El fenómeno ocurrió durante las intensas precipitaciones de este jueves en San Carlos de Apoquindo. Las autoridades investigan una posible obstrucción de un canal subterráneo, mientras el antecedente de un incendio ocurrido en enero vuelve a poner atención sobre la vulnerabilidad de las quebradas ante episodios de lluvia.
Una crecida repentina de agua capaz de arrastrar sedimentos, barro y otros materiales fue el fenómeno que explicó el aluvión registrado durante la tarde de este jueves 8 de octubre en San Carlos de Apoquindo, comuna de Las Condes, según informó el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin).
El director nacional subrogante del organismo, Mauricio Lorca, señaló que el evento corresponde a un flash flood, expresión utilizada para describir un aumento rápido del caudal en un período breve, que puede generar flujos con una importante carga de sedimentos y afectar cauces, ríos y laderas.
“El aluvión ocurrido en San Carlos de Apoquindo corresponde a un flash flood, que significa una crecida rápida de agua que se genera en muy corto tiempo y que arrastra una gran cantidad de sedimento y materiales que pueden afectar cauces, ríos o laderas”, explicó la autoridad.
La emergencia se concentró en sectores como calle General Blanche, Quebrada Honda y avenida La Plaza Sur, donde el torrente arrastró automóviles y un bus del sistema RED. También se reportaron inundaciones y daños en instalaciones de la Clínica San Carlos de Apoquindo UC Christus, Duoc UC y la Universidad de los Andes.
La rapidez con que avanzó el agua y el barro dificultó la reacción de quienes se encontraban en el sector, mientras los equipos de emergencia desplegaron labores de rescate y atención de las personas afectadas.
Seis personas lesionadas y daños en recintos de salud
El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, informó que el balance preliminar de la emergencia contemplaba seis personas lesionadas, entre ellas un niño de un año que sufrió una fractura.
Las autoridades realizaron un sobrevuelo para evaluar la magnitud de los daños y revisar las condiciones de la quebrada en un punto situado aguas arriba del sector afectado.
Por su parte, el Ministerio de Salud informó que la red pública de atención se mantenía operativa y que los equipos técnicos monitoreaban la situación ante la eventual necesidad de trasladar pacientes críticos desde establecimientos privados afectados.
La emergencia también motivó el despliegue de Bomberos, Carabineros y personal municipal, mientras las autoridades solicitaron evitar los sectores comprometidos para facilitar las labores de respuesta.
Investigan posible obstrucción de un canal subterráneo
Una de las hipótesis planteadas por Codina apunta a una posible obstrucción de un canal subterráneo que habitualmente permite evacuar el agua proveniente de la quebrada.
Según explicó la autoridad, se presume que el material arrastrado por las precipitaciones habría bloqueado el paso del agua por dos ductos paralelos, lo que podría haber contribuido a que el caudal se desbordara hacia las calles.
Sin embargo, esta explicación corresponde a una hipótesis preliminar y no a una causa definitivamente establecida. Las autoridades anunciaron trabajos para despejar los accesos a los canales y evaluar las condiciones de la infraestructura.
El episodio plantea interrogantes sobre la capacidad de evacuación de aguas lluvias en sectores próximos a quebradas, especialmente cuando las precipitaciones se concentran en períodos breves y movilizan materiales desde las zonas altas.
El antecedente del incendio en el cerro San Carlos de Apoquindo
Durante sus declaraciones, Codina también recordó que en enero de este año un incendio afectó la cobertura vegetal del cerro San Carlos de Apoquindo.
La autoridad planteó que la pérdida de vegetación pudo haber debilitado la capa superficial del terreno y aumentado su susceptibilidad frente a las precipitaciones. Asimismo, indicó que durante el episodio se habría registrado granizo en sectores de mayor altura.
Este antecedente debe considerarse dentro de la evaluación de las condiciones del terreno, aunque no demuestra por sí solo que el incendio haya sido la causa del aluvión. Para establecer qué factores incidieron en el evento se requiere determinar las condiciones de la quebrada, el comportamiento del agua y el eventual papel de la infraestructura de drenaje.
La relación entre las lluvias intensas, la pendiente y la estabilidad del suelo también fue abordada por Hermann Manríquez, director del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. El académico explicó que las intervenciones en laderas sin medidas adecuadas de estabilización y drenaje pueden aumentar la susceptibilidad a las remociones en masa.
Cuando el suelo incorpora más agua, aumenta su peso y puede disminuir su resistencia, favoreciendo el desplazamiento de materiales en pendientes pronunciadas. La vegetación, las características geológicas y las modificaciones realizadas sobre el terreno son factores que deben evaluarse al analizar este tipo de emergencias.
Lluvia concentrada en poco tiempo y activación de quebradas
Los registros meteorológicos también aportan antecedentes para comprender la emergencia. La Red Geocientífica de Chile informó que la estación Parque Arrayán, perteneciente a la Dirección General de Aguas, registró 8,8 milímetros de lluvia en 30 minutos, entre las 15:30 y las 16:00 horas del jueves.
La organización relacionó esa precipitación con una rápida saturación de la cuenca de la Quebrada Honda y la posterior activación de esta quebrada y de cauces cercanos. Durante las dos horas y media consideradas en su registro, la acumulación aumentó en 22,7 milímetros.
Estos datos permiten dimensionar la concentración de las precipitaciones, pero deben interpretarse junto con otros antecedentes para establecer el mecanismo exacto que originó el flujo de barro y sedimentos.
El aluvión de Las Condes vuelve a poner en discusión los riesgos que enfrentan los sectores urbanos próximos a quebradas y laderas. La investigación sobre la posible obstrucción del canal, junto con la evaluación de las condiciones del terreno y de la infraestructura de drenaje, será clave para esclarecer lo ocurrido y determinar qué medidas preventivas pueden reducir la exposición ante futuras precipitaciones.
El Maipo



