Las intensas lluvias que golpearon recientemente a la Región de Coquimbo pusieron a prueba una de las infraestructuras más importantes para la conservación de recursos genéticos en Chile: el Banco Base de Recursos Fitogenéticos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Intihuasi), ubicado en Vicuña. La instalación resguarda 24.193 accesiones de especies cultivadas y de flora nativa bajo condiciones de almacenamiento de largo plazo, y salió indemne de la contingencia climática.
Una visita para verificar el estado del banco
La directora nacional (s) de INIA, Dra. María Teresa Pino, recorrió la instalación como parte de una gira por la región, en la que también se reunió con equipos de INIA Intihuasi y del Centro de Estudios de la Biodiversidad. El objetivo fue evaluar cómo había respondido el Banco Base tras las precipitaciones, que la propia autoridad calificó como un evento climático de carácter histórico por su impacto en zonas urbanas y agrícolas. Pino destacó que la infraestructura demostró, una vez más, su capacidad de resistir catástrofes informo prensa de INIA.
Diseñada para resistir
Según explicó Francisco Meza, director regional de INIA Intihuasi, pese a la intensidad de las lluvias y a las bajadas de quebradas registradas en el sector, el edificio no sufrió daños porque fue construido pensando en este tipo de escenarios extremos, lo que permitió que toda la colección se mantuviera intacta. Britt Wallberg, encargada del Banco Base de Semillas, confirmó que tanto las instalaciones como los procesos de conservación siguieron funcionando en las mismas condiciones que antes de la contingencia.
Qué guarda el Banco Base
La colección total se divide en dos grandes grupos:
- 20.448 accesiones de especies cultivadas, entre ellas cultivos clave para la alimentación del país como quinoa, trigo, arroz, maíz y hortalizas del patrimonio agrícola nacional.
- 3.745 accesiones de flora nativa, que representan 1.342 especies —cerca del 29% de la flora conocida de Chile— y que incluyen el 43,6% de las especies de flora amenazada que cuentan con semilla disponible.
Todo el material se conserva a -18 °C y con 15% de humedad relativa, condiciones que permiten preservar el material genético durante décadas.
Un seguro genético para el país
Para Wallberg, la función del banco va mucho más allá de almacenar semillas: se trata de contar con un respaldo ante cualquier evento que pueda poner en riesgo la permanencia de recursos genéticos clave, ya sea por desastres naturales, plagas o enfermedades. Es, en sus palabras, una suerte de póliza de seguro genético para el patrimonio agrícola y natural del país.
Cuando una especie necesita regenerarse, el material se lleva a terreno para recuperar su capacidad de germinación y luego regresa al banco, un ciclo que asegura la viabilidad de largo plazo de cada accesión y que puede servir para recuperar variedades perdidas en otras zonas de Chile.
En materia de biodiversidad, la meta institucional es elevar del actual 43,6% al 75% la proporción de especies de flora amenazada resguardadas bajo conservación ex situ, en línea con las metas del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal.
Por qué Vicuña
La ubicación de la instalación no es arbitraria: al estar alejada de grandes centros urbanos y en una zona de baja humedad relativa, ofrece condiciones ambientales óptimas para la conservación de semillas y una capa extra de seguridad ante eventuales fallas en los sistemas de control climático.
Tras superar la prueba de las lluvias, INIA anunció que continuará fortaleciendo esta infraestructura, clave para resguardar la diversidad genética agrícola y nativa del país frente a catástrofes, plagas y enfermedades, y para avanzar hacia una agricultura más sostenible y competitiva.
El Maipo




