La cumbre de Naciones Unidas realizada en Armenia concluyó con un acuerdo para intensificar las acciones de conservación de aquí a 2030. La decisión llega en medio de advertencias sobre el retraso de los compromisos globales, entre ellos proteger el 30% de las tierras y los océanos y aumentar el financiamiento para la biodiversidad.
Casi 200 países acordaron acelerar las medidas para frenar la pérdida de biodiversidad y detener la destrucción de la naturaleza, tras dos semanas de negociaciones en la 17ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), realizada en Ereván, capital de Armenia.
El acuerdo fue aprobado durante la jornada del viernes 30 de octubre, luego de que las conversaciones se extendieran más allá del plazo previsto. La decisión busca encaminar nuevamente los compromisos establecidos en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, adoptado en 2022 y que contempla objetivos para 2030.
La cumbre se desarrolló en un escenario de preocupación por el avance de esos compromisos. Antes del encuentro, Naciones Unidas advirtió que la mayoría de las metas se encontraba retrasada y que los países debían acelerar sus acciones para evitar que los objetivos quedaran sin cumplir.
Protección de ecosistemas y financiamiento, entre los principales desafíos
Uno de los compromisos centrales del marco mundial establece la protección del 30% de las tierras y los océanos del planeta para 2030. También contempla restaurar ecosistemas degradados, reducir la contaminación y enfrentar los factores que impulsan la pérdida de biodiversidad.
Sin embargo, los avances siguen siendo insuficientes. Según los antecedentes presentados por Naciones Unidas antes de la COP17, cerca del 90% de las partes había establecido metas nacionales de biodiversidad, pero menos de la mitad de los objetivos evaluados mostraba avances suficientes para cumplirlas.
Las negociaciones también estuvieron marcadas por las diferencias sobre el financiamiento. La conservación de bosques, humedales y otros ecosistemas requiere mayores recursos, especialmente para los países en desarrollo.
Otro punto de discusión fue la necesidad de revisar los subsidios e incentivos que favorecen actividades perjudiciales para la naturaleza, como la producción de combustibles fósiles, la agricultura intensiva y la sobrepesca.
El desafío de convertir los acuerdos en medidas concretas
La COP17 también abordó el funcionamiento del Fondo Cali, mecanismo destinado a que las empresas que utilizan información digital sobre secuencias genéticas de plantas y otros organismos compartan parte de los beneficios económicos con los países de origen de esos recursos.
El fondo se había propuesto recaudar mil millones de dólares anuales para apoyar la conservación en países en desarrollo. Sin embargo, hasta la fecha de la cumbre había reunido cerca de 10.000 dólares, una cifra que refleja las dificultades para poner en marcha mecanismos de financiamiento.
Durante las negociaciones también surgieron diferencias sobre las bases científicas que orientan las políticas de protección de la biodiversidad. Algunos países fueron cuestionados por intentar debilitar esos criterios.
Aunque los acuerdos fueron recibidos inicialmente con celebraciones, las discusiones posteriores evidenciaron que persisten desacuerdos sobre cómo financiar y ejecutar las medidas comprometidas.
La próxima conferencia sobre biodiversidad, COP18, se realizará en Ecuador en 2028. Hasta entonces, los países deberán avanzar en la implementación de las medidas acordadas y demostrar resultados antes del plazo de 2030.
El Maipo



