La investigación identificó pesticidas y otros compuestos químicos persistentes en ejemplares de Chile y la Patagonia. Los expertos advierten que estas sustancias siguen presentes en el ambiente y continúan afectando a la fauna silvestre.
Un estudio internacional reveló que el cóndor andino, una de las aves más emblemáticas de Sudamérica, continúa expuesto a sustancias químicas cuyo uso fue prohibido hace más de 30 años. La investigación encontró pesticidas, retardantes de llama y otros contaminantes persistentes en plumas recolectadas desde la zona central de Chile hasta la Patagonia.
El trabajo se publicó en la revista Journal of Hazardous Materials y reunió a investigadores de Chile, España y Estados Unidos. Entre las instituciones participantes figuran la Universidad Mayor, la Universidad Andrés Bello, CAPES-UC, la Universidad de Chile, el Instituto de Química Orgánica General del CSIC y la Universidad de Waterloo.
Investigación recorrió más de 2.500 kilómetros
Los científicos analizaron 108 plumas que los cóndores habían perdido de forma natural. Las muestras provinieron de 19 dormideros distribuidos a lo largo de 2.500 kilómetros del territorio chileno, lo que convirtió este trabajo en el primero de este tipo realizado en Sudamérica.
En el laboratorio, el equipo buscó 52 compuestos químicos y también reconstruyó la dieta reciente de las aves. Los resultados confirmaron la presencia de pesticidas como el DDT, además de retardantes de llama (PBDE), policlorobifenilos (PCB) y hexaclorobenceno (HCB).
Aunque estos compuestos fueron prohibidos hace décadas por sus efectos sobre la salud y el medioambiente, todavía permanecen en los ecosistemas y llegan a la fauna silvestre.
El investigador del Centro GEMA de la Universidad Mayor, Cristóbal Galbán, explicó que el estudio entrega una primera línea de base para conocer la exposición del cóndor andino a este tipo de contaminantes.
La contaminación cambia según la zona
El estudio también detectó diferencias según el territorio. Los retardantes de llama aparecieron con mayor frecuencia en la zona central, donde existe una mayor actividad industrial y urbana. En cambio, el HCB y algunos PCB registraron concentraciones más altas en la Patagonia.
Los investigadores sostienen que estos resultados muestran la capacidad de estos compuestos para desplazarse largas distancias por la atmósfera y alcanzar incluso ecosistemas alejados de los principales focos de contaminación.
Además, los cóndores adultos presentaron niveles más altos de estas sustancias que los ejemplares jóvenes. Esto sugiere que los contaminantes se acumulan de manera gradual a lo largo de la vida.
Alimentación influye en la exposición
La investigación también identificó una relación entre la dieta y la presencia de contaminantes. Los cóndores que obtienen parte de su alimento en basurales o en ganado mostraron mayores concentraciones de retardantes de llama, lo que refuerza el impacto de las actividades humanas sobre la especie.
Para los autores, estos resultados evidencian que contaminantes prohibidos hace décadas todavía representan un riesgo para la biodiversidad. Por ello, llamaron a fortalecer los sistemas de monitoreo y vigilancia ambiental para detectar nuevas sustancias químicas que puedan afectar a la fauna.
El Maipo




