El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un nuevo acuerdo con duración de dos años para el país, ello mediante la Línea de Crédito Flexible (LCF), por aproximadamente 11.800 millones de dólares, equivalente al 500% de la cuota chilena ante el organismo.
Esta renovación involucra cancelar el acuerdo anterior, suscrito en 2024 y renovado en 2025, y confirma la intención de las autoridades locales de mantener la línea como una medida de precaución mientras disminuyen gradualmente su acceso.
El nuevo monto es inferior al de acuerdos anteriores. La LCF equivalía al 1.000% de la cuota en 2020, al 800% en 2022 y al 600% en 2024, en una reducción progresiva del respaldo disponible.
El principal desafío para Chile está en los riesgos externos que podrían afectar una economía cuyo crecimiento se ha moderado. El FMI señaló que la actividad minera atraviesa una desaceleración temporal, aunque el impacto ha sido parcialmente compensado por los mayores precios del cobre.
“La guerra en Oriente Medio ha afectado aún más a la actividad a través de precios más altos del petróleo”, advirtió Kenji Okamura, subdirector gerente del FMI.
Según el Diario Financiero, el organismo internacional también identificó riesgos asociados con las tensiones comerciales, una eventual desaceleración de los principales socios comerciales de Chile y posibles correcciones desordenadas relacionadas con las expectativas de productividad vinculadas a la inteligencia artificial.
A pesar de estas amenazas, el FMI destacó la solidez del marco institucional chileno, que incluye un régimen de metas de inflación, un tipo de cambio flexible, una regla de balance fiscal estructural, un ancla de deuda y una regulación financiera considerada efectiva.
El Banco Central de Chile explicó que la Línea de Crédito Flexible tiene un carácter “precautorio y temporal” y está dirigida a países con fundamentos económicos y marcos de política macroeconómica considerados muy sólidos.
“La suscripción de la LCF no está sujeta a condicionalidades de ningún tipo por parte del FMI”, precisó el instituto emisor, que destacó que Chile nunca ha utilizado los recursos de esta línea desde que comenzó a contratarla.
El nuevo acuerdo forma parte de una estrategia para fortalecer la posición externa del Banco Central y modificar gradualmente la composición de sus fuentes de liquidez internacional, dando mayor peso a las reservas propias, de acuerdo con el diario chileno.
Actualmente, las reservas internacionales de Chile ascienden a 53.523,7 millones de dólares. Desde el inicio del programa de acumulación de reservas, el Banco Central ha incrementado sus tenencias en 5.805 millones de dólares.
La reducción del acceso al FMI no supone el abandono del respaldo financiero internacional, sino una transición hacia una mayor capacidad de respuesta con recursos propios. La LCF continúa funcionando como un seguro ante shocks externos severos y como una herramienta para reforzar la confianza de los mercados.
Desde 2020, Chile ha recurrido cuatro veces a este mecanismo, en un contexto en el que las autoridades buscan preservar la estabilidad financiera frente a episodios de volatilidad internacional. El nuevo acuerdo refleja tanto la fortaleza institucional del país como la persistencia de riesgos externos que podrían poner a prueba su economía.
El Maipo/Sputnik




