Colombia se prepara para albergar uno de los encuentros más ambiciosos en la historia reciente de la lucha contra el calentamiento global, la Cumbre Santa Marta 2026. Un total de 45 naciones han confirmado ya su asistencia a la conferencia internacional sobre el fin de los combustibles fósiles, que se desarrollará en la ciudad de Santa Marta entre el 24 y el 29 de abril. El evento, anunciado este martes por el Gobierno colombiano, busca sentar las bases de una transición energética sin precedentes.
La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez, destacó durante un encuentro con la prensa la relevancia de los asistentes, subrayando que no se trata únicamente de un foro para las naciones más expuestas al cambio climático. «No solo nos vamos a sentar los países más vulnerables o las islas que más sufren; contaremos con una participación relevante de estados productores de petróleo, incluidos varios de Europa», afirmó la alta funcionaria.
Una coalición estratégica en tiempos de crisis
El objetivo central de la cumbre es «materializar» una coalición global dedicada a la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, cuya combustión sigue siendo el motor principal del aumento de las temperaturas planetarias. Según Vélez, la conferencia de Santa Marta cobra una importancia estratégica debido a la inestabilidad actual en Oriente Medio, situando el debate energético en «la cresta de la ola de la geopolítica mundial».
La organización, que cuenta con el apoyo de los Países Bajos, espera la presencia de figuras de alto nivel. Entre los invitados de excepción figuran el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el primer ministro neerlandés, Rob Jetten. Además, el Gobierno colombiano busca la participación del gobernador de California, Gavin Newsom, figura clave en la política ambiental estadounidense y contrapunto directo al actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conocido por sus posturas negacionistas frente a la crisis climática.
Rumbo a la COP30
El encuentro en el Caribe colombiano no será meramente deliberativo. De las sesiones de trabajo saldrá un informe técnico que servirá de base para la redacción de una hoja de ruta definitiva hacia el fin de los hidrocarburos. Esta iniciativa se alinea con el liderazgo de Brasil de cara a la próxima cumbre del clima de la ONU (COP30), donde la presidencia brasileña pretende consolidar un compromiso global vinculante para abandonar el carbón, el petróleo y el gas.
El Maipo/Ambientum




