Las iniciativas recibirán $5 millones cada una y apoyo técnico durante 12 meses. Los proyectos buscan proteger al aguilucho de cola rojiza, el chorlo cabezón, el gaviotín chico y el albatros de cabeza gris mediante investigaciones y acciones de conservación.
Cuatro proyectos destinados a la conservación de aves amenazadas en Chile fueron seleccionados en la primera convocatoria de ChileAves-2030. Cada iniciativa recibirá $5 millones y asesoría técnica durante 12 meses, entre noviembre de 2026 y noviembre de 2027.
La Asociación de Transmisoras de Chile impulsa este programa con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente. Además, busca contribuir a la Estrategia Nacional de Conservación de Aves 2021-2030, que promueve la protección de las especies nativas y sus hábitats.
La convocatoria recibió 30 postulaciones. De ellas, 28 cumplieron los requisitos y pasaron a la evaluación técnica. Las propuestas abordaron distintas necesidades de conservación y abarcaron ecosistemas de varias regiones del país.
Los cuatro proyectos seleccionados
Las iniciativas se enfocan en cuatro especies de aves y en las amenazas que enfrentan. Para ello, los equipos desarrollarán investigaciones, monitoreos y medidas de protección.
1. Aguilucho de cola rojiza: investigar para protegerlo
La Fundación Ñankulafkén ejecutará el proyecto Ecología y conservación del amenazado aguilucho de cola rojiza. La iniciativa busca ampliar el conocimiento científico sobre esta ave rapaz y aportar nuevas herramientas para su protección.
Según los antecedentes de la convocatoria, cerca del 95% de la población mundial de esta especie se concentra en Chile. Por eso, las medidas de conservación que se desarrollen en el país resultan especialmente relevantes para su futuro.
2. Chorlo cabezón: proteger sus zonas de reproducción
La Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) trabajará en el proyecto De la ecología espacial a aplicaciones prácticas para la conservación del enigmático chorlo cabezón.
El equipo buscará identificar y proteger sus sitios de reproducción. Además, elaborará un plan para reducir las amenazas que afectan a esta especie.
Los antecedentes de la convocatoria estiman que la población nacional no supera los 300 individuos maduros. Esta cifra refuerza la necesidad de mejorar el conocimiento sobre sus áreas de reproducción y las condiciones que requiere para sobrevivir.
3. Gaviotín chico: monitorear amenazas en Mejillones
La Fundación Gaviotín Chico implementará un sistema de monitoreo y control de amenazas en Bahía de Mejillones, en la Región de Antofagasta.
La zona alberga una de las tres colonias reproductivas más importantes de esta ave en Chile. Por lo tanto, el proyecto busca fortalecer la vigilancia del lugar y generar información útil para proteger a la especie.
4. Albatros de cabeza gris: seguimiento en las islas australes
La Fundación Bandada desarrollará un proyecto de monitoreo y protección del albatros de cabeza gris en el Parque Nacional Islas Diego Ramírez y el paso Drake.
La iniciativa permitirá reforzar el seguimiento de la especie en una zona que alberga una de sus principales colonias reproductivas a nivel mundial. Asimismo, el equipo recopilará información para apoyar la conservación del área protegida.
Financiamiento para proteger las aves nativas
El programa evaluó las propuestas según distintos criterios. Entre ellos consideró su base científica, los resultados esperados y la identificación de amenazas concretas. También valoró la colaboración entre organizaciones y la continuidad de las medidas de conservación.
La Estrategia Nacional de Conservación de Aves 2021-2030 busca coordinar esfuerzos para proteger las aves nativas y los ambientes donde viven. El instrumento considera 528 especies presentes en Chile y promueve la colaboración entre organismos públicos, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
En ese contexto, ChileAves-2030 busca aportar recursos y asistencia técnica a proyectos específicos. Esta primera convocatoria financiará iniciativas que van desde la investigación de especies poco estudiadas hasta el monitoreo de amenazas en zonas de reproducción.
Durante los próximos 12 meses, los cuatro equipos deberán desarrollar sus actividades y generar información que contribuya a la protección de estas especies y sus hábitats.
El Maipo



