Conflictos prolongados, organismos multilaterales inoperantes y la intervención estadounidense en Venezuela configuran un escenario mundial marcado por la incertidumbre y la erosión del derecho internacional
El mundo atraviesa un momento de profunda incertidumbre geopolítica, donde múltiples crisis humanitarias se desarrollan simultáneamente mientras las instituciones internacionales muestran una creciente incapacidad para responder efectivamente, señaló en una entrevista exclusiva a elmaipo.cl y a @elmaipoTV el academico y reconocido analista internacional Mladen Yopo.
Guerras sin fin y crisis humanitarias ignoradas
La guerra en Ucrania continúa sin una solución a la vista, mientras el conflicto en Gaza ha generado acusaciones de genocidio que resuenan en tribunales internacionales. Pero quizás el caso más dramático es el de Sudán, una guerra de la que “nadie habla” según observadores internacionales, y que ya ha cobrado más de 150.000 vidas y provocado el desplazamiento de 12 millones de personas.
La parálisis de las Naciones Unidas
Las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad enfrentan un severo cuestionamiento a su legitimidad. El derecho a veto, que mantienen los cinco países vencedores de la Segunda Guerra Mundial, permite que una sola nación bloquee resoluciones apoyadas por 150 o más países miembros.
“Estos organismos están debilitados y ya no dan cuenta de la complejidad del mundo actual”, señalan analistas internacionales, quienes ven en esta estructura una reliquia de la posguerra incapaz de responder a los desafíos contemporáneos.
El fin de la integración latinoamericana
En América Latina, el panorama no es más alentador. Ya no puede hablarse de la región como un bloque cohesionado: los países actúan individualmente y los grandes organismos de integración han colapsado o perdido relevancia.
UNASUR desapareció completamente, mientras que la Organización de Estados Americanos (OEA) es descrita como “nada” por su notoria inacción. El caso de Venezuela ejemplifica esta impotencia: la OEA no se ha pronunciado ante situaciones graves, incluyendo la destrucción de embarcaciones por parte de Estados Unidos bajo el alegato de combatir el narcotráfico, acciones ejecutadas sin proceso judicial previo.
La era Trump y la erosión del derecho internacional
Desde el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, la situación se ha agravado considerablemente. Elementos fundamentales que permitían la convivencia pacífica entre naciones, como el derecho internacional, “han sido anulados en la práctica por Trump”, advierte el analista.
El caso más emblemático es el de la Corte Penal Internacional, cuyos miembros han sido objeto de persecución, especialmente aquellos que investigan violaciones de derechos humanos en Gaza, como la relatora especial para Palestina.
Venezuela: intervención directa y silencio regional
La intervención estadounidense en Venezuela plantea interrogantes sobre su impacto en las relaciones regionales, particularmente con Brasil, México y Colombia.
“Hoy el mundo está teniendo una tolerancia frente a la violación del derecho internacional, frente a la destrucción de ciertos conceptos como soberanía“, advierte el analista Mladen. “No creo que la región vaya a actuar más allá de declaraciones frente al tema de Venezuela”.
Brasil emerge como el país a observar en términos de posicionamiento, mientras que México enfrenta limitaciones evidentes por sus implicaciones económicas y su cercanía geográfica con Estados Unidos. De hecho, México ha mantenido transacciones petroleras con Venezuela de manera discreta, evidenciando la brecha entre retórica y práctica.
Un orden internacional fragmentado
El escenario actual configura un mundo donde las normas que durante décadas regularon las relaciones internacionales se erosionan aceleradamente, los organismos multilaterales pierden credibilidad y efectividad, y las potencias actúan con creciente unilateralismo mientras crisis humanitarias devastadoras se desarrollan en medio de la indiferencia global.
La pregunta que queda flotando es si este nuevo orden basado en la fuerza y la fragmentación puede sostener la estabilidad global, o si estamos presenciando los primeros pasos hacia un escenario aún más caótico.
Los desafíos de Chile en este escenario mundial
Chile deberá caminar en la cuerda floja para mantener su soberanía económica
La diversificación de relaciones comerciales se presenta como clave para que el país preserve su autonomía mantener un delicado equilibrio en sus relaciones internacionales, evitando tomar partido en conflictos globales que pudieran comprometer su posición comercial.
Chile ha construido su estabilidad económica sobre la base de una red diversificada de vínculos comerciales con distintas regiones del mundo. Esta estrategia le ha permitido sortear presiones geopolíticas sin alinearse exclusivamente con ningún bloque de poder. “Chile tiene relaciones con todo el mundo”, señala el analista, destacando que esta diversificación no es solo una ventaja económica, sino un pilar fundamental de la soberanía nacional. La pérdida de mercados por adoptar posiciones polarizadas tendría consecuencias que van más allá de lo comercial.
Según esta visión, existe una relación directa entre diversidad comercial y autonomía política: a medida que un país pierde mercados y relaciones internacionales, también erosiona sus márgenes de soberanía. La dependencia excesiva de un solo socio comercial o bloque político limitaría la capacidad del país para tomar decisiones independientes, cierra Mladen Yopo.
El Maipo



