Las fotografías aéreas han sido la clave para que un equipo de arqueólogos localice una estructura desaparecida hace siglos en las afueras de Belfast. El hallazgo amplía de forma monumental el complejo ceremonial de Ballynahatty y aporta nuevas pistas sobre los misteriosos rituales de la Irlanda prehistórica.
El secreto oculto del “Giant’s Ring”
Durante siglos, el Giant’s Ring ha sido considerado uno de los grandes monumentos prehistóricos de Irlanda. Este enorme recinto circular de 5.000 años de antigüedad, coronado por una tumba de corredor en su interior, ha fascinado a los investigadores. Sin embargo, una serie de marcas circulares en los cultivos —invisibles desde el suelo pero detectadas mediante fotografía aérea— revelaron que este paisaje sagrado era mucho más vasto de lo que se pensaba.
Las primeras excavaciones de la Queen’s University Belfast han confirmado el hallazgo: los restos de un círculo de piedra construido entre el final del Neolítico y los inicios de la Edad del Bronce, hace al menos 4.000 años, informó la revista Muy Interesante.
Un paisaje ceremonial a gran escala
Este nuevo círculo de piedra no es un monumento aislado. Se integra dentro del complejo ritual de Ballynahatty, en la cresta de Malone, un área que ya cuenta con alrededor de medio centenar de monumentos prehistóricos.
- Más que tumbas: Los especialistas señalan que estos enclaves funcionaban como escenarios para ceremonias colectivas que reunían periódicamente a distintas comunidades agrícolas.
- Antecedentes: En las inmediaciones ya se había descubierto un templo neolítico de postes de madera donde se realizaban tratamientos rituales a los difuntos antes de su entierro definitivo.
- El gran enigma: ¿Para qué servían los círculos de piedra?
Levantar una estructura de este tipo hace 4.000 años requería mover decenas de toneladas de roca sin ruedas ni poleas, utilizando solo herramientas de madera, piedra y cuerdas vegetales. Dado el colosal esfuerzo colectivo, los arqueólogos descartan que fueran elementos decorativos.
Principales hipótesis sobre su función:
- Centros religiosos y sociales: Lugares de reunión para reforzar vínculos entre comunidades.
- Calendarios monumentales: Muchos de estos monumentos están alineados con los solsticios y equinoccios, ayudando a organizar el ciclo agrícola y las festividades. Las próximas excavaciones determinarán si este nuevo círculo cuenta con dicha orientación astronómica.
Arqueología forense: Reconstruyendo el pasado destruido
El monumento no llegó intacto a nuestros días. Durante el siglo XIX, numerosos agricultores desmontaron deliberadamente las piedras para limpiar los campos y facilitar el cultivo, una práctica habitual en la Europa de la época.
Sin embargo, el subsuelo guardó el secreto. Gracias a las diferencias de color en la tierra y a los huecos donde se asentaban los bloques originales, los arqueólogos han podido mapear la estructura con total precisión. Paradójicamente, la misma actividad agrícola que borró las piedras de la superficie facilitó las marcas en los cultivos que permitieron su redescubrimiento actual.
Un proyecto comunitario con un hallazgo excepcional
La campaña arqueológica ha destacado por su enfoque educativo a través del Community Archaeology Programme Northern Ireland, permitiendo a escolares y voluntarios locales excavar junto a los científicos.
El proyecto ya ha dado sus primeros frutos materiales: una alumna participante localizó una singular punta de flecha de bronce. Según los expertos, la tipología de esta pieza es extremadamente rara en Irlanda, existiendo paralelos únicamente en la Europa continental.
Este objeto abre una nueva ventana de investigación sobre las redes de intercambio y comercio que conectaban a la Irlanda de la Edad del Bronce con el resto del continente hace miles de años.
El Maipo




