Por Daniel Aguirre Román
La académica y exautoridad ambiental abordó en entrevista con El Maipo las principales amenazas que enfrenta la cuenca, el avance del plan de descontaminación del río, la protección de humedales y los desafíos que genera el crecimiento urbano sobre los territorios rurales. También se refirió a su nueva etapa política en el Frente Amplio.
La cuenca del río Maipo concentra buena parte de la vida ambiental, productiva y social de la Región Metropolitana. Para Sonia Reyes, exseremi del Medio Ambiente durante el gobierno de Gabriel Boric, su importancia va mucho más allá de la disponibilidad de agua: se trata de un territorio que ha sostenido asentamientos humanos durante miles de años y que hoy continúa siendo fundamental para la agricultura, los ecosistemas y las comunidades.
“La cuenca del Maipo es el corazón de la Región Metropolitana”, afirmó Reyes en conversación con El Maipo, destacando que el río es uno de los principales estructuradores territoriales de la región.
La bióloga de la Universidad de Chile, magíster en Asentamientos Humanos y Medio Ambiente de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora en Geografía de la Universidad de Leipzig, actualmente se desempeña como profesora en la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la PUC. Entre 2022 y el 10 de marzo de 2026 ejerció como seremi del Medio Ambiente de la Región Metropolitana.
Desde esa experiencia, identifica dos grandes amenazas para la cuenca: el cambio climático y la contaminación.
“El cambio climático implica una modificación en el régimen hidrológico”, explicó. El aumento de las temperaturas genera una mayor evaporación y una pérdida de reservas de nieve y glaciares, alterando la disponibilidad de agua para los ecosistemas, la agricultura y las personas.
A esto se suma la contaminación del río. Según Reyes, esta situación ya ha tenido consecuencias sobre la biodiversidad, particularmente en sectores donde han disminuido o desaparecido especies nativas como anfibios, peces y plantas de ribera.
El desafío de descontaminar el río Maipo
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el proceso para elaborar un plan de descontaminación de la cuenca del Maipo.
Reyes explicó que durante su periodo como autoridad ambiental se desarrollaron estudios destinados a determinar la calidad del agua, identificar contaminantes y establecer sus posibles fuentes. En 2024 se decretó que la cuenca se encontraba saturada para una serie de contaminantes, dando paso a la elaboración del plan.
Los estudios fueron finalizados y entregados a la actual administración. El siguiente paso corresponde al diseño de las medidas que permitan reducir la contaminación.
“Ya sabemos lo que tenemos, ya hemos tomado suficientes datos, y lo que importa ahora es las medidas que vamos a tomar”, señaló.
La exseremi precisó que existe un Comité Operativo integrado por distintos organismos públicos con competencias relacionadas con el río, además de un Comité Operativo Ampliado que incorpora a universidades, municipios, organizaciones y otros actores vinculados al territorio.
Sin embargo, Reyes afirmó no tener antecedentes directos que le permitan confirmar si la actual administración ya comenzó a desarrollar esta nueva etapa.

Humedales: protección que también cambia la vida de las comunidades
Durante su gestión, Reyes participó en distintos procesos de declaración de humedales urbanos en la Región Metropolitana. Para la exautoridad, estas declaratorias no solo tienen importancia para la conservación de la biodiversidad, sino que generan obligaciones concretas para las instituciones y las comunidades.
Una vez que un territorio es reconocido como humedal urbano, queda sujeto a un régimen especial de protección. Los proyectos que puedan afectarlo deben someterse a evaluación ambiental y los municipios pueden desarrollar acciones de protección, recuperación, limpieza y reforestación.
También deben conformar un comité comunal de humedal y elaborar una ordenanza que establezca qué actividades pueden realizarse en estos espacios.
“Para los ciudadanos significa, primero, saber que su humedal es valioso y, segundo, también saber cuáles son las acciones que se pueden realizar para mejorar su estado y cuáles son las cosas que se deben dejar de hacer para no dañarlo”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó situaciones frecuentes como los basurales clandestinos, el ingreso de vehículos a las riberas o el depósito ilegal de escombros.
Una planificación que no entiende las zonas rurales
Con su experiencia en geografía y planificación territorial, Reyes también puso el foco en uno de los problemas que, a su juicio, afectan especialmente a comunas como Talagante, El Monte, Peñaflor y Melipilla: el crecimiento urbano sobre territorios que históricamente fueron rurales y agrícolas.
A su juicio, Chile mantiene un déficit importante en la planificación de las zonas rurales.
“En la planificación chilena hay un déficit fundamental en relación con la planificación de las zonas rurales”, planteó.
La académica cuestionó que la normativa tienda a separar el territorio entre áreas urbanas y rurales sin considerar adecuadamente las zonas de transición. En esos espacios aparecen actividades industriales, instalaciones de residuos, nuevas viviendas y terrenos agrícolas que progresivamente cambian de uso.
Otro fenómeno que llamó su atención es el crecimiento de las llamadas parcelaciones. Reyes sostuvo que durante décadas determinadas disposiciones legales fueron utilizadas para desarrollar proyectos habitacionales en terrenos rurales, incluso mediante la venta de derechos sobre predios que formalmente no estaban subdivididos.
El resultado, afirmó, es una transformación territorial que muchas veces ocurre sin una planificación adecuada de infraestructura y servicios.
No basta con construir viviendas
Para Reyes, el problema no se limita a dónde se construyen las viviendas, sino también a qué ocurre después con las personas que llegan a esos territorios.
“La planificación tiene que mirar el territorio no como lo mira el mercado”, afirmó.
La exseremi cuestionó que los servicios tiendan a concentrarse donde existe mayor rentabilidad económica. Esta situación obliga a habitantes de comunas periféricas y rurales a desplazarse hacia Santiago para acceder a educación superior, atención médica, empleos y otros servicios.
Por ello, planteó que una mejor planificación debe combinar conectividad con descentralización de servicios.
“Son las dos cosas: la buena conectividad y también la provisión de los servicios que son básicos y que arreglan la vida”, sostuvo.
La idea, explicó, es que una persona que vive en Talagante, Melipilla o alguna otra comuna del territorio pueda acceder a servicios esenciales sin que todos sus desplazamientos tengan como destino Santiago.
En paralelo, destacó que la protección ambiental también puede contribuir al bienestar de las comunidades. Puso como ejemplo los humedales urbanos, que además de cumplir funciones ecológicas pueden convertirse en espacios de recreación y contacto con la naturaleza, especialmente importantes para niños, personas mayores y comunidades vulnerables.
Desarrollo económico y protección ambiental
Desde su rol académico, Reyes observa una tensión que continúa presente en la discusión pública: la idea de que proteger el medio ambiente necesariamente significa frenar el desarrollo.
A su juicio, el desafío consiste en superar esa falsa dicotomía.
“No es posible ningún desarrollo si no tenemos naturaleza”, sostuvo.
La diferencia, explicó, está entre quienes creen que los impactos ambientales pueden ser compensados después de ejecutar los proyectos y quienes plantean que la protección de los ecosistemas debe incorporarse desde el comienzo de cualquier proceso de desarrollo agrícola, industrial o urbano.
Para Reyes, el medio ambiente no puede aparecer como una consideración posterior, sino como parte de la planificación desde su origen.

Su nuevo rol político
La entrevista también abordó su participación política. Reyes es candidata como delegada nacional al Comité Central del Frente Amplio, espacio desde el cual busca aportar una mirada que define como “ecosocialista”.
Su objetivo, explicó, es incorporar la protección de la naturaleza y el bienestar humano al centro de la discusión sobre transformación social y productiva.
También reconoció que el Frente Amplio mantiene una deuda con los territorios alejados de los principales centros políticos, incluidas las zonas rurales de la propia Región Metropolitana.
Según Reyes, uno de los acuerdos del reciente congreso partidario fue reconocer que las regiones no han sido suficientemente escuchadas.
Por ello, plantea fortalecer los canales de comunicación entre la estructura nacional del partido y las organizaciones territoriales, de modo que las demandas y discusiones locales puedan llegar al Comité Central y no solamente recibir información desde ese espacio.
“No tenemos que ser defensores ambientales solamente”
Al cerrar la entrevista, Reyes realizó una reflexión sobre el escenario político y ambiental actual.
Reconoció que existen momentos de desánimo frente a los retrocesos políticos y sociales, tanto en Chile como a nivel internacional, pero llamó a recuperar la capacidad de organización colectiva.
“Nosotros los tenemos que recuperar y los podemos recuperar”, afirmó, en referencia a los sueños y proyectos colectivos que, a su juicio, siguen vigentes.
Su mensaje final apuntó a ampliar la mirada ambiental y entenderla como parte de una preocupación integral por la sociedad y el territorio.
“No tenemos que ser defensores ambientales solamente, tenemos que ser personas que luchan integralmente por un mundo mejor, por un país mejor”, expresó.
Para Reyes, esa mirada incluye a las personas y también a los ecosistemas que sostienen la vida: “las aguas, los cerros, los campos agrícolas”, elementos que, según planteó, deben estar en el centro de las decisiones políticas y de la planificación territorial.
El Maipo




