Juan Lehmann
El Gobierno argentino deberá solicitar formalmente una dispensa al Fondo Monetario Internacional tras incumplir por primera vez una meta fiscal, en la misma semana en que la directora del organismo visitará el país sudamericano. “Sin el ancla fiscal, este gobierno no tendría la estabilidad financiera que está teniendo”, dijo a Sputnik un experto.
Con la dispensa, la Administración del presidente Javier Milei podrá mantener la vigencia del acuerdo por 20.000 millones de dólares firmado en 2025, en la misma semana en que Kristalina Georgieva visitará el país por primera vez desde 2018.
El Sector Público Nacional cerró junio con déficit primario, lo que llevó al acumulado del primer semestre a quedar por debajo de la meta de superávit primario acordada con Washington. Es el primer incumplimiento de un objetivo cuantitativo central del programa desde que Milei asumió en diciembre de 2023.
Las causas del desvío tienen dos componentes. Por el lado de los ingresos, la recaudación tributaria cayó 8,5% real interanual en junio: influyeron la menor actividad económica, la reducción de las retenciones agropecuarias y la postergación del pago del Impuesto a las Ganancias (altos ingresos) para personas humanas. Por el lado del gasto, los subsidios energéticos subieron 125,4% real interanual, contrariando la narrativa del ajuste tarifario propuesto originalmente.
Descontando los ingresos extraordinarios provenientes de privatizaciones, el superávit primario acumulado del semestre cayó 37,6% en términos reales y el financiero se derrumbó 88,7%, según datos del Sector Público Nacional No Financiero.
El FMI ya venía advirtiendo sobre la fragilidad del esquema. En mayo, al aprobar la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas, el organismo alertó sobre vulnerabilidades externas persistentes y señaló que Argentina no cumplió la meta de reservas de fines de 2025. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que “seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”.
Si bien los antecedentes confirman que el FMI otorgará un waiver —dispensa formal— y concentrará la evaluación en el cumplimiento de la meta anual de superávit primario del 1,4% del producto bruto interno, las miradas apuntan a las conclusiones a las cuales llegue la tercera revisión del programa, pautada para septiembre. El episodio expone sin embargo una tensión estructural: la recaudación pierde terreno en términos reales y el margen para nuevos recortes se agotó.
El incumplimiento llega cuando el Gobierno busca mejorar la reputación financiera del país para recuperar el acceso a los mercados internacionales de crédito. La directora del ente internacional, Kristalina Georgieva, visitará Argentina en la última semana de julio, con una reunión ya pautada con el presidente anfitrión.
Un ancla irrenunciable
“Lo más positivo que hizo Milei desde que asumió es haber eliminado el déficit fiscal primario de cinco puntos del PIB en un mes. Eso fue un principio fundamental de cierto grado de estabilidad macroeconómica”, dijo a Sputnik Gabriel Rubinstein, economista y ex viceministro de Economía de Argentina (2022-2023).
Para el exfuncionario, ese logro inicial es el que está en juego. “Esta es una advertencia importante. Si se pierde eso, se va el programa al demonio. Ya el programa es bastante frágil, y si se pierde sería una invitación a una corrida cambiaria y a una crisis”, advirtió. “El Gobierno no va a perder eso”, añadió.
Rubinstein señaló que la dispensa a conseguir de parte del FMI no debería ser un obstáculo. “No creo que haya serios problemas. Si se consiguió un waiver ante grandes desvíos de reservas, se va a poder conseguir ante un pequeño desvío fiscal”, sostuvo. “El Gobierno tomará medidas de una u otra manera para que eso no se pierda”, remarcó.
Consultado por Sputnik, Gonzalo Carrera, economista de la consultora Equilibra, coincidió en la lectura sobre la fragilidad del contexto. “La situación fiscal no está tan holgada, fundamentalmente porque el Gobierno ya no tiene ingresos que crezcan. Los ingresos caen todos los meses de forma interanual desde agosto del año pasado”, señaló.
De acuerdo con el especialista, esa dinámica explica la dificultad estructural del programa. “En ese marco se hace más difícil ajustar el gasto y cumplir las metas, y el gobierno va viendo mes a mes por dónde recortar, pero con una manta muy corta, porque eso tiene un impacto en la actividad económica”, sostuvo.
“La manta es corta, pero el Gobierno intenta surfear mes a mes cómo reactivar la actividad sin ser tan contractivo en el gasto. No le está saliendo tanto”, señaló Carrera. “La actividad tiene muchas variables que la golpean y sobre eso le metes un sesgo contractivo al gasto, le pegas más presión”, advirtió.
Un arma de doble filo
“Sin el ancla fiscal, este oficialismo no tendría la estabilidad financiera que está teniendo ni la confianza del mercado”, sostuvo Carrera. Según el consultor, la herramienta “es condición necesaria, pero hoy el FMI y los mercados también miran la actividad económica y la popularidad del Gobierno en la previa de un año electoral”, advirtió.
El economista señaló un corrimiento en las prioridades del programa. “Hoy, la popularidad de Milei es muy relevante, más que lo que era lo fiscal a principio del Gobierno“, sostuvo. “El mercado vería con mejores ojos un déficit algunos meses, pero cumpliendo la meta anual, si la actividad económica no estuviera tan golpeada”, advirtió.
Sobre la visita de Georgieva, Carrera anticipó un mensaje de respaldo con matices. “El FMI va a dar el visto bueno, pero señalará estas dificultades para ver si el Gobierno toma nota. No me resultaría raro que mencione que la actividad económica no viene tan bien como nos gustaría“, señaló.
Rubinstein coincidió en que la reunión no debería generar turbulencias. “Puede haber conversaciones para consensuar ciertas correcciones, pero no mucho más que eso”, sostuvo.
El exviceministro precisó cuál es la preocupación central del organismo. “El Fondo necesitaría que Argentina compre más reservas y que acceda a los mercados internacionales para repagar al propio fondo. Esa es la visión general del [FMI]”, señaló. “La acumulación de reservas sigue siendo lo más importante a monitorear”, subrayó.
Para el economista, el incumplimiento fiscal es manejable dentro del cuadro general. “Lo más relevante es ver si Argentina coloca bonos en el exterior y hasta cuánto compra reservas. Los pequeños desvíos son cosas que se pueden corregir y conversar”, cerró Rubinstein.
El Maipo/Sputnik




