El Lago Caburgua, uno de los principales atractivos naturales de la comuna de Pucón, vuelve a encender las alarmas tras registrar una nueva disminución en el nivel de sus aguas, fenómeno que expertos y habitantes de la zona observan con creciente preocupación.
Durante la última década, este cuerpo lacustre se ha convertido en una de las expresiones más visibles de la crisis hídrica que afecta al sur de Chile. Aunque las fluctuaciones en su nivel no son un fenómeno reciente, la persistencia del problema mantiene abierto el debate sobre sus causas y posibles soluciones.
La situación actual es especialmente evidente en el sector de Playa Negra, donde el borde del lago presenta un retroceso cercano a los 200 metros lineales respecto de lo esperado para esta época del año. Habitualmente, la disminución estacional no supera los 50 metros, por lo que la diferencia ha llamado la atención de especialistas y residentes.
El descenso de las aguas ha sido atribuido a diversos factores. Entre ellos figuran la prolongada sequía que afecta a gran parte del país, los efectos del cambio climático y modificaciones en el sistema hídrico de la cuenca. Una de las intervenciones más cuestionadas corresponde al desvío del río Trafampulli hacia el lago Colico, autorizado por la Dirección General de Aguas en 2008.
En años anteriores, el lago experimentó una recuperación temporal gracias a las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno. Esa situación permitió que el nivel del agua volviera momentáneamente a parámetros considerados normales. Sin embargo, durante el verano de 2026 el fenómeno de descenso reapareció, evidenciando que el problema de fondo continúa sin resolverse.
Otro elemento que sigue generando controversia es la situación del pretil ubicado en el sector norte del lago. La estructura, destinada a regular el desagüe, fue demolida tras una acción judicial impulsada por vecinos. Posteriormente, tanto la Corte Suprema como la Dirección General de Aguas ordenaron su reconstrucción, medida que hasta ahora no se ha concretado.
Frente a este escenario, investigadores de la Fundación Red de Nuevas Ideas evalúan alternativas para disminuir la pérdida de agua. Entre las propuestas figura la instalación de un sistema hidroneumático que permita controlar el desagüe subterráneo durante determinadas horas, una tecnología utilizada actualmente en la industria minera.
Mientras continúan los estudios y las discusiones sobre las medidas a implementar, el Lago Caburgua sigue mostrando señales de una situación ambiental que preocupa a científicos, autoridades y comunidades locales. La evolución de sus aguas en los próximos meses será clave para determinar si las soluciones planteadas logran revertir una problemática que se ha prolongado por más de una década.
El Maipo




