El jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Manuel Adorni, presentó este sábado su renuncia al cargo, poniendo fin a una gestión marcada durante los últimos meses por denuncias de presunta corrupción y una investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito.
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Adorni defendió su actuación y aseguró que nunca cometió actos irregulares.
“Soy un simple ciudadano que un día quiso colaborar con un proyecto que está poniendo a la Argentina en la cima del mundo”, escribió.
Además, sostuvo que ha sido objeto de acusaciones sin pruebas.
“Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas”, afirmó.
La salida del funcionario se produce luego de varios episodios que complicaron su permanencia en el Ejecutivo. A comienzos de junio reconoció que había omitido cerca de medio millón de dólares en sus declaraciones juradas patrimoniales, asegurando que correspondían a ahorros mantenidos junto a su esposa provenientes de actividades privadas anteriores a su ingreso al Gobierno.
El caso motivó una investigación judicial y llevó a sectores de la oposición a impulsar una interpelación en el Congreso, con el objetivo de esclarecer los antecedentes e incluso evaluar una eventual moción de censura.
En paralelo, Adorni también quedó envuelto en una nueva controversia luego de que trascendieran presuntas compras de artículos para videojuegos realizadas desde su cuenta personal utilizando tarjetas de crédito pertenecientes a funcionarios que trabajaban bajo su dependencia en la estructura de la Vocería Presidencial.
Pese a los cuestionamientos, el presidente Javier Milei mantuvo públicamente su respaldo al ahora exjefe de Gabinete durante las últimas semanas. Sin embargo, el creciente costo político del caso terminó desembocando en su salida del Ejecutivo.
En su despedida, Adorni aseguró que deja el cargo con tranquilidad.
“Cierro esta etapa. Me retiro tranquilo y sereno, pero por sobre todo, con la conciencia tranquila y firme en mis convicciones”, concluyó.
El Maipo




