Por Sean Mowbray
Las güiñas (Leopardus guigna) son pequeños felinos que habitan en los bosques de Chile y Argentina y se distinguen únicamente por unas pequeñas y sutiles manchas negras, lo que dificulta diferenciarlas. Un cambio en el ángulo de las cámaras trampa podría facilitar una mejor comprensión de sus poblaciones, con importantes implicaciones para su conservación, según un estudio reciente.
Normalmente, los investigadores colocan cámaras trampa a nivel del suelo para fotografiar a las güiñas mientras pasan. Sin embargo, diferenciar una güiña de otra desde ese ángulo resulta increíblemente difícil.
«Una de las preguntas fundamentales en ecología es siempre cuántos individuos hay o cuál es su densidad», declaró Nicolás Gélvez, profesor asociado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, a Mongabay. «A veces parece una pregunta muy sencilla, pero en realidad es muy difícil de responder en el campo, especialmente con una especie tan pequeña y críptica».
Para resolver ese problema, Gálvez y su equipo orientaron sus cámaras hacia abajo, en posición cenital, sujetándolas a ramas de árboles en un bosque templado del Valle de Reñihue, en la Patagonia chilena. Este cambio permitió a los científicos identificar 12 individuos basándose en las marcas únicas de sus lomos. Los hallazgos se publicaron en la revista Oryx.
Ilaria Agostini, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina, afirmó que se trata de una investigación fascinante. «Por primera vez, parece factible identificar individuos de este felino con marcas tan sutiles», declaró. Al utilizar cámaras trampa para su propia investigación sobre las güiñas en Argentina, Agostini no pudo identificar animales individuales mediante vistas laterales.
Esta técnica, según los investigadores, podría tener importantes implicaciones para la conservación.
Hasta 2025, cuando la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reclasificó la especie como de menor preocupación, la güiña figuraba como vulnerable. El cambio de estatus no estuvo exento de polémica, ya que tres de las seis subpoblaciones reconocidas (las de Argentina, el centro y el norte de Chile) siguen gravemente amenazadas. Parte de la preocupación de algunos conservacionistas radicaba en la falta de datos sobre estas poblaciones amenazadas. Sin embargo, esta técnica podría, con el tiempo, cambiar esa situación.
Omar Ohrens, científico conservacionista de Panthera, lo describió como “potencialmente transformador” en ese sentido y añadió que aún se necesitan más pruebas antes de su adopción generalizada. “Actualmente existe una notable falta de estimaciones poblacionales fiables para esta especie en toda su área de distribución, lo que hace que este trabajo sea muy oportuno”, sostuvo.

Manchas desde arriba
Para Gálvez, este estudio es un primer paso que demuestra que es posible identificar ejemplares de güiñas con cámaras trampa. Sin embargo, no está exento de dificultades.
Durante el ensayo, más de la mitad de las 1386 fotos tomadas con cámaras trampa en la posición cenital fueron excluidas, ya que las güiñas fotografiadas eran melánicas, es decir, presentaban una mutación genética que produce pelaje negro, mientras que las demás imágenes eran de mala calidad. Por lo tanto, no fue posible examinar las singulares manchas negras en esas imágenes. En total, 350 imágenes presentaban manchas visibles y fueron evaluadas en el ensayo, a partir de las cuales el equipo identificó 12 ejemplares de güiñas.
Identificar gatos melánicos probablemente seguirá siendo problemático al utilizar esta técnica, afirmó Gálvez. Esto podría dificultar la realización de estudios en áreas donde esta variante es más frecuente. Explicó que esto podría solucionarse utilizando un flash blanco en las cámaras, en lugar del infrarrojo que emplearon en su estudio.

“Quizás esto proporcione la iluminación suficiente para resaltar las manchas sobre el patrón oscuro de los individuos melánicos”, dijo Gálvez, añadiendo que es algo que requiere mayor investigación.
“Los estudios futuros deberían explorar si esto afecta las estimaciones de población e idealmente comparar los resultados con modelos capaces de incorporar a todos los individuos, independientemente de sus marcas”, señaló Ohrens.
Agostini también observa posibles limitaciones, ya que se requieren imágenes de buena calidad, y probablemente varias fotografías del mismo gato para identificarlos individualmente. Por lo tanto, en algunas zonas de Argentina donde la población de güiñas es baja, esta técnica podría no ser aplicable.
Ambos expertos, que forman parte del Grupo de Trabajo sobre la Güiña, esperan que esta técnica pueda utilizarse para estimar las densidades de la especie.
“Investigar la abundancia y la densidad de la especie en toda su distribución es una de las principales prioridades que identificamos en la evaluación de la Lista Roja de la UICN”, dijo Agostini, quien también formó parte del equipo de evaluación. “Es una forma de refinar y obtener una idea más fiable de cómo se encuentra la especie en las diferentes partes de su área de distribución”.
Eso también podría ayudar a los conservacionistas a comprender cómo responden las poblaciones a las amenazas o a las intervenciones de conservación.

Agostini y su equipo pretenden utilizarlo en dos lugares distintos de Argentina para probar su viabilidad. Sin embargo, estos planes dependen del presupuesto. La financiación para la investigación de felinos pequeños ya es limitada y estas restricciones se han endurecido desde que la especie se considera ahora de menor preocupación.
Otras especies de felinos podrían beneficiarse
Cambiar el ángulo de las cámaras trampa también podría ayudar a estudiar otras especies de felinos pequeños difíciles de distinguir y con datos poblacionales limitados.
«Es la primera vez que veo algo tan claramente ilustrado que se puede aplicar fácilmente a otras especies utilizando estaciones tanto cenitales como horizontales», sostuvo a Mongabay Juan Cepeda Duque, biólogo de la Universidad de los Andes de Colombia, quien no participó en el estudio.
Para él, la técnica también podría resultar útil para estudiar al gato de Geoffroy (L. geoffroyi), un felino pequeño nativo de Centroamérica y Sudamérica que, al igual que la güiña, tiene sutiles marcas en el lomo. Sin embargo, podría resultar más difícil para especies que habitan en vegetación densa, como el gato tigre nublado (L. pardinoides), donde incluso obtener imágenes laterales es problemático.
Gálvez y su equipo afirman que la técnica también podría funcionar para otras especies, como el gato pescador (Prionailurus viverrinus), el gato manchado (P. rubiginosus) y los leopardos nublados (Neofelis nebulosa y N. diardi).

En opinión de Duque, si la financiación lo permite, se instalarían varias cámaras. «Una en posición cenital y dos laterales, ya que se sabe que las marcas de la mayoría de las especies de felinos difieren de un lado a otro», explicó.
Gálvez y su equipo también contemplan el uso de aprendizaje automático para optimizar el proceso de identificación y posiblemente detectar diferencias más sutiles que pasan desapercibidas para el ojo humano. «Probablemente también sea más rápido, pero es necesario evaluarlo», añadió. Para Duque, desarrollar un método de este tipo para estimar las poblaciones de felinos pequeños es una prioridad.
Aunque el uso de cámaras trampa colocadas en posición cenital no siempre ofrece las fotografías de vida silvestre más espectaculares, estas instantáneas de felinos pequeños podrían resultar una herramienta importante para los conservacionistas que luchan por comprender y preservar a los felinos más pequeños de Sudamérica en los próximos años. Esto, siempre y cuando las pruebas de campo en curso demuestren la viabilidad de la técnica.
“Creo que ahora debemos considerar, y quizás otros acepten el reto, diseñar un estudio de [colocación cenital] para estimar la densidad con un diseño espacial adecuado de captura-recaptura”, dijo Gálvez. “También nos gustaría que esto se evaluara en otras especies”.
REFERENCIA
Gálvez, N., Kramer, T., Gallardo, B., Minte, E., Alarcón, V., & Palomo-Muñoz, G. (2026). Zenith placement of camera traps can individually identify the guiña Leopardus guigna: Implications for population studies and conservation. Oryx, 1-8. doi:10.1017/s003060532510238x
*Imagen principal: las cámaras trampa instaladas para tomar imágenes de güiña desde arriba, en posición cenital, pueden ayudar a identificarlas individualmente. Foto: cortesía Eduardo Minte
El Maipo/Mongabay




