Un equipo internacional identificó rastros de una capa gaseosa en LHS 1140 b, una «Supertierra» ubicada a 48 años luz. El hallazgo transforma las prioridades en la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar.
La búsqueda de mundos capaces de albergar vida acaba de dar un salto histórico. Por primera vez, un equipo internacional de astrónomos logró detectar evidencias directas de una atmósfera en un planeta rocoso y templado fuera de nuestro Sistema Solar.
El protagonista de este logro es LHS 1140 b, una “supertierra” situada a 48 años luz de distancia. La observación clave se concretó desde el Observatorio Las Campanas, en Chile, mediante el espectrógrafo infrarrojo WINERED montado en el telescopio Magellan Clay. Durante el tránsito del planeta frente a su estrella en 2024, los científicos captaron rastros de helio escapando hacia el espacio, la prueba concluyente de que el planeta posee un envoltorio gaseoso.
Las claves del candidato: LHS 1140 b
Descubierto originalmente en 2017, este exoplaneta reúne las características ideales que los astrobiólogos buscan en un “gemelo” potencial de la Tierra:
| Característica | Detalle en LHS 1140 b |
| Tipo de planeta | Supertierra rocosa |
| Masa | 5,6 veces la masa terrestre |
| Tamaño | 70% más grande que la Tierra en radio |
| Órbita | 24,7 días alrededor de una enana roja |
| Ubicación | Zona habitable (temperaturas compatibles con agua líquida) |
El “triángulo de la habitabilidad”
Para que un planeta distante pueda albergar vida tal como la conocemos, los científicos coinciden en que necesita cumplir tres requisitos indispensables:
- Superficie rocosa: Una estructura sólida donde asentarse.
- Temperatura adecuada: Estar a la distancia justa de su estrella (zona habitable).
- Atmósfera protectora: Capaz de bloquear la radiación nociva, regular la temperatura y conservar el agua.
Hasta ahora, confirmar el tercer punto en planetas rocosos de temperatura templada había sido un desafío inalcanzable. La detección de helio en LHS 1140 b aporta la pieza que faltaba para consolidarlo como un objetivo prioritario.
¿Qué sigue? Aunque el hallazgo es prometedor, la comunidad científica mantendrá nuevas campañas de observación con tecnología de mayor precisión. El objetivo inmediato será precisar la composición química completa de la atmósfera y determinar si ha sido capaz de mantenerse estable a lo largo de millones de años para dar lugar al agua líquida.
El Maipo




