las áreas protegidas existentes en Chile.
El trabajo fue desarrollado por WCS Chile y WCS Argentina, junto al Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad de Magallanes, la Universidad de California, Davis, y la Fundación Félix de Azara. El monitoreo contó con autorización del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca).
Una especie que pasa gran parte de su vida en el océano
El elefante marino del sur es la foca de mayor tamaño del planeta y cumple un papel de depredador tope dentro de los ecosistemas marinos.
Los ejemplares pasan más del 90% de su tiempo en el mar, donde realizan extensos desplazamientos y buceos para encontrar alimento. Por ello, conocer qué sectores utilizan durante sus recorridos resulta relevante para identificar áreas de alimentación y corredores que anteriormente no estaban suficientemente documentados.
Alejandro Vila, director regional de WCS Cono Sur y líder de la investigación, explicó que los movimientos de esta población en el Pacífico sudoriental eran mucho menos conocidos que los de las colonias reproductoras del Atlántico sudoccidental.
El investigador planteó además que estos animales pueden funcionar como “centinelas” de la salud de los océanos, debido a la extensión de sus desplazamientos y a su dependencia de distintos ecosistemas marinos.
Tierra del Fuego registra una recolonización
Los resultados también se relacionan con el proceso de recolonización natural del elefante marino del sur en Tierra del Fuego, luego del término de la caza comercial de focas.
En Bahía Jackson, los primeros nacimientos fueron registrados a comienzos de la década de 2000. Durante la temporada 2024-2025 se contabilizaron 240 individuos y 37 crías, la cifra más alta registrada hasta ahora en ese lugar.
Los investigadores plantean que estos animales podrían proceder de colonias ubicadas en Península Valdés o las Islas Malvinas, lo que evidencia la conectividad existente entre diferentes sectores del Mar Patagónico.
Cambio climático y gripe aviar entre sus amenazas
El nuevo conocimiento sobre sus desplazamientos adquiere relevancia debido a las amenazas que enfrenta la especie.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la catalogó recientemente como vulnerable. Entre los riesgos identificados se encuentran los efectos del cambio climático y la propagación de la influenza aviar H5N1.
Según antecedentes citados por WCS, el virus ha afectado a cuatro de las cinco principales subpoblaciones de elefantes marinos del sur. En algunas colonias se ha registrado la muerte de más del 90% de las crías recién nacidas, además de impactos importantes en ejemplares adultos.
Los investigadores esperan que la información obtenida mediante los transmisores contribuya a identificar nuevos sitios prioritarios de conservación, corredores biológicos y refugios climáticos, tanto dentro como fuera de las actuales áreas marinas protegidas.
Los resultados también serán incorporados al Atlas de Especies y Espacios del Mar Patagónico, iniciativa desarrollada por WCS y BirdLife International para reunir información sobre lugares relevantes para la reproducción, alimentación y desplazamiento de especies del ecosistema marino austral.
El Maipo




