En un acto cargado de simbolismo y emoción patriótica, Estados Unidos sepultó formalmente su cápsula del tiempo “America250” en el Independence National Historical Park de Filadelfia. Este monumental cilindro de acero inoxidable, con un peso de 408 kilos (900 libras), resguardará el patrimonio contemporáneo de la nación durante los próximos 250 años, con la promesa de ser abierto únicamente el 4 de julio de 2276, cuando el país conmemore su quinto centenario.
El histórico evento, transmitido en vivo y coordinado por la comisión federal America250 junto al National Park Service y el Independence Historical Trust, se realizó al costado de donde se erigirá la escultura “Join or Die”. La ceremonia contó con la participación de autoridades de los tres poderes del Estado y la imponente presencia de “Independence”, un águila calva de The Raptor Foundation.
Un mosaico de identidad: ¿Qué viaja hacia el futuro?
El contenido de la cápsula fue meticulosamente seleccionado bajo la supervisión de expertos de la Biblioteca del Congreso para garantizar que represente fielmente la diversidad, la tecnología y el espíritu del siglo XXI. El depósito incluye valiosas aportaciones de los 50 estados, el Distrito de Columbia y los cinco territorios estadounidenses.
Entre los objetos más destacados se encuentran:
- Tecnología y vanguardia: Un iPhone 17, grabaciones digitales y una proyección interactiva mediante Inteligencia Artificial sobre el futuro urbanístico y ambiental de California.
- Ciencia y ADN sintético: Un contenedor del tamaño de un dedal que almacena copias digitales codificadas en ADN sintético, incluyendo el borrador de la Declaración de Independencia, una réplica tridimensional de la mano de Abraham Lincoln y el himno nacional (The Star-Spangled Banner).
- Tesoros estatales y reliquias: Un hueso de ballena franca del Atlántico norte (Maine), un diamante nativo (Arkansas) y una moneda de acero inoxidable grabada con nanotecnología que contiene la Constitución y la Declaración de Independencia (Arizona).
- Cultura popular y marcas icónicas: Una pluma de águila de la Guerra Civil, monedas conmemorativas de Fort Moore (Georgia), un medallón del torneo de golf Masters y una botella de vidrio donada por Coca-Cola que reproduce el histórico jingle de 1971 “I’d Like to Buy America a Coke”.
“El verdadero valor de este proyecto es preservar no solo artefactos, sino los valores fundamentales que definen a nuestra nación; es un regalo para el futuro”, destacó la comisionada Cathy Gillespie durante el encuentro.
Ingeniería para desafiar los siglos
Enterrar un objeto para que sobreviva un cuarto de milenio requirió de estrictos protocolos científicos. Michael Berilla, director de la Oficina de Tecnología de Fabricación del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), explicó que se optó por un diseño cilíndrico perfecto para eliminar puntos débiles de presión, reforzado con barreras de aire y un sellado hermético contra la humedad subterránea.
Los archivistas aplicaron un criterio de exclusión severo: se prohibieron adhesivos comerciales, metales propensos a la oxidación y elementos perecederos. Incluso propuestas icónicas, como el famoso condimento Old Bay de Maryland, tuvieron que ser rechazadas por el riesgo químico que representaban para el resto de los objetos.
La cápsula descansa ya a tres metros (10 pies) de profundidad, protegida por una lápida de piedra que marca su ubicación exacta. En su interior, una nota final firmada por sus constructores despide el proyecto con una promesa: “Nuestra devoción, orgullo y esperanza inquebrantable por lo que nuestro mundo podría llegar a ser están vivos aquí mismo, dentro de este acero”.
El Maipo




