Miércoles, Junio 10, 2026

El «jaguar de las nubes»: por primera vez en una década captan a este felino en lo más alto de Honduras

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Por Astrid Arellano

En la cima de la Sierra del Merendón, donde el bosque toca las nubes, una cámara trampa captó una imagen que no se veía desde hace una década: un jaguar macho cruzando un sendero en el punto más alto de la cordillera, a 2200 metros sobre el nivel del mar. La escena ocurrió apenas a dos metros del sitio exacto donde se documentó el primer y único avistamiento previo de la especie en esta zona, en 2016, exactamente diez años y dos días antes. Los investigadores lo llamaron el “jaguar de las nubes”.

El hallazgo no fue casual. Es el resultado de 16 años de monitoreo ininterrumpido en esta cadena montañosa del occidente de Honduras, un esfuerzo liderado por la organización de conservación Panthera. Aun así, la coincidencia temporal —ocurrida el 6 de febrero de 2026— sorprendió al equipo.

“Cuando vimos las fechas en las imágenes fue increíble, casi exactamente diez años”, cuenta a Mongabay Latam Franklin Castañeda, biólogo y director de Panthera Honduras. En las fotografías obtenidas ese mismo día, el animal aparece en buen estado físico, identificado como un macho joven y saludable. Otras tomas incluso permitieron observar detalles de su dentadura en perfecto estado.

Jaguar de las nubes - Honduras
Un jaguar macho sano fue captado por una cámara trampa en la Sierra del Merendón, en Honduras, por primera vez en una década, como parte de los esfuerzos de monitoreo y conservación de alta tecnología de Panthera, la organización mundial para la conservación de los felinos salvajes. Foto: cortesía Panthera Honduras

El registro tiene un valor excepcional no solo por su rareza, dice Castañeda, sino por el contexto ecológico en el que ocurre. A esa altitud, el bosque nublado del Merendón se convierte en un ambiente inusual para el jaguar (Panthera onca), una especie que en condiciones normales habita selvas tropicales y zonas por debajo de los 1000 metros. Sin embargo, haber detectado al felino en el punto más elevado de toda la cordillera es un hecho que amplía la frontera conocida de su presencia en Honduras.

En la cordillera del Merendón no existen poblaciones residentes de jaguar. Por ello, la Sierra del Merendón parece funcionar como un espacio de tránsito dentro de un sistema mayor: el Corredor del Jaguar, una red de hábitats que permite el desplazamiento de la especie a lo largo del continente americano, desde México hasta Argentina. En ese sentido, la imagen captada en la cima de la montaña es la evidencia de un corredor ecológico que todavía mantiene conectadas poblaciones de jaguar entre Honduras y Guatemala.

Jaguar de las nubes - Honduras
Otras tomas de la cámara trampa incluso permitieron observar detalles de su dentadura en perfecto estado. Foto: cortesía Panthera Honduras

“Estos dos jaguares no son los únicos que han pasado por ahí; son solamente los que hemos podido detectar”, explica Franklin Castañeda. “Seguramente otros jaguares también han utilizado esta cordillera como corredor para moverse entre poblaciones”. Para el especialista, una de las preguntas más fascinantes sigue siendo el origen del felino.

Es imposible saber de dónde vino exactamente, pero las poblaciones más cercanas están al oeste, en Guatemala, en sitios como Punta de Manabique o Cerro San Gil”, describe Castañeda. “Pudo ser un macho joven que nació ahí, cruzó la frontera y llegó a Honduras. O pudo venir desde poblaciones residentes de parques nacionales hondureños como Jeannette Kawas o Pico Bonito y desplazarse hacia el oeste”.

La incertidumbre sobre su recorrido es, precisamente, parte de la relevancia científica del hallazgo. “Justo después del registro de febrero llenamos la zona de cámaras trampa”, dice Castañeda. “Sería espectacular encontrar otra fotografía del jaguar de las nubes en otro punto de la montaña”.

Jaguar de las nubes - Honduras
Mapa del corredor binacional Honduras-Guatemala. Mapa: cortesía Panthera Honduras

La tecnología como guardiana del bosque nublado

En Honduras, un país atravesado por una de las tasas de deforestación más altas de América Latina, la aparición del jaguar de las nubes también cuenta otra historia: la de un ecosistema que, pese a la fragmentación y la presión humana, todavía conserva rutas funcionales para la vida silvestre. Pero mantenerlas activas ha requerido más que vigilancia ocasional en el bosque. Detrás de la imagen del felino existe una red de patrullajes, sensores acústicos, análisis de datos y monitoreo permanente desplegada durante más de una década en la Sierra del Merendón.

Desde 2015, Panthera implementó en Honduras el sistema SMART, una herramienta tecnológica utilizada para medir y coordinar el trabajo de guardabosques en áreas protegidas. A ello se sumó posteriormente EarthRanger, que integra información en tiempo real sobre patrullajes, amenazas ambientales y monitoreo de fauna para mejorar la toma de decisiones en campo. Ambos sistemas fueron unificados recientemente en la alianza global SERCA (SMART–EarthRanger Conservation Alliance), una iniciativa que busca fortalecer la gestión de áreas protegidas mediante una plataforma gratuita que combina todas sus capacidades para la protección de la biodiversidad y de las comunidades que dependen de estos ecosistemas.

Jaguar de las nubes - Honduras
El jaguar de las nubes fue captado por la cámara trampa en distintos momentos del 2 de febrero de 2026. Foto: cortesía Panthera Honduras

“Una de las decisiones más importantes que tomamos en toda la historia de la conservación en Honduras fue implementar estas herramientas”, explica Franklin Castañeda. “Antes había equipos de guardabosques trabajando, pero era muy difícil saber qué impacto real tenían los patrullajes. Ahora podemos medir prácticamente todo: cada paso que dan los guardabosques, dónde están, qué amenazas encuentran y cómo reorientar las acciones de conservación”.

Como parte de esa estrategia tecnológica, la alianza SERCA avanza en la construcción de un centro nacional de comando en Honduras, desarrollado junto al Instituto de Conservación Forestal (ICF), para integrar en tiempo real información de cámaras trampa, sensores acústicos, patrullajes en campo, incendios forestales y alertas de deforestación, con el objetivo de reducir los tiempos de respuesta ante amenazas ambientales.

“La información se pone en un mismo contexto para priorizar operaciones y optimizar recursos”, explica Danny Zendejas, encargado de alianzas de EarthRanger para América Latina y el Caribe. “El objetivo es tomar decisiones en ciclos muchísimo más cortos, basadas en lo que sucedió esa misma mañana y no esperar hasta fin de mes. Eso permite actuar más rápido frente a crímenes ambientales como la deforestación y convertir la tecnología en un multiplicador de fuerza para la conservación”.

Jaguar de las nubes - Honduras
Toma del primer registro de jaguar en las alturas del Parque Nacional Cusuco, en 2016. Foto: cortesía Panthera Honduras

A la infraestructura aplicada por Panthera en la cordillera del Merendón se sumó el monitoreo acústico desarrollado junto con la Universidad de Cornell, mediante dispositivos ocultos capaces de registrar disparos de armas de fuego dentro del bosque. La tecnología permitió cuantificar por primera vez la presión de cacería en la región y ajustar los patrullajes según horarios y zonas de mayor actividad.

Los resultados comenzaron a hacerse visibles en pocos años. En 2018, las grabadoras acústicas detectaron 89 disparos en apenas dos meses dentro del Parque Nacional Cusuco, en la cordillera del Merendón. Tres años después, tras incrementar la presencia de guardabosques y fortalecer los patrullajes, la cifra descendió a 19 disparos en el mismo periodo y en las mismas estaciones de monitoreo.

Jaguar de las nubes - Honduras
Despliegue de monitores acústicos. Foto: cortesía Panthera Honduras

“Son números simples, pero muy significativos”, dice Castañeda. “Cuando hay mayor presencia de guardabosques y mayor esfuerzo de patrullaje, la frecuencia de los sonidos de cacería disminuye. Eso nos permitió comprobar con datos reales que la protección sí estaba funcionando”.

Las cámaras trampa también comenzaron a registrar un cambio más silencioso: el regreso paulatino de especies que son presas fundamentales para el jaguar, como venados y pecaríes. En paralelo, Panthera y sus aliados impulsaron programas de reintroducción de pecaríes de collar en otras zonas del corredor binacional entre Honduras y Guatemala, ecosistemas donde estos animales habían desaparecido por completo debido a la caza.

“Estamos viendo una recuperación de las especies de las que se alimenta el jaguar”, explica Castañeda. “Ver a este macho saludable cruzando el corredor nos dice que encontró suficiente alimento durante su desplazamiento. Eso también es resultado del trabajo de protección”.

Jaguar de las nubes - Honduras
El equipo de Panthera se prepara para abrir las jaulas que contienen 14 pecaríes de collar, los cuales fueron liberados en 2023 en su hábitat natural en el Parque Nacional Jeannette Kawas, Honduras, donde la caza furtiva diezmó esta importante especie presa del jaguar. Foto: cortesía Panthera Honduras

Una palmada en la espalda

El hallazgo del “jaguar de las nubes” ocurre además en un momento decisivo para la conservación del felino en América Latina. En marzo de 2026, durante la la 15ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS COP15), celebrada en Brasil, los países miembros adoptaron una resolución para fortalecer la protección del jaguar y la conectividad de sus hábitats a escala continental.

La resolución respalda y amplía la iniciativa Jaguar 2030 Roadmap, una hoja de ruta apoyada por 19 países que busca asegurar 30 paisajes prioritarios para la especie antes de 2030, desde Estados Unidos hasta Argentina. Entre sus objetivos están mantener corredores ecológicos funcionales, reducir los conflictos entre humanos y fauna silvestre y combatir el tráfico ilegal de vida silvestre.

Jaguar de las nubes - Honduras
En las fotografías obtenidas por cámaras trampa a lo largo de ese mismo día, el jaguar de las nubes aparece en buen estado físico. Foto: cortesía Panthera Honduras

En ese mapa continental de conservación, corredores como el de la Sierra del Merendón adquieren una relevancia estratégica. La imagen del jaguar cruzando el bosque nublado de Honduras no solo confirma la presencia de un individuo en tránsito, también muestra que ese corredor sigue vivo.

“Este hallazgo es esa palmada en la espalda que nos recuerda que todavía hay esperanza”, dice Franklin Castañeda. “Todavía se puede. Estamos a tiempo, pero debemos actuar rápido”.

*Imagen principal: los expertos desconocen de dónde procedía el joven jaguar macho pero su presencia les permite sostener que el bosque nublado funciona como un corredor de tránsito para la especie. Foto: cortesía Panthera Honduras

El Maipo/Mongabay

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