Las intensas lluvias de este martes obligaron a desplegar un operativo preventivo en el asentamiento, donde viven cientos de familias junto al cauce. La emergencia vuelve a poner en evidencia la exposición de sus habitantes ante las crecidas del río.
Cerca de 100 viviendas del campamento Ribera del Río, en Talagante, fueron evacuadas preventivamente este martes ante el riesgo de una nueva crecida del río Mapocho, en medio de las intensas precipitaciones que afectan a la Región Metropolitana.
El operativo se desarrolló en los sectores considerados más vulnerables del asentamiento, donde el aumento del caudal amenaza a las viviendas ubicadas en las proximidades del río. Según los antecedentes difundidos durante la jornada, el campamento cuenta con más de 600 casas, aunque alrededor de un centenar se encuentra en una zona crítica.
La emergencia ocurre después de que el sector ya enfrentara inundaciones y evacuaciones durante octubre, lo que mantiene la preocupación por las condiciones de seguridad de las familias que viven junto al cauce.
Evacuación preventiva en medio de las lluvias
Las autoridades desplegaron equipos en terreno para advertir a los residentes sobre el riesgo y solicitarles que abandonaran temporalmente sus viviendas. El procedimiento busca reducir la exposición de las familias ante una eventual subida del nivel del río.
Durante el operativo, funcionarios municipales vinculados a la gestión del riesgo de desastres explicaron que los equipos estaban trabajando directamente con los habitantes para facilitar la salida de las zonas amenazadas.
Sin embargo, la evacuación también plantea dificultades para quienes no cuentan con familiares, redes de apoyo o un lugar donde alojarse. Para algunas personas, abandonar sus casas implica dejar atrás sus pertenencias sin tener certeza de cuándo podrán regresar.
Una emergencia que se repite en el campamento
El nuevo procedimiento se suma a las evacuaciones solicitadas por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) los días 8 y 13 de octubre, cuando el desborde del río Mapocho también obligó a activar el Sistema de Alerta de Emergencia (SAE).
En esas ocasiones, el organismo llamó a los habitantes a mantener la calma, seguir las instrucciones de los equipos de emergencia y considerar a sus mascotas durante la evacuación.
La reiteración de estos episodios vuelve a poner sobre la mesa la situación de las familias que habitan el campamento, cuya cercanía con el río las expone a inundaciones cuando aumentan las precipitaciones y el caudal.
El desafío inmediato es resguardar la vida de los residentes. A más largo plazo, la emergencia plantea interrogantes sobre las condiciones de habitabilidad del asentamiento y las alternativas disponibles para las familias que viven en las zonas de mayor riesgo.
Mientras continúen las lluvias y persista la amenaza de nuevas crecidas, las autoridades mantienen el llamado a respetar las instrucciones de evacuación y evitar permanecer en sectores expuestos al desborde del río Mapocho.
El Maipo



