Por Juan Lehmann
El país sudamericano obtuvo en 2025 su peor resultado en las pruebas PISA de las últimas dos décadas, con el registro más bajo de su historia en matemáticas y una caída simultánea, por primera vez, en las tres áreas evaluadas por la OCDE, muy por debajo del resto de la región. “Argentina viene en caída libre”, dijo a Sputnik un experto.
La nación quedó en el puesto 72 entre los 91 países y economías evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Por primera vez desde que existe una serie comparable, Buenos Aires retrocedió simultáneamente en las tres áreas evaluadas: matemáticas, lectura y ciencias.
En matemáticas, Argentina obtuvo 367 puntos, el registro más negativo de toda su serie histórica y 11 puntos menos que los 378 de 2022. En lectura bajó de 401 a 389 puntos, y en ciencias, de 406 a 393. Los tres resultados quedan a más de 90 puntos del promedio de la OCDE, una brecha que equivale a casi cinco años de escolaridad según la propia escala de PISA.
El deterioro se refleja también en la proporción de alumnos que no logran los aprendizajes mínimos. En matemáticas, el 76% de los estudiantes argentinos de 15 años quedó por debajo del nivel 2, el umbral que la OCDE considera básico: ocho de cada diez chicos no pueden resolver operaciones elementales como una regla de tres simple. En Lectura y Ciencias, seis de cada diez tampoco alcanzan ese piso.
La comparación regional profundiza el diagnóstico. Uruguay y Chile lideran América Latina en las tres áreas evaluadas, seguidos por Costa Rica, México, Colombia, Brasil y Perú. Argentina quedó octava entre los 13 países latinoamericanos participantes, apenas por delante de Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Paraguay y Guatemala, los últimos cinco puestos de la región.
En matemáticas, la caída de 11 puntos que registró Argentina entre 2022 y 2025 fue la más pronunciada entre los países de la región. Con 367 puntos, quedó apenas por encima de los 366 de Ecuador, nación con la que comparte el fondo de la tabla regional en esa disciplina, y a más de 70 puntos de los superiores a 440 que anotaron Chile y Uruguay, los líderes latinoamericanos.
La caída no es un fenómeno de esta edición ni de un solo gobierno. Según la serie histórica del informe ¿Cómo le fue a Argentina en PISA 2025?, elaborado por la organización Argentinos por la Educación, la proporción de alumnos que alcanzaba al menos el nivel mínimo en matemáticas pasó del 36% en 2006 y 2009 al 34% en 2012, al 31% en 2018, al 27% en 2022 y al 24% en 2025.
En ciencias, Buenos Aires había oscilado durante casi dos décadas en torno a los 400 puntos, con 391 en 2006, 401 en 2009, 406 en 2012 y en 2022, y 404 en 2018. Los 393 puntos de 2025 devuelven al país a los niveles con los que había arrancado la serie, dos décadas atrás, y borran una estabilidad que se había sostenido durante casi veinte años pese a los cambios de gobierno.
La evaluación 2025 midió a más de 760.000 estudiantes de 15 años en 91 países y economías, entre ellos, 38 miembros de la OCDE. En Argentina, el operativo fue coordinado por el Ministerio de Capital Humano junto con el organismo internacional y alcanzó a escuelas de gestión estatal y privada de distintas provincias del país, en el marco de una muestra representativa a nivel nacional.
Los números hablan por sí solos
“Estas cifras son alarmantes. El sistema educativo argentino produce, todos los años, chicos que alcanzan cada vez menos resultados en matemáticas y, con la secuencia larga, también en ciencias y en lectura: estamos en un problema serio“, dijo a Sputnik Martín Nistal, director del Observatorio de Argentinos por la Educación.
“Argentina está en el puesto 75 en matemáticas, 71 en ciencias y 62 en lectura”, precisó Nistal.
Sobre el plano regional, agregó: “Argentina está octavo en las tres asignaturas, superado por Uruguay, Chile, Costa Rica, México, Colombia, Brasil y Perú”. “En ciencias obtuvo el mismo puntaje que Ecuador; quedan solo por debajo de El Salvador, República Dominicana, Paraguay y Guatemala”, remató.
El experto matizó la responsabilidad individual de cada Gobierno: “Un chico de 15 años pasó entre 10 y 11 años en el sistema educativo, y la educación es un camino acumulativo, no algo que sucede de un día para otro”, explicó. “Es difícil culpar a alguien de forma contundente: sería un poco reduccionista decir que esto es culpa del gobierno nacional, del provincial, incluso del pasado”, sostuvo, sobre el peso de sucesivas gestiones.
“Argentina ha tenido muchos vaivenes en términos de inversión, sobre todo en los últimos años, caídas importantes”, refirió Nistal sobre el financiamiento. La porción del presupuesto nacional para educación básica, dijo, “tuvo caídas muy grandes, cerca del 45% (…). Argentina tenía una meta de inversión del 6% del PIB en educación, pero eso se cumplió solo en el año 2015”.
Consultado por Sputnik, Juan María Segura, especialista en educación, coincidió. “Argentina viene en caída libre, y estos datos son coincidentes con las evaluaciones censales que se tienen anualmente, a partir del operativo Aprender, que mide en distintos niveles educativos”.
Sobre la posición de la nación, resaltó que “cuando las pruebas empezaron el año 2000, Argentina medía segunda en la región, y en los últimos 10 años ha descendido abajo de la mitad de la tabla, lo cual es un deterioro sumamente importante”.
Un fenómeno multicausal
Nistal relativizó el impacto de la pauperización de las condiciones de vida en los indicadores educativos.
“Sería erróneo asumir que esta baja en el nivel es solo un problema de pobreza, porque muchos países en la región tienen resultados educativos, incluso superiores a Argentina, con niveles de riqueza inferiores, como es el caso de Colombia y Perú. Argentina es el tercer país de la región más rico, en términos per cápita, detrás de Uruguay y Chile“, destacó.
El economista admitió que “en estas pruebas hubo un llamado de atención al mundo en general, no solo a Argentina, principalmente en Occidente”.
“En ciencias, Argentina perdió 13 puntos, pero Uruguay creció 10 y Costa Rica 13; Argentina tuvo una caída muy grande. En matemáticas tuvimos el descenso más grande de toda la región”, puntualizó.
Segura sumó un factor al debate. “Está claro que la pobreza es importante en el rendimiento, pero también hay que fijarse cómo se gastaron los recursos destinados a la educación, porque claramente hubo un problema de inversión estatal”, remarcó.
Para el experto, el modelo arrastra un problema de diseño. “Al sistema hay que pensarlo, hay que repensarle las dinámicas de trabajo, el rol docente, hay que repensarle la didáctica”.
“Esa discusión no está ni siquiera arriba de la mesa por muchos motivos, y seguimos discutiendo solamente por el financiamiento en vez de pensar cómo invertirlo”, concluyó.
El Maipo/Sputnik




