Por Rodrigo Duarte.
Saltaron a la fama como férreos oponentes al presidente de EEUU durante su primer mandato, llegando incluso a liderar los juicios políticos en su contra, pero sus derrotas en las elecciones internas señalan un cambio de época. “La gente reclama soluciones a sus problemas, no quejas sobre la falta de institucionalidad”, dijo un experto a Sputnik.
El analista David Weigel hizo un resumen del panorama político actual luego de que el coronel retirado Alexander Vidman —estrella opositora durante el primer Gobierno del presidente Donald Trump— cayera derrotado de forma categórica en las internas para el Senado en Florida frente a Angie Dixon, una congresista local desconocida a nivel nacional y de escasos recursos que obtuvo 12% más de votos que el exfuncionario del Pentágono.
“¿La derrota de Vindman marca el final de la Resistencia 1.0? Eso pareciera (…) Muchos demócratas perdieron este año luego de recordarle al electorado que se dedicaron a someter a juicio político a Trump, y los votantes simplemente se encogieron de hombros”, escribió en su perfil de X.
El fracaso de Vindman, quien testificó en el primer juicio de impeachment contra Trump y que, confiado en la notoriedad que esa intervención le había otorgado, había saltado a la política con el apoyo del establishment demócrata, fue el último revés electoral sufrido por las estrellas de la llamada “Resistencia”, movimiento que luchó por descarrilar la presidencia del mandatario entre 2017 y 2021 y que estaba compuesto principalmente por dirigentes del partido opositor, pero también por funcionarios y militares de extensa —y transversal— trayectoria en Washington.
En los últimos meses, estas figuras que construyeron su perfil público a través de una férrea oposición al magnate han sufrido derrotas inapelables en las primarias que los demócratas vienen realizando de cara a las elecciones generales de noviembre, confirmando que la corriente anti-Trump ya no es suficiente para seducir a los votantes, especialmente en un contexto de fuerte encarecimiento del costo de vida, estancamiento de los salarios y varios —e impopulares— frentes de conflicto abiertos por Washington.
Los ejemplos no son solo múltiples, sino también variados, representativos de una tendencia que atraviesa tanto a distritos rurales ubicados en los denominados “estados bisagra” como a bastiones del progresismo urbano.
Daniel Goldman, exfiscal del primer juicio político contra Trump y congresista por Nueva York, cayó semanas atrás en su intento de reelección; George Conway, cofundador del influyente comité de exrepublicanos Lincoln Project y de gran viralidad en redes, fracasó de manera estrepitosa (obtuvo el 5%) en su aspiración legislativa como representante demócrata.
En tanto, figuras como la veterana congresista Diana DeGette, pese a ser una adversaria mediática de Trump, cayó frente a una ignota joven de 30 años en su búsqueda de mantener su cargo. Cori Bush, que intentó volver al Congreso este julio luego de hacerse conocida como parte del grupo de Alexandria Ocasio-Cortéz y ser una habitual crítica del presidente, sufrió la misma suerte.
Un castigo a la falta de propuestas
Claudia Veiroj, internacionalista egresada de la Universidad de la República Oriental de Uruguay (UDELAR), le dijo a Sputnik que el fenómeno está vinculado al carácter “centrista y falaz” de la denominada “Resistencia”, que, en su visión, “operó recurriendo a mentiras y defendiendo el apego a las instituciones y a la etiqueta política en lugar de debatir con honestidad los problemas estructurales que sufren los estadounidenses y que llevaron a Trump al poder”.
De acuerdo con la experta, para estos políticos “era más fácil inventar teorías conspirativas sobre supuestas tramas globales para influir en las elecciones [sin mencionar que esa es una estrategia que EEUU ha llevado adelante desde siempre, tanto de manera encubierta como a la luz del día] que aceptar que el discurso neoliberal de enaltecimiento de las normas y la CIA ya no era popular con el electorado“.
En ese sentido, resaltó que la derrota de los abanderados de este movimiento “es un castigo a la falta de propuestas” de parte de los candidatos del establishment, que siguen sin querer aceptar que las prioridades de la base demócrata han cambiado drásticamente.
“El pánico institucionalista o la guerra proxy en Ucrania, temas que estos políticos siguen repitiendo, no son argumentos populares, mientras que las críticas a Israel o a la construcción de data centers para empresas de inteligencia artificial, ha quedado claro que suman votos”, afirmó.
Llamado de atención
En un mismo sentido, Diego Paullier, analista de política internacional egresado de la ORT, le dijo a este medio que la seguidilla de resultados contrarios a las figuras demócratas que sobresalieron en el primer mandato de Trump deja en claro que basar una plataforma en la restauración de la normalidad institucional es una estrategia “elitista y limitada” frente a demandas sociales insatisfechas.
“El mensaje es claro: el electorado busca propuestas centradas en el acceso a la vivienda, la salud pública y el freno al financiamiento de conflictos bélicos, y no en una agenda centrada en oponerse a Trump o en investigar sus negocios inmobiliarios de hace 40 años”, afirma, añadiendo que para el Partido Demócrata, el fracaso de los otrora “héroes” de la “Resistencia” representa una severa llamada de atención de cara a las elecciones generales de noviembre.
“Agitar los fantasmas del primer Trump —cuando, además, el Gobierno demócrata que le siguió, encabezado por Joe Biden, fue tan malo que facilitó el regreso del ahora presidente— solo profundizaría la crisis demócrata, si es que el partido se empeña en mantener esa estrategia solo para complacer a sus donantes ricos que no quieren que nada cambie”, sentencia.
El Maipo/Sputnik




