A pesar de las amenazas comerciales provenientes de Washington, el país asiático encabezó los tres indicadores clave de la industria: volumen de construcción completada, nuevos pedidos recibidos y cartera de pedidos pendientes, consolidando un dominio que ha construido durante las últimas dos décadas.
El informe del sitio especializado Eworldship, citando datos de la consultora naviera Clarksons, indicó que durante los primeros tres trimestres de 2025, la participación de los astilleros chinos en los nuevos pedidos mundiales fue del 65% (en términos de tonelaje de peso muerto).
Si bien es 10% menos que el registrado durante el mismo período el año pasado, el número confirma que, pese a los embates comerciales y geopolíticos de EEUU y sus aliados, China sigue dominando el mercado global de astilleros.
Uno de los factores que más afectó el desempeño del sector fue la amenaza de Estados Unidos de imponer cuotas portuarias y aranceles a los buques fabricados en China. En el año pasado, se propusieron medidas para penalizar a las navieras que operan barcos de origen chino cuando atracan en puertos estadounidenses.
Esta incertidumbre regulatoria provocó que algunos armadores internacionales buscaran alternativas en países como Corea del Sur para evitar posibles sobrecostos futuros.
Aun con estos desafíos, la industria china ha demostrado una capacidad de adaptación notable al girar su producción hacia embarcaciones de alta tecnología. Ante la caída en la demanda de barcos convencionales, los astilleros están priorizando la construcción de buques que utilizan energías limpias (GNL, metanol y amoníaco) y naves de transporte de automóviles, sectores donde la demanda sigue siendo robusta debido a la transición verde global.
La resiliencia de China también se apoya en una cartera de pedidos extremadamente sólida, que a finales de septiembre de 2025 era superior a 242 millones de toneladas de peso muerto, un incremento del 25,3% respecto al año anterior. Este “colchón” de trabajo garantiza que los astilleros operen a su máxima capacidad durante los próximos años, independientemente de la volatilidad a corto plazo en los nuevos contratos.
El informe afirma además que, aunque las políticas hostiles de EEUU han tenido un impacto en el mercado, la infraestructura masiva de China y sus costos competitivos hacen que sea casi imposible reemplazarla. Gigantes del transporte marítimo, como Maersk o MSC, han sugerido que no dejarán de comprar barcos chinos, subrayando que la eficiencia de los astilleros del gigante asiático sigue siendo un pilar fundamental para el comercio global.
El Maipo/Sputnik



