El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil creó cuatro nuevas reservas de desarrollo sostenible en la Amazonía como parte de un esfuerzo por mitigar el daño ambiental derivado del controvertido plan de pavimentar completamente la carretera BR-319. Esta vía atravesará una de las zonas mejor conservadas de la selva tropical y, según conservacionistas, provocará un aumento de la deforestación.
Lula firmó el 8 de septiembre los decretos que protegerán más de 668 500 hectáreas de selva amazónica bajo un modelo de uso sostenible, que permite a los residentes permanecer en la tierra y extraer productos forestales.
“El gobierno federal está trabajando para encontrar una solución que permita pavimentar la carretera, al tiempo que garantiza la protección del medio ambiente y fomenta el desarrollo económico sostenible en la región”, declaró João Paulo Capobianco, ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático.

Las reservas serán gestionadas por el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad de Brasil, un organismo federal dependiente del Ministerio de Medio Ambiente.
Los decretos también establecen zonas de amortiguamiento alrededor de tres de las cuatro reservas más grandes, lo que pone otras 109 718 hectáreas de tierra bajo algún nivel de protección, aunque podría permitirse la minería en esas áreas.
La carretera BR-319, que conecta las ciudades de Manaos y Porto Velho en la Amazonía brasileña, fue construida en la década de 1970 y posteriormente cayó en mal estado. El tramo central de la vía es prácticamente intransitable durante la temporada de lluvias.

El expresidente Jair Bolsonaro prometió repavimentar completamente la BR-319 cuando asumió el cargo en 2019. Nunca lo hizo, pero la especulación impulsó un aumento del 144% en la deforestación entre 2019 y 2022. La deforestación siguió el patrón clásico de «espina de pescado», en el que caminos secundarios se ramifican con un área deforestada a su alrededor.
“Crear unidades de conservación por sí sola no es suficiente. ¿Es bueno crearlas? Sí, pero no resuelve nada, no basta”, comentó Suely Araújo, especialista sénior en políticas públicas del Observatorio del Clima, a Mongabay en un mensaje de audio.
“El Instituto Chico Mendes tiene un presupuesto muy inferior al necesario para las áreas protegidas y este no ha aumentado. Por lo tanto, nada garantiza que estas reservas de uso sostenible se implementen de manera efectiva”, afirmó. “Es necesario demostrar cómo se hará cumplir la normativa en la región. Eso no se ha demostrado”.
*Imagen principal: carretera BR-319 rodeada de bosque en el estado de Amazonas, Brasil. Foto: cortesía DNIT
El Maipo/Mongabay



